COLUMNAS
¿Cuántas firmas debemos reunir para prohibir la siembra transgénica en México?
JANE DE LA SELVAlun 06 ago 2018 15:09
Científicos de distintas naciones luego de exhaustivas investigaciones pidieron a la sociedad por voz unánime de doctora rusa, que detuvieran de inmediato el crecimiento de productos transgénicos. Una moratoria de mínimo diez años para asegurar la buena salud de los organismos--incluida la especie humana-- y el medio ambiente de nuestra Madre Tierra. La razón de esta exigencia fue la observación del daño que el alto consumo de grano transgénico convertido en alimento causó en grupos específicos. Estudios llevados a cabo en las siempre sacrificadas pobres ratas, comprobó que dichos alimentos de gen modificado ingerido en mayores dosis específicamente de maíz en este caso, presentaron daños severos en hígado y riñones, así como graves desajustes hormonales que a su vez desarrolló tumores cancerígenos. Estudios científicos han relacionado este consumo con la gran incidencia y proliferación de plagas humanas actuales como lo son además del cáncer, el autismo o el Alzheimer.
Siempre que me transporto desde la costa hasta la punta de la sierra madre occidental, me duele ver cómo en algunas partes de los valles y llanuras de mi hermoso estado ya se observan hectáreas de milpas parejitas y perfectas tan típicas de la siembra transgénica. Me asusta pensar que ésta falsa perfección, que ésta contaminación que mata lentamente, que podría estar pasando por años ya de la madre al niño desde la concepción, nos llegue algún día a las alturas de los cerros donde aún conservamos nuestro maíz orgánico autóctono creciendo cada mata a su ritmo, unas más altas que las otras, una milpa acaso un poco más rala pero sana, rozagante, sus elotes de grano blanco, rosa o morado intenso con su jugoso elíxir que nuestros pueblos aun consideran sin expresarlo—no los vayan a tachar de herejes los conquistadores-- uno de sus verdaderos dioses: Cintéotl del náhuatl Citli que significa mazorca de maíz, y Téotl, diosa o dios.
Escribo este comentario luego de dos semanas desconectada, porque al leer la columna de Julio Hernández donde escribe que nuestro presidente fue llevado a las instalaciones que tiene el señor Alfonso Romo en Tapachula dónde funciona una de sus empresas la cual visitaron juntos Romo y AMLO en su visita a Chiapas, empresa “que ha trabajado en el área incluso con la impugnada utilización de material transgénico”. Me sonó la alarma de nuevo a causa de la influencia en este sentido que pudiera ejercer en nuestro presidente el empresario agrónomo a quien Andrés Manuel puso en importante puesto íntimo de gabinete y que sin duda colaboró asertivamente con su asesoría, en la victoria presidencial de nuestro México, de nuestro líder social.
Si comentocracia mediáticas creen que el abogado Manuel Bartlett o el líder minero desterrado en Canadá, son peligros para nuestro gobierno demócrata 2018/2024, están equivocados. Tanto uno como otro está reivindicado, han pagado lo debido a la sociedad, uno con el destierro por persecución—no se le han comprobado los dineros que dice Larrea él se quedó-- y el otro con su entrega de muchos años a la causa de la regeneración nacional fungiendo como su voz en el senado.
Pero el señor Alfonso Romo es otra historia. Al empresario que más influencia habrá de tener en nuestro gobierno, no logramos confiarle del todo. Hay algo en él que--en lo personal-- no me termina de convencer, que no me cuadra, ojalá me equivoque, y sea solamente el exceso de astucia que porta lo que molesta de su personalidad. Aun así, hemos respetado la decisión de ser asesorados por él, porque no nos cabe duda de su experiencia empresarial para aportar en la detonación del desarrollo y progreso de la nación, además de, repito, por haber colaborado tan activa y asertivamente al gran triunfo demócrata de los mexicanos.
Pero no obstante… Andrés Manuel: Te pedimos por este medio que ningún asesor te convenza de sembrar semillas modificadas. Confiamos plenamente en ti. Tu pueblo no te abandonará porque la opción viva de tu gobierno abierto, trabajador y solidario ha encendido nuestra esperanza. Ha sido hasta ahora una saludable transición, que no se veía nada fácil ni sencillo el paso del autoritarismo al gobierno democrático. Un gran logro tuyo o de tu equipo, da igual, la verdadera apertura, el gobierno incluyente. Pero sabes de sobra que seguirán buscándole chichis a las culebras al seguirte los pasos. Vigilantes igualmente del señor Romo.
Por este medio deseo reiterarte, lo que ya hemos pedido en otras ocasiones: Tomar en serio la prohibición legislada--mientras no haya evidencia de su seguridad-- de la siembra transgénica en México. Que se prohíba por decreto como ya lo han hecho innumerables países del orbe a causa de concretos resultados que espantan, que como aquí expongo, científicos eminentes exigen una moratoria urgente mundial, porque estas investigaciones deben ampliarse, profundizarse, exponerse, conocerse, y porque desgraciadamente la plaga que podría bien ser causante de nuestros peores males, está ya devastando la salud de nuestro campo abandonado a su suerte por décadas, vendido al mejor postor a su libre albedrío e insertándose el daño en nuestros organismos.
Quisiera saber ahora que el pueblo mandará, cuántas firmas deberemos juntar para obligar a los legisladores a cumplir la voluntad de la gente. ¿Cuántas en particular serían necesarias para prohibir la siembra transgénica en México que hoy está poniendo en riesgo la contaminación de nuestros granos autóctonos, para salvar nuestro valioso ancestro maíz?


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