martes, 10 de abril de 2018

Herejía Política: Por qué votaré por AMLO y Morena

@mar 10 abr 2018 08:15
 
  
 
Creo que vale la pena jugársela con AMLO y Morena
Creo que vale la pena jugársela con AMLO y Morena
Foto propiedad de: Internet
Apoyé a AMLO en 2006 cuando un fraude electoral puso en la presidencia de México a un personaje gris y violento, con serios problemas psicológicos debido a su alcoholismo. Que gobernó al país con puño de hierro impulsando una guerra contra el narcotráfico que acabó con más de 120,000 muertos, miles de desaparecidos y decenas de miles de desplazados.
Apoyé a AMLO en 2012 en una elección amañada gracias a que el sistema y las televisoras y otros medios de comunicación crearon a una especie de superhéroe que desde la campaña se mostró que simplemente no iba a poder con el paquete de gobernar un país que en ese momento requería paz y un sensible proyecto de reconstrucción del tejido social para dar inicio a una nueva etapa en México.
En esos doce años vimos cómo familias enteras fueron acribilladas por la milicia, cientos de descabezados en todos los estados del país, la muerte de 49 niños en la guardería ABC, decenas de muertos en el incendio al casino Royale en Monterrey, el caso del famoso pozolero que se dedicaba a deshacer cuerpos en ácido para no dejar rastro, la militarización del país, el terror, el miedo, la desesperanza así como la pérdida de poder adquisitivo, los desfalcos de más de una veintena de ex gobernadores donde solo unos cuantos fueron a parar a la cárcel.
En esos doce años presenciamos los mayores desfalcos a los estados y a las arcas de la nación, donde los beneficiados fueron políticos corruptos que no tuvieron piedad y para muestra está la famosa casa blanca, departamentos para secretarios de estado y gobernadores, la estafa maestra donde se desviaron más de tres mil millones de pesos en SEDESOL, la criminal reforma fiscal que provocó la escalada de precios en los combustibles y por lo tanto el aumento al precio de todos los productos.
De 2000 a 2006 nos gobernó un loco, Vicente Fox, que es exactamente nuestro Trump mexicano pues se dedicó más a la demagogia que a destruir la maquinaria priísta. Peor aún, la pulió y la usó para el beneficio de él, su familia y su partido.
De 2006 a 2012 nos gobernó un alcohólico sin ninguna señal de empatía o de amor por México y los mexicanos. Su gobierno no tuvo ni pies ni cabeza y por lo tanto no dejó legado alguno y pasará a la historia como un genocida que mancho de sangre y viseras a lo largo y a lo ancho de nuestra patria.
De 2012 a la fecha Enrique Peña Nieto ha logrado superar a sus predecesores pues tiene a nuestro país en una tremenda crisis en las instituciones, en el ámbito económico, político y social. Si bien es un político joven, su forma de hacer política es de lo más rancio que ha salido del PRI. Será el presidente más odiado en la historia reciente de México, superando incluso a ex presidentes como JoLoPo, Echeverría o Salinas.
Este 2018 tenemos cuatro opciones de gobierno. Meade representa la continuidad del gobierno y dar automáticamente amnistía a todos los ex gobernadores y funcionarios acusados de desviar recursos o por enriquecimiento ilícito, significa dar carpetazo a toda la ignominia de este sexenio.
Ricardo Anaya representa a los neopanistas, los chuchos del PRD y el cacicazgo del dueño de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado. El problema principal es que de ganar, con muchas probabilidades Anaya no cumpla su palabra como lo ha hecho desde que está en la política y traicione a sus aliados hasta ahora.
Margarita Zavala no tiene posibilidad alguna de ganar la presidencia y tan es así que solo busca captar un 5% o 7% de la votación para tener una base sólida que le permita a ella y a su esposo fundar un partido político con la intención de ir con más fuerza en las elecciones de 2024 que es allí donde tiene puesta la mira.
Finalmente está Andrés Manuel López Obrador, un candidato que, si bien ha cambiado su estilo de hacer política a como nos tenía acostumbrados y se ha rodeado de algunos personajes siniestros, estos son pocos y por mucho no se compara a las camarillas de pillos que rodean a los otros tres candidatos.
Ante este abanico de posibilidades y a cómo está la situación en México, creo que vale la pena jugársela con AMLO y Morena así como hace dieciocho años nos la jugamos con Vicente Fox. Al igual que en el 2000, los mexicanos estamos cansados de ver cómo la economía nos tiene asfixiado debido a la falta de empleo, al aumento de los precios y a la especulación. Estamos cansados de ver cómo la clase media cada vez se va a menos y los empresarios sufren cada vez más por la chinga que se pegan por sacar el peso del día.
El Peje no va a solucionar todos los problemas de México y tampoco creo que nos lleve en seis años a ser una potencia mundial como irónicamente lo promete Meade. De lo que sí estoy seguro es que al menos se intentará una nueva forma de hacer gobierno, apoyo a quienes menos tienen y una mejor distribución de la riqueza.
Los mexicanos tenemos mucho que hacer y AMLO será exigido por quienes votamos por él o no, por los miembros de Morena. La tarea que tendrá que hacer en su sexenio en caso de ganar será gigantesco y requerirá de los mejores elementos para llevar a cabo la transformación que debe iniciar nuestro país.

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