Imprescindible recuperar la confianza ciudadana

Según el INEGI los niveles de confianza en las autoridades y procuración de justicia son muy bajos
Foto propiedad de: Internet
La confianza institucional es fundamental para el funcionamiento de una democracia, ya que promueve un mayor nivel de colaboración entre los ciudadanos que puede hacer que exijan más de sus gobernantes y acepten las reglas del juego democrático y apoyen al sistema.
Entonces para que una democracia como la nuestra funcione, es necesario reestablecer la confianza de la ciudadanía en las instituciones, pero una parte significativa de nuestros niños y jóvenes ya no confía en las instituciones. Esto indican los resultados de la Consulta Infantil y Juvenil 2015 organizada por el Instituto Nacional Electoral, pues además de los gobernantes, los partidos políticos y el ejército, en quienes menos confían los consultados es en la policía.
Seguramente el discernimiento de estos niños y adolescentes con respecto de dichas instituciones, es consecuencia de lo que perciben de los jóvenes y adultos a su alrededor. Sobre todo si consideramos que los niveles de confianza institucional de la ciudadanía mexicana son muy bajos, incluso reprobatorios.
La afirmación anterior, se hace con el conocimiento de varios informes que se han hecho en relación al tema, de entre los cuales se pueden destacar dos: el primero, es el “Informe País: Sobre la Calidad de la Ciudadanía en México” realizado por el INE en colaboración con el Colegio de México, en donde a nivel nacional el índice de confianza hacia instituciones y organizaciones no supera la mitad de los encuestados, salvo el ejército, los maestros y la iglesia, en contraste con los bajos porcentajes del gobierno federal, los jueces, los policías, los partidos políticos y los diputados.
El segundo, es el que realiza el INEGI cada año, la “Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, 2015”, en donde los niveles de confianza en las autoridades a cargo de la seguridad pública y nacional, y de la procuración e impartición de justicia son muy bajos, con respecto a las policías, el más alto es el de la Federal con 56% y el más bajo el que corresponde a la de Transito con 36%.
En síntesis, una gran parte de la sociedad de todos los ámbitos, estratos sociales y edades no confían en nuestras instituciones policiales, como ya vimos, en ocasiones ni ellos mismos confían en su propia institución, lo cual nos lleva a cuestionarnos, ¿cómo ha sido posible que la confianza se haya degradado de tal forma?.
De acuerdo con una investigación del Wilson Center de Latinoamérica, históricamente en la región ha existido una mala relación entre la policía y la sociedad, misma que se ha visto agravada en las últimas décadas derivado de las leyes antidrogas que actualmente se emplean; ya que existe la percepción por parte de la ciudadanía de que la policía es corrupta e ineficiente, y de que aplica dichas leyes solamente en los eslabones más débiles de las cadenas del crimen
Según el reporte la policía no actúa en el vacío; más bien, sus acciones son un reflejo de cómo funciona el sistema político, la postura de sus dirigentes, y el tipo de sociedad: sus valores y creencias, así como la influencia de los jugadores legales e ilegales en cómo se lleva a cabo la justicia.
Esto no hace a las instituciones policiales libres de responsabilidad, pero sí ayuda a entender como la sociedad entera tiene una influencia en su comportamiento y resultados.


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