sábado, 14 de marzo de 2020

Me mandan esto:
Hola amigos, excelente tarde a todos.
Pues nada, aquí para comentarles acerca de un gran virus muy pero muy bien portado, un virus fifí, de abolengo, quien unos días antes del paro y de las manifestaciones del 8 y 9 de marzo, voluntariamente suspendió su contagio para que pudieran tener lugar las actividades tanto de feministas como de fakeministas, quienes pudieron expresarse a lo largo y ancho del zócalo de la Ciudad de México y calles de todo el país, en el que compartieron sus ideas, razones, argumentos y hasta sus traumas, complejos, prejuicios, tamales y atoles y otros alimentos, aguas, ropas, y alientos en tumultos, eso sí, ignorando al tipo del 19, y sin riesgo alguno de que alguien pudiera contraer ese bicho neoliberal. Tregua que hizo que todos los medios de comunicación masiva, prensa, radio y televisión, y las benditas redes sociales, estuvieran perfectamente tranquilos y en paz, confiados en que el virus no los traicionaría cruelmente, por lo que alegres llamaron, convocaron e invitaron a todos los niños, jóvenes y ancianos, a salir a las calles y reunirse en lugares, sin temor alguno de que pudieran contraer tan terrible enfermedad. Ni el señor presidente AMLO, tuvo un comportamiento tan extraordinario como el de este lindo virus que observó minucioso a la gente durante todos estos días de violentas manifestaciones. No fue sino unos días después de las manifestaciones en que, el virus, perdió la paciencia y consciente de que su misión es contagiar y crear pánico en todo el mundo, volvió a desplegar su diabólico contagio, mandando la señal a todos los medios de comunicación de que ya, la tregua había terminado, y que a partir de ese momento todo aquel que osara saludar a su amigo o compañero, ahí les caería con furia sin igual y cruel infestación. Es por ello que ahora los falsos medios de comunicación alzan de nuevo la voz ahora atemorizados de la tan cruel actuación del virus inmortal. ¡Sálvese quien pueda! -gritando todos al unísono, a una sola voz. ¡Nos vamos a morir! -pregonan las televisoras por doquier.
Pero a pesar del pánico que el tan poderoso virus ha querido nuevamente establecer, no hay que pasar por alto ni olvidar lo bien educado que ha sido con todas las manifestaciones feministas. Un virus que muy a nuestro pesar,hay que decirlo, es un virus fifí. Creado en los poderosos laboratorios gringos, educado en Europa, y con prácticas en China, Italia, Francia y Alemania. Solo despliega su extraordinario poder en contra de la gente rica, de lis niños bien, de lis frecuentes viajeros del mundo, que asisten a eventos y conferencias, no es un virus de calle, es de grandes hoteles. Tampoco se transporta en cualquier carcacha, no ¿qué tal? Solo viaja en aviones, trasatlánticos y en cruceros, esto es, no viaja en lanchas de mala muerte. En fin, como dicen los chavales, es un pinche virus ¡a toda madre! Y por eso no lo quiero dejar pasar este comportamiento tan magnifico de tan lindo virus ¡El Señor lo bendiga grandemente! Amén.

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