viernes, 4 de enero de 2019

COLUMNAS

No es contra el #EZLN sino contra la ruindad del #Subcomediante, @FernandezNorona

@NietzscheAristovie 04 ene 2019 19:39
 
  
 
Y no, Gerardo, no es entendible que los neozapatistas se opongan al desarrollo del Tren Maya.
Y no, Gerardo, no es entendible que los neozapatistas se opongan al desarrollo del Tren Maya.
Foto propiedad de: Internet
Después de las severas críticas e hilarantes burlas en las redes sociales provocadas por la ruindad del Subcomediante Marcos-Galeano Guillén y la “confusión” del “Ejército Zapatista de Liberación Nacional” durante la celebración de su 25 aniversario, estimuladas por sus repulsivas declaraciones en contra de López Obrador, su proyecto de la “Cuarta Transformación” y contra los mexicanos que lo han apoyado con más del 53% de la votación expresada en más de 30 millones de electores, Gerardo Fernández Noroña, diputado federal y colaborador de SDPnoticias, realizó una videocolumna en la que maltrata a quienes se han manifestado libremente en ellas respecto al tema.
Con el título de “No hay que pelearnos con el zapatismo”, generaliza y acusa a las redes de asumir una posición racista y clasista lamentable que no se justifica y que obedece a la ignorancia, necedad, vulgaridad, falta de argumentos razonados, razonables y ausencia de conocimiento histórico. Le dirigí un tuit que aquí replico: “No es ignorancia, necedad, vulgaridad o falta de argumentos razonados, razonables e históricos, no es contra el #EZLN y su causa, Gerardo @fernandeznorona, es contra el #Subcomediante”.
Y sí, todos apoyamos en 1994 a los neozapatistas e incluso al Subcomediante. Pero casi desde un principio estos estuvieron en contra de la izquierda electoral que siempre les ha manifestado no sólo el apoyo y la solidaridad en todo el país, también les ha garantizado el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés en caso de llegar al poder (lo cual tampoco han querido entender el necio, ese sí, Javier Sicilia, gran aliado del “cara de trapo” -aunque no le agrade a Fernández Noroña que le llamen así-; tampoco gente obcecada como Hernández Navarro o el trasnochado marxista-leninista Gilberto López y Rivas, entre otros). Los neozapatistas se declararon primero contra Cuauhtémoc Cárdenas y después, en 2006, 2012 y ahora en 2018, contra López Obrador.
Y no, Gerardo, no es entendible que los neozapatistas se opongan al desarrollo del Tren Maya. El mestizaje, que es tan mexicano como “los pueblos originarios”, el mestizaje del sureste en particular, quiere ese tren, quiere el desarrollo pues esta región ha vivido por centurias en el atraso. Por eso ya veremos los resultados de la consulta. Harían bien ustedes como diputados en informar de manera correcta sobre el asunto.
También como diputados de supuesta izquierda que han llegado al poder como mayoría, tendrían que buscar la manera de alcanzar un entendimiento con los neozapatistas. Quiero ver que hagan entrar en razón al enmascarado.
Ya esto no es cuestión de análisis profundo, sesudas disertaciones y panegíricos a “los pueblos originarios”; esto lo hemos hecho por años, se trata de voluntad política. Ya todos sabemos lo que el país necesita en términos de la eliminación de la corrupción, la seguridad, la justicia, el empleo, la salud, la educación y la cultura. Por años lo hemos analizado y dicho también.
Y todos sabemos que ahora sería el momento histórico más propicio para que los derechos y las demandas de “los pueblos originarios” fueran garantizados y cumplidos. Pero no, alguien no quiere que se llegue a acuerdos, alguien no quiere dejar el reflector; alguien quiere socavar el cambio. Y ese es el Subcomediante; ¿o acaso quien lo maneja? (magníficos cartones de Hernández, que lo pinta como a Meade haciendo cuentas, o Sifuentes, que lo dibuja como títere-titiritero; entre otros).
De allí que este que fue un movimiento progresista en el surgimiento se haya vuelto tan sospechoso. No en sus demandas: En su proceder, digamos, histórico y presente. Así que fuera máscaras. A ver si tú, diputado, los convences juntos con tus colegas a ser parte de un país democrático. Por lo pronto, es más que natural la reacción y la acción de las redes sociales que, contrario a lo que señalas, representan la parte más crítica, consciente, razonable y razonante de la sociedad; a pesar de todas sus miserias, que también existen. 

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