COLUMNAS
Algo ha estado tan podrido en la relación prensa/gobierno que apesta por la sola mención de limpiar los drenajes

El hecho es que sobran comentócratas mucho muy duros, mucho muy injustos con AMLO, que eran muy prudentes con EPN y el esposo de la señora Zavala
Foto propiedad de: Internet
1.- Raymundo Riva Palacio no tiene ninguna posibilidad de demostrar lo que afirma en sus dos últimas columnas en El Financiero, esto es, que Alfonso Romo renunció el pasado jueves a su cargo en el gobierno federal.
2.- El columnista tampoco puede probar que el presidente López Obrador NO le aceptó la renuncia al jefe de la Oficina de la Presidencia.
3.- ¿Mintió Riva Palacio? No lo sé. El único hecho comprobable por parte de AMLO y Romo es que han dicho, de plano, que Raymundo inventó esa historia.
4.- Personalmente, no creo que Raymundo Riva Palacio haya inventado nada. Pienso, eso sí, que es posible que lo hayan engañado quienes le contaron la versión de la renuncia de Romo.
5.- Como generó ruido —sobre todo en el sector empresarial— la posibilidad de que Poncho Romo renuncie, este hombre de negocios y su jefe inmediato consideraron que estaba obligado a desmentir al columnista, y lo hizo en algunos espacios radiofónicos.
6.- Pienso que, hasta ahí, hizo muy bien el señor Romo (y también, por cierto, Raymundo Riva Palacio al defender su columna).
7.- El problema para Romo fue que, además de hablar con periodistas acerca de su inexistente renuncia, se puso a teorizar sobre economía y le dio por calificar de “cachetaditas” ciertas dificultades financieras no previstas que ha tenido que ir resolviendo la administración lopezobradorista en este primer trimestre del año.
8.- Naturalmente, las “cachetaditas” de Poncho Romo recordaron el “catarrito” de Agustín Carstens, y ello ha generado todo otro escándalo.
9.- En la conferencia de prensa mañanera de este miércoles alguien le preguntó al presidente López Obrador acerca de las “cachetaditas”.
10.- Experto en torear periodistas, Andrés Manuel sabía que cualquier cosa que dijera sobre las “cachetaditas” iba a generar incertidumbre entre inversionistas, así que hizo tres cosas: (i) no mencionar la nueva categoría de análisis económico, (ii) recordar que hay confianza en México, tanta que varios grupos empresariales multinacionales, como PepsiCo, han anunciado proyectos gigantescos para nuestro país y (iii) decir que los columnistas que han difundido la versión de la renuncia de Poncho Romo —es decir, Riva Palacio, de El Financiero— inventan tales historias porque ya no reciben las cuantiosas cantidades de dinero que les entregaban los gobiernos anteriores.
11.- Le funcionó a AMLO su estrategia. Inmediatamente después de que dijera eso, el debate —en espacios mediáticos relevantes, como el de Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula— no se dio sobre la “cachetadita”, sino que se trasladó al tema de la honestidad de los periodistas mexicanos.
12.- Ciro entrevistó a Raymundo y le preguntó básicamente dos cosas: (i) si habría dicho la verdad o no acerca de la negada versión de la renuncia de Alfonso Romo y (ii) si el columnista de El Financiero —el propio Raymundo como persona, y no las empresas de medios en las que ha trabajado— recibió moches cuantiosos.
13.- En Radio Fórmula, el columnista Riva Palacio defendió mal —no fue creíble— la fuente de su información sobre Romo.
14.- En el otro tema, Raymundo primero intentó —sin éxito— hacer que la Virgen le hablaba, argumentando que no sabía a qué periodistas se refería Andrés Manuel. Es decir, el columnista de El Financiero no quería ponerse el saco, pero como el presidente de México se lo hizo a la medida, tuvo que entrarle al asunto.
15.- Palabras más, palabras menos, Raymundo Riva Palacio dijo: (i) que sería muy sano que AMLO diera a conocer la lista de los columnistas —de nuevo, no empresas— que recibían dinero y (ii) que el presidente López Obrador confunde convenios publicitarios perfectamente legales con moches.
16.- En mi opinión, Andrés Manuel no confunde nada. Esto es, el presidente de México conoce perfectamente los convenios publicitarios que el gobierno firma con empresas mediáticas. Autorizó muchos, de todo tipo y para cientos de campañas, cuando fue jefe de gobierno del Distrito Federal y ahora, en la Presidencia de la República, ha autorizado que se gaste una importante cantidad de dinero —acompañado de su correspondiente rendición de cuentas— en radio, prensa, televisión, portales de internet y redes sociales.
17.- Tan considera que son legítimos los convenios de publicidad con las empresas de medios —con las empresas, conste, no con los columnistas— que su gobierno gastará en ese concepto la mitad de lo que gastó (no lo que originalmente presupuestó, ojo) la administración de Peña Nieto. Y vaya que es un buen...
18.- Estoy seguro de que cuando Andrés Manuel habla de moches que se daban a columnistas se refiere a eso: moches, esto es, pagos formales a portales de periodistas conocidos que no tienen lectores o bien —y por lo que he escuchado hay mucho de lo siguiente— enormes cantidades de dinero en efectivo entregadas a los periodistas más famosos e influyentes.
19.- Andrés Manuel no quiere dar a conocer esa información (con lujo de detalles y pruebas en la mano) para no generar mayores problemas. Riva Palacio dice que sería muy sano conocerla. Ya se verá lo que pasa.
20.- En mi opinión algo debe de haber muy escandaloso puesto que en el sexenio de la 4T sobran periodistas, analistas, columnistas e intelectuales mucho muy duros —y mucho muy injustos— con el presidente López Obrador... periodistas, analistas, columnistas e intelectuales que en su trato con los otros presidentes, quizá con razón —si bien no la adecuada— fueron amables o prudentemente críticos.
21.- Es decir, algo ha estado durante sexenios muy podrido no en Dinamarca, sino en la relación prensa/gobierno de México... y Andrés Manuel busca ponerle un “hasta aquí”. Algo tan podrido que apesta con solo mencionar que se van a abrir, para higienizarlas, todas las alcantarillas de los poderes político y, sobre todo, mediático.

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