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México es círculo vicioso de desigualdad: Esquivel, próximo subsecretario de Hacienda
2017 fue un año sumamente complicado para nuestro país, los desastres naturales y el incremento de la violencia –lo convirtieron en el más violento del cual se tenga registro en la historia contemporánea de nuestra nación–, determinaron un sentir nacional que a todos nos marcó.
Después del sismo, llegó una etapa de silencio y profunda solidaridad entre los mexicanos que nos hizo recordar quienes somos: amigables, bromistas, empáticos, trabajadores, responsables, amorosos, generosos…
México es mucho más que todo aquello que hemos querido creer en torno a esta crisis de violencia e inseguridad que nos rodea, una que surge porque en nuestro país reina una profunda desigualdad en todos los sentidos, económica, laboral, de género, educativa.
Mucho se ha hablado sobre los dos México, el próspero y con oportunidades de desarrollo, que contrasta con el subdesarrollado y nulas posibilidades de salir de la pobreza.
Esa idea llegó con el Informe McKinsey Global de 2014, que se titulaba:
“Una historia de dos México: crecimiento y prosperidad en una economía de dos velocidades”.
Y justamente a esa disparidad se refiere el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, existe una cúpula de poder que no siente la pobreza ni la bancarrota porque ha vivido durante décadas en esa opulencia, pero la gran mayoría, como el resto del mundo, la falta de ingresos suficientes para pagar las deudas, es una realidad.
“México está sumergido en un círculo vicioso de desigualdad, bajo crecimiento y pobreza”, concluía un reporte sobre la desigualdad creado por la organización no gubernamental Oxfam México, en el cual colaboró el próximo subsecretario de Hacienda, Gerardo Esquivel.
Esquivel explica en el informe que para que esta condición cambie en México, es preciso que se transforme la concepción de la política social en el país, ya que resulta evidente que la que hasta este día ha imperado no funciona, pues se ha encargado de ‘mitigar’ la pobreza en lugar de promover el empoderamiento y el crecimiento de los mexicanos por medio del empleo y la educación.
“El cambio de enfoque debe transformar nuestro pensamiento en cuanto al Estado: ya no uno que dé, sino uno que garantice. Lo anterior implica la construcción de un auténtico Estado Social, que es más amplio que ese caduco Estado del Bienestar”, destacó.
Añadió que la desigualdad y la pérdida de acceso a los recursos por parte de millones de mexicanos termina por ser un freno a la productividad, por ello debe haber una remodelación al sistema fiscal de nuestro país para que los ingresos sean también usados en beneficio del empleo, la salud, la educación, la vivienda, la seguridad, etc.
En el texto de ayer, en este mismo espacio, analizábamos si López Obrador se estaba curando en salud al hacer ese tipo de declaraciones, más bien está aclarando el panorama ante las decisiones que quizá tome una vez iniciado su mandato el próximo 1 de diciembre.



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