Cepillín vs los sesudos intelectuales y los periodistas objetivos

¿Bastan los tres argumentos de Cepillín, la honestidad del único candidato opositor y la necesidad colectiva e individual de cambio?
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Mientras sesudos intelectuales y periodistas objetivos mexicanos dudan o no deciden por quién votar para presidente del país el próximo 1º de julio, un payaso se les ha anticipado, Cepillín, y ha declarado en un video recién emitido que votará por #YaSabesQuién, es decir, por López Obrador.
Lo plantea de manera llana y simple. Lo hará por tres razones: 1. Porque López Obrador es “un hombre honesto a carta cabal”. 2. Porque México necesita un cambio. 3. Porque él, Ricardo González Gutiérrez, el “Payasito de la Tele”, Cepillín, él como artista, necesita un cambio.
Y en tanto, durante los últimos meses, semanas, días y horas leemos, vemos y escuchamos dudar a intelectuales y periodistas que creemos serios (es decir, no orgánicos los primeros ni “chayoteros” los segundos), que definirán el voto frente a la casilla, que anteponen la secrecía del voto, que quieren preservar la objetividad analítica, que no están convencidos aún de ningún candidato, que habrían votado por “Marichuy” pero no estará en la boleta electoral, etcétera. A Cepillín le ha tomado no más de 45 segundos para expresar su determinación.
¿Bastan los tres argumentos de Cepillín, la honestidad del único candidato opositor y la necesidad colectiva e individual de cambio? En absoluto que sí basta. Digo, si es que al igual que los periodistas objetivos y los sesudos intelectuales se ha vivido y padecido a los gobiernos del maridaje PRI y PAN, al PRIAN, esos tres argumentos bastan.
Que hay puntos en los que no se coincide con López Obrador. Eso es obvio y natural; yo mismo que votaré por él y Morena tengo mis propias críticas. Pero se trata de impulsar el cambio ahora o quién sabe cuándo será posible; acaso nunca. Aprovechar la coyuntura histórica que se hace propicia para ello. Que el programa del político y su partido es cuestionable y perfectible, sin duda. Pero ese proceso crítico puede darse a la vez en simultáneo con la búsqueda de cambio, como procurado después de la elección, cuando inicie ese cambio. Entonces, deberemos de ser los más estrictos, los más críticos. Para que el cambio que Cepillín y los mexicanos desean finalmente se dé.
El curso hacia una sociedad con justicia, más equitativa, sin violencia, sin la monstruosa corrupción, sin impunidad. De allí que sea urgente no jugar más al intelectual y al periodista distante, “objetivo” (lamento decirles que tal cosa no existe, sólo la veracidad; así que no se use como subterfugio). De continuar con ese “juego”, se está siendo cómplice de la terrible posibilidad de que todo siga igual o peor. Por esto tiene razón Cepillín, necesitamos el cambio, ya.

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