Los menores marcharon por las calles de Ayahualtempa, en el municipio José Joaquín de Herrera, gritando vivas al general Emiliano Zapata y a la policía comunitaria. Más tarde, durante el acto de presentación de armas, uno de ellos tomó la palabra y reprochó:
no hay leyes que nos protejan a los niños huérfanos de México ni gobierno que nos brinde seguridad; entonces, vamos a responder con fuego a los sicarios, todos hijos de la chingada. Al final, 10 niños dispararon con sus escopetas a un bordo de tierra. Foto Sergio Ocampo

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