La música de los candidatos presidenciales
Ya lo he dicho, no consumo música popular más que por accidente, por fatalidad, como plasma atmosférica. En la calle, el transporte público, las redes sociales o la casa de amigos y familiares. No obstante, la inmersión en la política nacional, sobre todo en el proceso electoral, obliga a prestar oído a música abundante compuesta, arreglada o parodiada en torno a los candidatos. Música chatarra en muchas ocasiones, como dice un amigo compositor, pero sonido, ritmo, efectos, música a final de cuentas.
En este contexto, he detectado cuando menos 3 tipos de expresiones:
1. Canciones compuestas por pedido expreso de los candidatos y/o sus partidos. Un servicio profesional a cambio de honorarios específicos. Buenos ejemplos: la del Movimiento Naranja y el himno de Morena, que han sido bastante exitosos aunque el primero se fue diluyendo y la campaña de esa alianza no logró otro éxito semejante. El de Morena, aunque no ha sido del todo de mi agrado, se escucha siempre en los mítines de los candidatos de este partido y sobre todo en los de López Obrador. Malos ejemplos, muchos, la mayoría del PRI, el PAN y el PRD (recuerden las ridiculeces de Chestorivski, Mancera y Barrales). También circula una pieza llamada “Somos PRI”, que simplemente no concita ninguna emoción ni ha generado el impacto masivo buscado por sus patrocinadores.
2. Canciones espontáneas ya sea de profesionales de la música o no, que las ofrecen al candidato de su preferencia. Los ejemplos exitosos casi todos en favor de Morena: “La niña bien”, “Dej’pacito”, la de la Banda MS, “Piénsalo”, “Relajado, relajado”, “El PRI y el PAN se van a la chingada”, “La neta”, atribuida a Los Tigres del Norte, “La Bamba”; recientemente, la versión de Belinda de “México lindo y querido”, y un largo etcétera. Otros partidos no han tenido buena respuesta a nivel de la expresión profesional espontánea, voluntaria.
3. Canciones como resultado del ánimo popular, surgidas por todo el país, en plazas, calles, mercados, que circulan por las redes sociales. Compuesta, arreglada y/o parodiada por personas que tienen una guitarra a la mano, una banda, un teclado o un karaoke. Casi todas ligadas al fenómeno en que se ha convertido López Obrador y su recorrido y mítines por todo el país del norte al sur y al revés. Parece que ambos fenómenos, el político y el musical van emparejados. Me sorprendió mucho, me pareció muy simpático incluso, el video en que, más allá de su tragedia personal, un ciego, bote en mano para recoger las monedas, en una plaza pública cantaba una canción sobre y contra la mafia del poder. Este tipo de expresión ha sido simplemente abrumadora.
Y como no se ha escuchado una versión operística en torno a las campañas, algunos amigos me han propuesto el reto de que ensaye algunas frases a manera de ejemplo. He decidido tratar con un fragmento del aria “Nessun dorma” de la ópera Turandot, de Giacomo Puccini (estrenada en 1926), a la cual he arreglado y ajustado un texto en el ánimo de estar alerta y votar el próximo primero de julio en un espíritu exultante y aun esperanzador hacia el cambio que los mexicanos deseamos; a ver qué les parece. Si hay la posibilidad y las condiciones, acaso hagamos la versión completa, que la letra está lista. Hasta pronto. Aquí, la video-columna que incluye el fragmento cantado:


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