martes, 30 de enero de 2018

Ciudad Perdida
El caso del joven Marco
Insensibilidad oficial
Patrañas de colaboradores
Miguel Ángel Velázquez
L
as declaraciones del jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, de que el joven Marco Antonio Sánchez no fue víctima de una golpiza y luego del abandono doloso por los policías que lo detuvieron hace algunos días en terrenos de la delegación Azcapotzalco, lo despojan de credibilidad y lo sitúan en la lista de los mandatarios insensibles que prefieren creer las patrañas de algunos de sus colaboradores que abrir los ojos ante una realidad que le grita y le exige hacer justicia.
Esas mismas declaraciones, que pretenden dejar impune la acción policiaca, irritan no sólo a los padres y amigos de Marco Antonio, sino a toda una sociedad que espera que el Gobierno de la Ciudad de México se diferencie de algunos otros, precisamente por su lucha en contra de la impunidad.
Las primeras declaraciones de la madre del joven estudiante de preparatoria señalaban que en el cuerpo del muchacho había señales claras de violencia, y las de su compañero, testigo ocular de asunto, también describían que los policías habían golpeado muy fuerte a Marco en la cabeza.
Pero además, no se necesita ser sabio para caer en la cuenta de que el muchacho desapareció luego de haber sido subido a una patrulla. Marco es un estudiante de preparatoria que con mucha facilidad podría haber regresado a su casa si su estado mental hubiera sido sano, y su confusión, si así podemos llamar a la pérdida de ubicación que sufre, y que nunca le había sucedido, no hubiera sido provocada por un daño mental que los golpes podrían haberle ocasionado. No puede existir otra explicación.
Aunque será muy difícil de certificar, lo más probable es que los mismos policías que lo detuvieron lo hayan llevado hasta el estado de México y allí lo hubieran botado en un estado de seminconciencia tal que le sería casi imposible regresar a su casa y declarar en su contra, pero lo cierto es que no hay explicación para que primero lo hubieran subido –sin golpes, dice el jefe de Gobierno– a la patrulla, para no presentarlo ante el Ministerio Público.
En la delegación Azcapotzalco la Alerta Amber por desapariciones se ha encendido desde hace buen rato. La situación donde la presencia policiaca parece ser lugar común, preocupó, y mucho, a las autoridades delegacionales, que pidieron la destitución o el cambio del mando policiaco en el sector Hormiga, cosa que se concedió, sin que el problema sufriera alteraciones.
Ahora mismo se habla de que en lo que va de este año hay cuando menos el reporte de cuatro jóvenes de quienes no se sabe nada en Azcapotzalco, por lo que resulta importante que más que buscar argumentos para la impunidad, se haga una investigación a fondo de esos hechos.
Por lo pronto, lo que ocurriría en cualquier otro lugar sería la renuncia o la destitución del jefe de la policía de la ciudad, y también del procurador, quien no respondió con la Alerta Amber de inmediato, y eso pudo tener consecuencias aún más graves. Por ello, el jefe de Gobierno no puede ni debe ser ajeno a la realidad y atento a las patrañas interesadas de algunos de sus colaboradores.
De pasadita
En un ejercicio extraordinario, un grupo de jóvenes hizo una medición de los tuits que subieron a la red luego del grito aquel de ¡fuera Meade, que viva el Peje! que lanzó un ciudadano en el Centro Histórico. El resultado del análisis fue que 988 mil usuarios de la aplicación vieron el tuit; de ellos, 613 mil estuvieron de acuerdo y 137 mil hablaron de él. Es interesante saber que aunque ya se da de forma esporádica, dentro de muy poco las encuestas, más que ir de cara en cara tomarán como método lo que se dice en redes. ¡Aguas!

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