El debate lo ganó @MikelArriolaP
Toda mi vida he simpatizado con el PRD. Hoy estoy con Anaya; estoy con el Frente. Porque, entre otras cosas, considero a este movimiento el único genuinamente democrático, incluyente, libre y plural. Por eso puedo decir que esta mañana nuestra candidata a Jefa de Gobierno, Alejandra Barrales, tuvo un desempeño triste y paupérrimo en el mesa de debate organizada por Carlos Loret de Mola en Televisa. Por su parte, Claudia Sheinbaum, la candidata de MORENA, me pareció aún peor: acartonada, subyugada y soberbia. No cabe duda que el debate lo ganó Mikel Arriola, lo cual resulta preocupante.
Preocupa que en el bastión de la izquierda, en la ciudad progresista por antonomasia en este país, el candidato del PRI a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, con un discurso conservador, esté haciendo mejor campaña que las candidatas de López Obrador y la del Sol Azteca.
Si bien es cierto que los tintes conservadores en el discurso de Mikel son estrategia electoral; no obstante, no deja de ser cierto que, apelando a la familia y las buenas costumbres, su mensaje ha permeado contundentemente en los sectores a los que ni Barrales ni Sheinbaum habían podido convencer ni llegar. Porque la perredista carece de carisma y porque la lopezobradorista no puede tocar temas que el caudillo no autorice previamente. Por consiguiente, resulta evidente que la táctica empleada hasta el momento por el equipo de campaña de Arriola ha sido eficiente y ha dado frutos. No por nada ya hay encuestas que lo ubican en el segundo lugar en la contienda.
En un principio parecía insuficiente que Mikel apuntara a los capitalinos de derecha. Pues si por algo brilla y se distingue esta urbe es por sus ciudadanos, que en su mayoría son de ideas progresistas y liberales. Sin embargo, hoy la situación se antoja distinta: Arriola ahora va por todo el electorado.
Ni Barrales ni Sheinbaum están haciendo una buena campaña. Y hoy en el debate en el programa de Loret se vieron peor: la perredista no supo esbozar una sola propuesta clara y definida. Basó su debate en falacias ad hominem y sustituyó la argumentación por la descalificación reiterada y la burla constante. Por otro lado, Claudia Sheinbaum lució tiesa, arrogante y repetitiva: ninguna propuesta concreta. Todo fue demagogia. Se notaba sobre ella el yugo del cacique de MORENA.
En cambio, el candidato del PRI se vio ligero, relajado, sencillo y conciso. Acorraló a sus rivales; primero lo hizo amalgamándolas en un solo blanco para dirigir sus críticas; luego concluyó criticando con base en la corrupción de una, y a las malas costumbres de la otra. A la hora de proponer supo deslindarse del Revolucionario Institucional, y luciendo sus credenciales y trayectorias en el servicio público, propuso proyectos específicos.
Al final, la gente se quedó con la imagen de que Barrales tiene decenas de millones en propiedades y que Sheinbaum fuma mariguana.
Así las cosas, resulta evidente que hoy en día Mikel Arriola está capitalizando todo el capital político que sus adversarias están dilapidando con sus terribles campañas. El problema se presenta en el tiempo. ¿Le será suficiente?
Desgraciadamente creo que la situación parece chiste cruel: la buena campaña de Arriola Peñalosa puede acabar beneficiando a Claudia Sheinbaum, y consecuentemente a AMLO y a MORENA, afectando así gravemente la campaña de su correligionario, José Antonio Meade.
Si Alejandra Barrales no mejora, se irá al tercer lugar, llevándose entre las patas al PRD.
Así que sí: el panorama se antoja apocalíptico.


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