domingo, 8 de abril de 2018









Luiz Inacio Lula da Silva (al centro) salió caminando de la sede del Sindicato de Metalúrgicos en Sao Bernardo do Campo, donde permaneció desde el jueves, cuando se conoció la orden del juez Sérgio Moro de encarcelarlo. Miles de simpatizantes rodearon el edificio desde entonces para impedir que agentes entraran a detener al ex gobernante. En Curitiba, donde fue llevado a prisión, la policía reprimió con gases lacrimógenos a quienes se congregaron para darle su apoyo  Foto cortesía de Francisco Proner Ramos

Rayuela
Lula lo sabía: en manos de jueces como Moro y de la “gran prensa”, era o la cárcel o la inducción al suicidio, como hicieron con algunos prominentes brasileños.

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