sábado, 28 de mayo de 2016

Para defender a las mujeres, nada como el pito de Mancera

@polimniaromanajue 26 may 2016 13:16
  
 
 Un silbato como respuesta ante los feminicidios es una burla.
Un silbato como respuesta ante los feminicidios es una burla.
Foto propiedad de: Internet

Joselyn vive en una de las colonias más escondidas y marginadas de la Ciudad de México, recién cumplió quince años y estudia la secundaria. Hace unas cuantas semanas Manolo, un hombre de treinta años, empezó a seguir a Joselyn al salir de la escuela y a mandarle mensajes a su celular después de obtener su número con alguna maña. Ella se sintió apenada ante el acoso pues no entendía mucho de lo que Manolo escribía. El contenido sexual de los mensajes era algo completamente desconocido para ella.
 Hace dos semanas Joselyn no regresó de la escuela. Su madre buscó por todos lados hasta que la hermana mayor de Josy le contó del muchacho que molestaba a su hermanita. Fueron a casa de Manolo, tampoco estaba y su madre no sabía nada de él.
 La madre de Joselyn intentó levantar una denuncia, estaba desesperada. El agente del MP 45, Higinio García Amaya, no quiso iniciar el trámite. "Seguro es su novio y se escaparon", alegó el señor licenciado.
 Después de muchas horas y sin saber nada de ninguno de los dos, la madre logró que se lanzara la Alerta Amber. Joselyn fue rescatada una semana después gracias a la ayuda de la Policía Federal.
 El caso de Josy es sólo uno de los cientos que son rechazados por la procuraduría capitalina. Los golpes que un hombre descarga contra su esposa, la violación de una trabajadora sexual, los moretones y mordidas en los senos de una chica que usa minifalda no son motivo suficiente para que un agente del ministerio público pierda su tiempo y levante un acta o se inicie una averiguación.
 Los camellones de Av Revolución, las ecobicis o la Feria de las Culturas Amigas quitan no sólo reflectores, sino presupuesto a las políticas públicas destinadas a la prevención de los delitos sexuales.
 Parece que para un doctor en derecho es muy complicado comprender que las mujeres no debemos cuidarnos o denunciar. Son los hombres quienes tienen que dejar de tocarnos, pegarnos, violarnos o asesinarnos.
 Un silbato como respuesta ante los feminicidios es una burla a millones de niñas y mujeres que vivimos diariamente el acoso y sobre todo la omisión de autoridades y políticos de quinta.
 Con pito o sin él, las mujeres seguiremos siendo víctimas de una cultura sexista, misógina y violenta mientras quienes toman las decisiones prefieran usar mancuernillas de plata en lugar de neuronas.

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