domingo, 8 de julio de 2018


supongan que les dan sus constancias de mayoría; supongan que llegan a la toma de posesión. ¿Y después, qué?
Pues gobernar rodeados por un país que detesta el fraude, la corrupción y la mapachería y vigilados por instituciones (Presidencia de la república, Legislativo federal, legislativos locales, etc.) a las que ha llegado la convicción de la democracia y la honestidad.
En esas circunstancias ustedes tendrían que resignarse a gobernar con honradez, a no robarse ni un peso del erario, a comportarse con rectitud y a servir a sus gobernados.
Y como lo que ustedes lo que quieren es seguir robando y envileciendo los cargos y a la gente, el poder no les serviría de maldita la cosa.
Piénsenlo.

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