martes, 2 de octubre de 2018

AMLO, los militares, el Estado Mayor Presidencial y la delincuencia organizada

@jlca007mar 02 oct 2018 00:03
 
  
 
López Obrador será a partir del 1 de diciembre comandante en jefe de nuestras fuerzas armadas.
López Obrador será a partir del 1 de diciembre comandante en jefe de nuestras fuerzas armadas.
Foto propiedad de: Internet
Las declaraciones del presidente electo Andrés Manuel López Obrador acerca de que su decisión de desaparecer el Estado Mayor Presidencial tienen como fundamento el hecho de que ese cuerpo participó hace 50 años en la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, resultan, por lo menos insuficientes dado el tiempo transcurrido como para proceder de manera tan radical en contra de una fracción de militares de élite.
López Obrador será a partir del 1 de diciembre comandante en jefe de nuestras fuerzas armadas.
Lo será en un contexto harto complejo a causa de los estrategos en materia de seguridad pública causados por la llamada Guerra Fallida de Calderón contra el crimen organizado.
Y, por lo que se ve, el nuevo presidente no tendrá mejores aliados que las fuerzas armadas para dar cauce a las soluciones que conciba para reducir siquiera, el creciente potencial económico y armamentístico de los grupos delincuenciales más poderosos del país.
Los generales del Estado Mayor Presidencial que estuvieron en activo en 1968 deben estar ya muertos o en retiro.
Hoy los cuerpos armados que dependan directamente del Ejecutivo Federal, en este caso el Estado Mayor Presidencial, tienen enfrente el reto formidable de combatir, o siquiera contener, a las bandas más importantes de traficantes de drogas y de robo de combustible que operan a lo largo de todo el país.
Para los nuevos cuadros del Ejército, la Marina, las policías federales o el Estado Mayor, el 68 es un hecho histórico, que por lo mismo nunca dejará de ser uno de los más lamentables episodios de la represión gubernamental contra los ciudadanos, pero en el que no participaron por una simple razón cronológica.
Causan por ello extrañeza esas remembranzas del presidente electo sobre el Estado Mayor de aquellos años y la masacre estudiantil.
Leo con preocupación la columna de Raymundo Riva Palacio sobre el tema de la inseguridad y el deseo de AMLO de tener un ejército de paz, virtualmente desarmado frente a un poderoso enemigo armado hasta los dientes:
“El presidente electo Andrés Manuel López Obrador, ha perfilado una nueva forma de enfrentar al crimen organizado. No será con amor y paz ni con persuasión para los criminales y los jefes de los cárteles de las drogas mexicanos, que hace tiempo son trasnacionales y están considerados entre las mafias más poderosas del mundo, sino con algo extraordinariamente inusual: que las Fuerzas Armadas combatan a los criminales sin usar la fuerza. Su nueva propuesta es, por decir lo menos, controvertida.
López Obrador anunció el sábado en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, símbolo de la represión desde hace medio siglo, que presentará una iniciativa para crear una Guardia Civil, integrada por el Ejército, la Marina y la Policía Federal. “La propuesta es que las Fuerzas Armadas actúen como un ejército de paz”, dijo. “Tendrán que ayudarnos sin el uso de la fuerza para garantizar la seguridad interior y ayudar a que haya seguridad pública. Tenemos un grave problema de inseguridad y de violencia en el país, y vamos a buscar la manera de enfrentarlo sin el uso de la fuerza. Vamos a atender las causas que han originado la violencia en México. Estoy seguro que si hay trabajo, si hay bienestar, si se atiende a los jóvenes, vamos a lograr la paz y la tranquilidad en nuestro país”.
La Guardia Civil es el nuevo nombre para lo que propuso hace tiempo como Guardia Nacional, desechada en agosto por el futuro secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, por la complejidad de las reformas constitucionales que tendrían que hacerse para desaparecer a las Fuerzas Armadas y convertirlas en un nuevo ente. El tema parecía zanjado tras la visita del presidente electo a los secretarios de la Defensa y de la Marina, pero el sábado López Obrador volvió a su idea original de desaparecer a las Fuerzas Armadas.”
¿Enfrentar a los desalmados integrantes de los sanguinarios carteles de la droga o del robo de combustibles con una fuerza gubernamental prácticamente inerme?
Eso equivaldría a poner el cordero atado para que lo sacrifiquen los grupos que tienen al país bañado en sangre.
Habrá que tener mucho cuidado con las decisiones y el discurso que se tomen y se produzcan sobre tan delicado asunto.

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