Cuatro prianistas vs un opositor

Si estos organismos han avalado los fraudes de Edomex en 2017 y los fraudes de Margarita Zavala de Calderón y de Jaime Rodríguez Calderón en 2018, no están sino estableciendo condiciones para un nuevo fraude en la próxima elección presidencial.
Foto propiedad de: Internet
No cabe duda que el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) están al servicio de la mafia del poder (sin entrecomillado, que ya está probado en múltiples fiestas, fotografías y videos, entre ellos el de Xóchitl Gálvez, que esa mafia existe). Al aceptar el registro irregular de Zavala de Calderón, el INE estableció una competencia de tres prianistas, en vez de dos, contra un opositor. Ahora, el TEPJF, con la ilegal incorporación de Rodríguez Calderón, convierte esa “competencia” en cuatro contra uno.
Todo parece muy “bonito” para el sistema. Con la ilegalidad del INE, el registro irregular de Zavala (mientras dejaban en “el aire”, en suspenso, al gobernador de Nuevo León; por si acaso), el sistema esperaba frenar la ruta del ascenso constante de López Obrador; a quien muchas veces le dibujaron un techo hasta ahora inexistente. Vinieron las encuestas post-fraude de Zavala y contrario a lo deseado, López Obrador subió tres puntos más y sin que se pudiera definir quién ganaba ya por fin el tercer lugar, si Meade o Anaya.
El sistema decidió entonces aprobar todas las irregularidades, el fraude de Rodríguez: 58% de firmas falsas, 810.995 firmas no encontradas en lista nominal, 158.532 simulaciones de firmas, 205.721 fotocopias de firmas, 23.644 documentos no válidos, millones de pesos irregulares, captura de miles firmas en una misma dirección de madrugada, funcionarios investigados por juntar firmas en días y horas hábiles de trabajo, etcétera; brutal. Y ahora esperará a que este hecho tenga el efecto deseado contra López Obrador. Lo cierto es que el sistema ha logrado establecer la escenografía para más de una escena. El escenario de cuatro prianistas sistémicos, aunque estén enmascarados, contra un único líder opositor.
Primero, el sistema calcula que Rodríguez quite votos a López Obrador, sobre todo en el norte del país, donde el crecimiento del político opositor es inédito; y por lo que se ve en su arranque de campaña, impresionante. Segundo, el sistema ha colocado ya cuando menos a dos golpeadores por consigna, los dos “independientes”; una “feminista” y un “Bronco”. Tercero, el sistema querría cuando menos repetir la experiencia del Estado de México, la pulverización del voto del “coraje antisistema”. Ni modo, hay que hablar en México en estos términos, ya que al periodismo no le interesa analizar y preponderar propuestas de los candidatos ni la sociedad tampoco parece estar preparada para un tipo de debate realmente democrático. Así, no quedan más que las emociones.
Esta grave anomalía del sistema supuestamente democrático que tanto ponderan periodistas e intelectuales pro-oficialistas, tiene que denunciarse. No sólo como el registro histórico de una vergüenza más de las instituciones encargadas del desarrollo electoral mexicano de manera democrática, también como la advertencia de un posible fraude para el próximo 1º de julio. Si estos organismos han avalado los fraudes de Edomex en 2017 y los fraudes de Margarita Zavala de Calderón y de Jaime Rodríguez Calderón en 2018, no están sino estableciendo condiciones para un nuevo fraude en la próxima elección presidencial. Ya han generado la duda y cierta ansiedad e inestabilidad en la sociedad (de ahí quizá lo del “tigre”).
La única salida de esta vergüenza y esta amenaza del sistema contra los mexicanos es la información, contrarrestar las mentiras y la guerra de lodo y odio de los golpeadores oficiales, y ejercer un voto masivo por ya saben quién. Sólo así.

No hay comentarios:
Publicar un comentario