Son las tierras, no los aviones, el gran negocio en torno al Nuevo Aeropuerto (1era Parte)
POR JENARO VILLAMIL

Reportaje publicado en Revista Proceso No. 2189
En uno de los recientes anuncios en el sitio de bienes raíces Trovit se leen ofertas como ésta: “Excelente terreno de 10 mil metros cuadrados, excelente ubicación atrás de Wal Mart. Ideal para centro comercial o bodegas de servicio para el aeropuerto… Bardeado, cuenta con luz, agua, oficinas de 200 metros, caseta de vigilancia de 50 metros cuadrados. Techado firme. 35 millones de pesos”.Como éste, hay otros que se ofrecen en 32 millones, de 1 a 100 hectáreas, en la carretera Texcoco-Calpulalpan; o hasta 60 millones de pesos sobre la carretera Lechería-Texcoco, “a unos pasos del nuevo aeropuerto” de la Ciudad de México.
Según la dirección de Desarrollo Económico del municipio de Texcoco, la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) ha disparado la especulación inmobiliaria en esta zona conurbada a la capital, a tal grado que los terrenos han aumentado su valor al doble. Lo que antes costaba 2 mil 500 pesos por metro cuadrado, ahora vale 5 mil pesos.
No es el único caso. En San Salvador Atenco, en Teotihuacán, en Chimalhuacán, junto con las comunidades de Santa Isabel Ixtapan, San Bernardino, San Felipe y Santa Cruz de Abajo, la especulación y el acaparamiento de la tierra de los ejidos y comunidades aledañas a la zona del NAIM se ha convertido en un negocio más grande y conflictivo que el nuevo aeropuerto, cuyo costo asciende ya a 285 mil millones de pesos, tan sólo en la primera de sus dos fases.
Para distintos representantes de ejidos, ambientalistas, especialistas y conocedores de la zona oriente del Valle de México, no son los aviones sino los terrenos el auténtico gran negocio en torno al Nuevo Aeropuerto Internacional de México.
Así lo expresaron integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) de San Salvador Atenco que denunciaron en la casa de transición del futuro gobierno de Andrés Manuel López Obrador y en los foros realizados en el Club de Periodistas el despojo de m-as de 500 hectáreas del cultivo en los parajes de Xalapango y El Paraíso, por parte del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM), el consorcio responsable de la construcción del NAIM.
Habitantes del ejido de Santa Isabel Ixtapán entregaron a este reportero denuncias del comisariado ejidal contra el GACM porque “las parcelas de nueva creación 1210 y 1211 no se las venderemos hasta en tanto no cumplan con los compromisos contraídos con el ejido, como son las obras y la compra-venta de parcelas individuales de nuestros ejidatarios que no han vendido”.
Desde junio de 2016, los ejidatarios de Santa Isabel Ixtapan, perteneciente al municipio de Atenco, demandaron el entubamiento de las aguas provenientes de la termoeléctrica y de los consorcios inmobiliarios ARA y GEO “que llegan sin tratar, hasta la planta tratadora de la ampliación de Nueva Santa Rosa y almacenarlas en un estanque”.
Aerotrópolis para el Grupo Atlacomulco
El inicio de la gran compra de las tierras aledañas al ex lago de Texcoco inició en octubre de 1999 hasta 2015. Durante estos 16 años, los gobiernos de Arturo Montiel y de Enrique Peña Nieto mandaron a operadores y prestanombres a adquirir terrenos y parcelas, a un promedio de 45 a 120 pesos el metro cuadrado, en la zona de más de 370 hectáreas aledañas al NAIM.
Habitantes de San Salvador Atenco señalan que desde octubre de 1999 se inició la compra de parcelas y ejidos, a través de personajes como Alejandro Ozuna Rivero, actual secretario de Gobierno de la administración de Alfredo del Mazo Maza, de Rafael Robles Nava y de Valentín Aguilar, entre otros.
También participaron otros inversionistas privados como Juan Armando Hinojosa Cantú, Ricardo San Román, Luis Ernesto y Anuar Maccise, Roberto Alcántara Rojas, Carlos Peralta Quintero, Alfredo Miguel Afif y Carlos Hank Rohn.
Los predios adquiridos coinciden con la zona urbanizable de 431 hectáreas que colindan con el NAIM en los municipios de San Salvador Atenco y Texcoco.
En este perímetro se planea construir una gran Aerotrópolis, un nuevo centro habitacional, comercial y de negocios al estilo de Santa Fé que abarcará 375 de estas 431 hectáreas y que “ofrecerá oportunidades de desarrollo para bienes raíces comerciales de clase mundial para atender a los viajeros… la ubicación estratégica de desarrollos comerciales, parques empresariales y zonas libres de comercio”, según el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) en su solicitud entregada en 2015 a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para su evaluación y aprobación.
El GACM sólo menciona este proyecto como parte de las “obras complementarias” al NAIM, pero el estudio de riesgo presentado por el Instituto de Ingeniería de la UNAM amplía los alcances de este gran proyecto que incluirá hoteles, centros comerciales, centros de convenciones y plazas comerciales.
“Constará inicialmente de alrededor de 500 mil metros cuadrados de desarrollo (mitad de hoteles y mitad de espacio comercial), con un aumento cada año de alrededor de 100 mil a 250 mil metros cuadrados, con una capacidad total de desarrollo de alrededor de 6 millones de metros cuadrados o una población de alrededor de 250 mil empleados. Los supuestos en altura y volumen limitan el desarrollo vertical a 10 niveles (casi 40 metros) y la proporción de área de suelo a 3:1. Se planea que la mayoría de los edificios sean de cinco a seis niveles, con una cobertura de lote 50 a 60 por ciento”, indica el estudio.
Esta Aerotrópolis prevé la construcción de dos estaciones de tren y una de Metro, así como pasos a desnivel, “rutas de autobuses, parques y vías peatonales” y una nueva autopista que “proporcionará una nueva conexión de ésta a la Avenida Circunvalación”. El servicio de Metro conectará al NAIM con alguna de las líneas ya existentes en la Ciudad de México (1, 5 o 9).
“Conforme se expanda Aerotrópolis, se agregará una línea de Metro adicional. Esta segunda ruta operaría de manera subterránea. Conforme Aerotrópolis se expanda se construirán cinco estaciones de Metro en el área”, prevén las cuentas alegres del GACM.
Según Damián McAnally, quien participa en la organización México Sostenible y escribió un ensayo sobre la futura Aerotrópolis, la MIA de Sermarnat omitió mencionar “los impactos negativos de índole ambiental que podría tener y, por tanto, también cualquier cosa que hable de medidas de mitigación y compensación que lo acompañan”.
“La urbanización de un predio de este tamaño tiene varias implicaciones en cuanto al consumo de agua, energía, manejo de residuos y otro tipo de impactos negativos como la congestión vehicular. Por lo tanto, omitir deliberadamente la Aerotrópolis de la MIA equivale a que esté exenta de un proceso de evaluación de impacto ambiental”, opina McAnally, en el análisis difundido a través de la página del gobierno electo sobre el NAIM.
No hay comentarios:
Publicar un comentario