viernes, 3 de agosto de 2018

Sector Cultura y las Bellas Artes en tiempos de López Obrador (I)

@NietzscheAristovie 03 ago 2018 15:10
 
  
 
Palacio de Bellas Artes
Palacio de Bellas Artes
Foto propiedad de: Internet
La Secretaría de Cultura, a cargo de Alejandra Frausto, sin duda será dirigida, como el resto de la administración pública, en el contexto y bajo el impulso de la política de austeridad y reducción de honorarios del gobierno que encabezará López Obrador. Hablo de la parte alta del organigrama como de las posiciones “de confianza” o por contratación, porque respecto del presupuesto destinado al ejercicio artístico, es necesario no sólo que sea incrementado, también reestructurado y/o redirigido. No obstante, en este aspecto hay que pugnar tanto por la clarificación como por la revisión de los criterios de contratación artística y asimismo por la revisión y ajustes de los montos que conduzca a una redistribución o democratización del ejercicio artístico patrocinado por el Estado (que en México es prácticamente único, pues la iniciativa privada poco aporta).
Puesto que la política de reducción salarial en los mandos de Cultura se da por descontada y asimismo se considera la necesidad de incremento en la inversión en la cultura y el arte en general (así como en la educación), hay que centrar la atención en los otros asuntos.
1. Presupuesto al ejercicio cultural y artístico. Hay dos maneras básicas de elevar el presupuesto del sector Cultura. Una es aplicar el dinero ahorrado con el proceso de austeridad al ejercicio sustantivo. Otra, incrementar el presupuesto per se, ya que éste ha disminuido drásticamente durante los últimos años del gobierno vigente. Naturalmente, otra manera de hacer efectivo el presupuesto es utilizarlo de manera eficiente a través de programas distintos que tengan que ver con lo que Frausto ha llamado transversalidad; es decir, que Cultura trabaje en coordinación con la SEP, la secretaría que se renombrará como de Bienestar Social y acaso otras.
2. Clarificación y revisión de los criterios de contratación artística. La contratación artística de carácter nacional e internacional en las distintas disciplinas de las bellas artes tiene que ser clarificada y revisada, pues usualmente ha sido manejada a criterio exclusivo de quienes dirigen las distintas áreas, sin que se dé cuenta de los cómo y los porqué permitiendo así el manejo a capricho o como dicen algunos, mafioso. Se contrata a discrecionalidad y, como se dice en el medio, “a los mismos de siempre”, a los amigos, a quienes tienen manera de regresar el favor a manera de “intercambio”; y aun a los íntimos. Se tienen que establecer mecanismos en que los procesos de contratación sean más democráticos, que la mayor cantidad de artistas tenga la posibilidad de ser empleada y participar en lo que pudiera ser una nueva cruzada cultural acorde con la voluntad de cambio social manifestada en la elección del primero de julio pasado.
3. Artistas nacionales y extranjeros. Tienen que revisarse y reajustarse a la nueva realidad por venir los montos destinados a la contratación de artistas solistas en las diferentes áreas de las bellas artes: música, ópera, danza, teatro, literatura, artes plásticas, etcétera.
4. Artistas nacionales y extranjeros “estrella”. Una de las mayores sangrías del presupuesto de la cultura se halla en los honorarios destinados a los artistas que se manejan como “estrellas”; sin que necesariamente lo sean. Y esto se da tanto en intérpretes locales como extranjeros. A los de aquí se les otorga contratos de sumas estratosféricas que nunca han tenido o tendrían en el extranjero. A los que vienen, contratos que tampoco han tenido en sus países de origen o en otros, sobre todo cuando quien contrata es el Estado y no la iniciativa privada. Y vale la pregunta, ¿es preferible tener “estrellas” costosas en vez de establecer topes de honorarios y disponer así de recursos para más contrataciones y/o producciones?
Estamos hablando de intérpretes solistas dentro de la música, el canto, el ballet, el teatro; o agrupaciones. Que son contratados para actuar en los principales espacios y con organismos como la Compañía Nacional de Ópera, la Compañía Nacional de Teatro, la Compañía Nacional de Danza, la Coordinación de Nacional de Música y Ópera, las diversas orquestas o para festivales como el Cervantino, el Ortiz Tirado o el del Centro Histórico. Todas las contrataciones a criterio, gusto, interés personal de los directores de los mismos. Ya sea directores ejecutivos o artísticos que, por lo general, y este punto es crucial, han usado su posición para promocionarse a sí mismos y a sus “cuates”.
En próxima entrega, el caso de algunos atracos “artísticos” justificados en nombre del estrellato, la fama o la especialidad, y ejemplos de lo que no debe hacerse ya más y sugerencias de lo que valdría la pena hacer. 

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