miércoles, 9 de agosto de 2017

Yo hablaré de Jaime Avilés

@NietzscheAristomar 08 ago 2017 20:30
 
  
 
No conocí personalmente a Avilés; acaso lo vi en algunas de las tantas marchas registradas.
No conocí personalmente a Avilés; acaso lo vi en algunas de las tantas marchas registradas.
Foto propiedad de: Internet
Sorprende un poco que cuando han muerto dos personajes importantes de la crítica política y los medios –Rius y Jaime Avilés-, el portal en que colaboro, de supuesto origen izquierdista y con colaboradores ídem, sólo se haya ocupado de uno de ellos, del caricaturista, no del periodista.
Sin duda, Eduardo del Río, Rius, merece todos los textos posibles. Un maestro de la crítica social y política a través del humor ácido y puntual; un pedagogo riguroso y a la vez accesible por medio de sus legendarios “monitos”. No obstante, al ver que en SDPnoticias hay 7-8 columnas dedicadas a la muerte de Rius y ninguna a Jaime Avilés (Fernández Noroña lo menciona en la que escribe sobre el caricaturista), me siento obligado a ciertas palabras desde la admiración al periodista vertical, probo, consecuente con sus ideas.
En términos de fama y reconocimiento, sin duda que Rius tiene un lugar de privilegio. Se ocupan de él merecidamente medios de toda tendencia ideológica. Pero las cualidades, calidades y capacidades de Avilés han sido reconocidas ampliamente dentro de la izquierda política mexicana y aun desde la perspectiva de quienes desdeñan el periodismo que suele ser considerado “militante” pero que más bien habría que llamar comprometido. Comprometido con las ideas y las causas que procuran el bien social en un contexto deteriorado, antidemocrático, corrompido e impune como el mexicano.
No conocí personalmente a Avilés; acaso lo vi en algunas de las tantas marchas registradas. Como muchos, leí por años sus colaboraciones en medios como ProcesoLa Jornada. No obstante, me dio mucho gusto que, hace 3 o 4 meses, la Revista Polemón, el portal digital creado por él al renunciar al último diario mencionado, empezara a seguir mi cuenta de twitter a través de la suya, @RevistaPolemon; cosa que me alegró, agradecí y retribuí de inmediato, pues aparte de admirar la trayectoria de Avilés, creo en la reciprocidad en twitter.
“Jaime Avilés falleció”, publica Polemón el 08-08-17. Y cito la información que a manera de semblanza ofrece el medio:
“Avilés nació en 1954, fue reportero y columnista de los diarios Unomásuno y La Jornada y del semanario Proceso.
“Cultivó la crónica, género que sin duda manejaba con soltura y del cual fue un maestro. De ello dan testimonios sus libros La Rebelión de los maniquíes (Grijalbo) y Los manicomios del poder (Debate), y cientos de textos que publicó a lo largo de su vida en la prensa. Carlos Monsiváis lo incluyó en su antología de crónica mexicana A ustedes les consta, en la que recopiló textos de los que a su parecer fueron los mejores cronistas en los últimos dos siglos.
“Hace unos días, Humberto Musacchio indicó sobre Jaime: “participó en uno de los talleres literarios Punto de Partida, de la UNAM, precisamente en el coordinado por el ecuatoriano Miguel Donoso Pareja, donde fue compañero de Juan Villoro, José Joaquín Blanco y otros escritores que han ganado sitio en el mundillo de las letras”.
“En 1979, Avilés fue corresponsal de guerra en Nicaragua y en 1983 cubrió la invasión militar estadounidense en la isla caribeña de Granada.
“Cubrió el alzamiento zapatista en 1994, y conoció como poco sus entrañas. Junto con Gianni Minà, escribió Marcos e l’insurrezione zapatista.
“Nuestro director general publicó dos versiones de una novela sobre el alzamiento zapatista Nosotros estamos muertos (Grijalbo) y Adiós cara de trapo (UACM).Su obra ha sido traducida al francés y al italiano.
“En 2012 publicó el libro AMLO: vida privada de un hombre público (Grijalbo), que se ha convertido en un referente para quienes desean conocer de cerca a Andrés Manuel López Obrador y explicarse el porqué de su empeño para transformar a México.
“Elena Poniatowska escribió que, para hacer sus crónicas, Jaime ‘sabía moverse en los cinturones de miseria y en el hacinamiento de los miserables’. Por su parte, Carmen Aristegui, en alguna ocasión, indicó que su pluma era ‘fantástica, con una estupenda carga literaria’.
“En la Enciclopedia de la Literatura en México, es presentado como ‘dramaturgo, periodista, narrador y cronista. Ha sido marinero, actor de carpa, activista político y criador de conejos’”.
Sin duda que la trayectoria vital de Jaime Avilés ha sido rica y variada. Su pluma, aparte de la crítica perseverante, contiene un elemento que siempre se agradece: el humor. Pero lo que más destacó durante los últimos años, al menos desde el 2006 (desconozco de fuente directa su participación activa en los movimientos sociales antes de ese año, pero se puede intuir por su trayecto y la cronología posterior), fue la verticalidad de Avilés al otorgar su apoyo pleno al movimiento y programa político y social encabezado desde entonces por Andrés Manuel López Obrador, quien lo visitara hace pocos días en el hospital y quien lo  llamó más de una vez, hermano. Y así, en la despedida en twitter: “Falleció nuestro gran amigo Jaime Avilés. Símbolo de la prensa independiente; apasionado y rebelde, defensor de causas justas. Adiós, hermano”.
Después de 2006, no sólo políticos, también simpatizantes y periodistas afines con la izquierda retiraron su apoyo a López Obrador, al “perdedor”. No fue el caso de Jaime Avilés. Hecho que le costó pérdida de amigos (como López Dóriga) y de credibilidad como periodista “objetivo”, pues se convirtió en un crítico aún más radical del periodismo oficialista, del que la voz popular llama “chayotero”, y aun del periodismo que se considera a sí mismo “objetivo” que, ya se sabe, no existe en México.
Imperturbable en la crítica y con humor característico, creó hacia el tiempo de su lamentable y  prematuro fin (63 años), un medio que esperamos continúe su labor: Polemón, “Semanario mensual que sale todos los días a veces”.

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