lunes, 11 de agosto de 2008

Manuel Camacho Solís
‘Guanajuatizar’
04 de agosto de 2008












Guanajuatizar a México es correr al PAN a la extrema derecha y diluir la autonomía política de Felipe Calderón con el regreso de Vicente Fox y la ratificación de las alianzas corporativas en las que descansa su gobierno.

Ese guanajuatizar está muy lejos del proyecto de sus fundadores de forjar ciudadanos democráticos para contrarrestar el peso del corporativismo. De su visión favorable al desarrollo y la innovación empresarial. De su defensa, incluso heroica, de las elecciones democráticas y la libertad. Su proyecto de guanajuatizar a México es para cerrar filas con un corrimiento a la extrema derecha desde el cual hacerse de una mayoría cómoda para 2009.


Hay otro Guanajuato que es motivo de orgullo para toda la nación. Es la cuna del caudillo radical Miguel Hidalgo, del liberal moderado José María Luis Mora y del pensador y estadista conservador Lucas Alamán. Ha sido generador de riqueza con la minería, granero de la nación y hoy es el hogar de agricultores y empresarios esforzados, de una sociedad con fuertes tradiciones familiares y una rica cultura. Pero ese no es el Guanajuato que el PAN actual intenta convertir en proyecto político.


Traer ahora a Vicente Fox confirma que su designio es otro. Porque Fox ya no es el candidato que logró despertar las esperanzas de millones de mexicanos. El líder a quien tantos le entregaron su confianza en que sabría conducir la transición a la democracia y cerrar el ciclo de la impunidad del antiguo régimen.


Fox es hoy el líder que les falló a tantos que confiaron en sus convicciones democráticas. Es quien estuvo dispuesto a validar la operación clandestina de los videos escandalosos. El promotor del desafuero. El gobernante a quien el tribunal electoral le señaló sus graves interferencias en el proceso electoral; las que, por sí mismas habrían llevado a la anulación de la elección. El administrador que despilfarró los ingresos extraordinarios del petróleo con el crecimiento del gasto corriente y el hombre que sucumbió ante el patrimonialismo; quien no supo defender el interés público frente a los grandes intereses y las ambiciones de su círculo cercano.


Es un error de Felipe Calderón haber hecho evidente la alianza con Fox. También lo es, paradójicamente, del ex presidente. Si quería protegerlo, lo desprotege, pues lo meterá de lleno a la lucha electoral. Si Calderón había logrado con asiduidad diferenciarse de su antecesor, para su propio bien, con esta decisión se desdibuja. Y si quienes genuinamente lo apoyan, lo han hecho por creer que tendrá la voluntad de someter a los grandes intereses, con ese movimiento, anticiparán su rendición.


En vez de guanajuatizar a México como proyecto regresivoManuel Camacho Solís
‘Guanajuatizar’
04 de agosto de 2008












Guanajuatizar a México es correr al PAN a la extrema derecha y diluir la autonomía política de Felipe Calderón con el regreso de Vicente Fox y la ratificación de las alianzas corporativas en las que descansa su gobierno.

Ese guanajuatizar está muy lejos del proyecto de sus fundadores de forjar ciudadanos democráticos para contrarrestar el peso del corporativismo. De su visión favorable al desarrollo y la innovación empresarial. De su defensa, incluso heroica, de las elecciones democráticas y la libertad. Su proyecto de guanajuatizar a México es para cerrar filas con un corrimiento a la extrema derecha desde el cual hacerse de una mayoría cómoda para 2009.


Hay otro Guanajuato que es motivo de orgullo para toda la nación. Es la cuna del caudillo radical Miguel Hidalgo, del liberal moderado José María Luis Mora y del pensador y estadista conservador Lucas Alamán. Ha sido generador de riqueza con la minería, granero de la nación y hoy es el hogar de agricultores y empresarios esforzados, de una sociedad con fuertes tradiciones familiares y una rica cultura. Pero ese no es el Guanajuato que el PAN actual intenta convertir en proyecto político.


Traer ahora a Vicente Fox confirma que su designio es otro. Porque Fox ya no es el candidato que logró despertar las esperanzas de millones de mexicanos. El líder a quien tantos le entregaron su confianza en que sabría conducir la transición a la democracia y cerrar el ciclo de la impunidad del antiguo régimen.


Fox es hoy el líder que les falló a tantos que confiaron en sus convicciones democráticas. Es quien estuvo dispuesto a validar la operación clandestina de los videos escandalosos. El promotor del desafuero. El gobernante a quien el tribunal electoral le señaló sus graves interferencias en el proceso electoral; las que, por sí mismas habrían llevado a la anulación de la elección. El administrador que despilfarró los ingresos extraordinarios del petróleo con el crecimiento del gasto corriente y el hombre que sucumbió ante el patrimonialismo; quien no supo defender el interés público frente a los grandes intereses y las ambiciones de su círculo cercano.


Es un error de Felipe Calderón haber hecho evidente la alianza con Fox. También lo es, paradójicamente, del ex presidente. Si quería protegerlo, lo desprotege, pues lo meterá de lleno a la lucha electoral. Si Calderón había logrado con asiduidad diferenciarse de su antecesor, para su propio bien, con esta decisión se desdibuja. Y si quienes genuinamente lo apoyan, lo han hecho por creer que tendrá la voluntad de someter a los grandes intereses, con ese movimiento, anticiparán su rendición.


En vez de guanajuatizar a México como proyecto regresivo, hace falta que la nación rescate las virtudes liberales, productivas y patrióticas de Guanajuato. En vez de un corrimiento disfuncional a la extrema derecha, se necesita que el PAN sea el partido de la derecha respetable e imprescindible para la democracia.





Miembro de la Dirección Política del Frente Amplio Progresista



Acerca del autor




Es actualmente miembro de la Dirección Política del Frente Amplio Progresista. Ha sido Secretario de Relaciones Exteriores, Jefe del Departamento del Distrito Federal, Secretario de Desarrollo Urbano y Ecología, Subsecretario de Desarrollo Regional, Diputado Federal y candidato a Presidente de la República.

Ha participado en importantes diálogos y proyectos: la reconstrucción de la vivienda en la Ciudad de México después del sismo y el diálogo con el EZLN en Chiapas que permitió frenar la guerra.

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