sábado, 5 de marzo de 2016

La subordinación del GDF a Enrique Peña Nieto.

@fernandeznoronasáb 05 mar 2016 08:16
 
 
Enrique Peña Nieto y Miguel A Mancera
Enrique Peña Nieto y Miguel A Mancera
Foto propiedad de: Internet

Diversas voces se han alzado, sobre todo en las redes, exigiendo la renuncia de Miguel Ángel Mancera al gobierno de la ciudad. La irritación que sustenta esta exigencia social es el hecho de que a pesar de haber perdido la consulta sobre el proyecto en avenida Chapultepec, decidió construir una mega rueda de la fortuna en el bosque de Chapultepec. Francamente no sé por qué Miguel Ángel Mancera le tiene tanta fobia a los árboles.
Leí que había decidido modificar la ubicación de la citada rueda hacia la zona posterior del Auditorio Nacional. Por otra parte,  gobernadores verdaderamente despreciables y delincuentes como Javier Duarte, César Duarte, Manuel Velasco o Roberto Borge no han tenido presiones en este sentido a pesar de lo abominable de sus gobiernos. Otros como Graco Ramírez, han resistido movilizaciones populares muy fuertes exigiendo su renuncia. No dudo que Silvano Aureoles muy pronto empezará a recibir las mismas exigencias de parte del pueblo de Michoacán.
En el caso de Miguel Ángel Mancera, me llama la atención que la gente se indigne, sin duda con razón, por la destrucción del bosque de Chapultepec que la rueda de la fortuna implicaría y que no se indigne por el cierre del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. De entrada, me sorprende que el propio Mancera, entre a la rebatiña de los terrenos del citado aeropuerto en lugar de combatir la decisión irracional de cerrarlo y de construir uno nuevo en el lago de Texcoco que costaría 7,000 millones de dólares y cuya construcción se llevaría 55 años.
El nuevo aeropuerto de la Ciudad de México sólo tendría como nombre que es de la Ciudad de México, pero se asentaría en el vecino estado de México. Los daños ambientales que esa construcción generaría son enormes y la necedad de construirlo en lo que es el lecho del lago de Texcoco es monumental.
Desde el punto de vista meramente pragmático, el cierre de las dos terminales del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México "Benito Juárez" generaría pérdidas económicas muy fuertes a la Ciudad de México. 
Pero no sólo es el punto de vista de la conveniencia de la ciudad, si no la defensa de la inversión de miles de millones de dólares que durante cerca de 60 años se han utilizado para el funcionamiento del citado aeropuerto que mantiene un servicio eficaz para la capital del país. No hay duda de que como cualquier gran ciudad del mundo, a la Ciudad de México le vendría bien la construcción de un segundo aeropuerto. Tampoco hay duda que es una imbecilidad tirar la inversión multimillonaria en dólares de nuestro aeropuerto para construir uno muy cerca del actual aeropuerto Benito Juárez, que inutilizaría su funcionamiento.
Muchas voces se han alzado planteando que el aeropuerto militar de Santa Lucía  podría servir como un segundo aeropuerto para la Ciudad de México. También se ha insistido en la posibilidad de construir un segundo aeropuerto en Tizayuca, lo cual permitiría, en ambos casos, que el actual aeropuerto internacional siguiera funcionando.
Sin embargo, el desgobierno de Enrique Peña Nieto se ha empeñado en construir en el lago de Texcoco el nuevo aeropuerto porque ese es el negocio de negocios de su corrupta administración.
Apenas hace un día, la Secretaria de Educación Pública del gobierno la ciudad, Alejandra Barrales, preguntaba a los usuarios de Twitter que opción debería tener el terreno de 700 hectáreas del AICM: una ciudad universitaria tuvo 32 votos; espacios deportivos 9 votos y, reserva ecológica 59 votos. Su consulta tuvo la friolera de 140 votos.
Por su parte, Miguel Ángel Mancera plantea que el gobierno en la ciudad debe tener mano en esas 700 hectáreas. En otras palabras se pelean los despojos del Aeropuerto Internacional Benito Juárez.
Ni Mancera, ni Barrales están brillando por la defensa de los derechos de los capitalinos y por la defensa del patrimonio creado por el pueblo de México durante décadas que el AICM significa y representa.
Encima de todo, Miguel Ángel Mancera y el propio Graco Ramírez se plantean como posibles candidatos a la presidencia la República. ¿En verdad consideran que puede construirse una candidatura exitosa desde la subordinación al gobierno de Enrique Peña Nieto? Bueno, parece que hasta el aún más servil de Silvano Aureoles pretende apuntarse en la carrera presidencial.
Frente a la renuncia de nuestros gobernantes a la defensa de los derechos de los capitalinos, espero que la asamblea constituyente de la Ciudad de México tome cartas en el asunto y haga una férrea defensa del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. A pesar de las trabas que el INE está poniendo para que los candidatos sin partido podamos llegar a esa asamblea, espero ser uno de esos diputados constituyentes y elevaré mi voz en defensa de este patrimonio del pueblo de México que es el Aeropuerto Internacional Benito Juárez. 

"El pueblo tiene derecho a vivir y a ser feliz".

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