lunes, 29 de agosto de 2016

Juan Gabriel, un gran artista y símbolo de libertad

@NietzscheAristodom 28 ago 2016 18:33
 
  
 
Juan Gabriel, El Divo de Juárez
Juan Gabriel, El Divo de Juárez
Foto propiedad de: Internet
   
Juan Gabriel es mucho más que un cancionero de rancheras y boleros. Se convertiría desde los años setenta del siglo pasado en un símbolo de cambio y tolerancia de la sexualidad en México. Aceptar que un homosexual pudiera ser la imagen del mariachi, visto de manera tradicional como un macho, fue un proceso lento pero definitivo de la sociedad mexicana para acercarse a la tolerancia y aceptar la diversidad sexual que hoy todavía procura afianzarse frente a grupos conservadores e intolerantes.
Desde el triunfo de Juan Gabriel, anunciado por el gran José Alfredo Jiménez postrado ya en su lecho de muerte en 1973 (el único y verdadero filósofo mexicano, según algunos), se modificó el rumbo bravío del mariachi macho de Jalisco. Diríase que Juanga tiró por los suelos el ícono del charro cantor Jorge Negrete (o del muchacho alegre y conquistador, Pedro Infante), o que al menos podían convivir en un mismo templete, en un mismo escenario. ¿Trajeron los sesenta y setenta estos cambios de panorama en el horizonte mexicano donde las diversidades sexuales comenzaron a convivir de manera abierta y sin discriminación ni escarnio? Tal vez el rango Jorge Negrete-Juan Gabriel dé cabida a las expresiones posibles del individuo mexicano sin que olvidemos esa máxima casi poética de que los extremos se toman de la mano. Lo cierto, no obstante, es que ahora al mariachi se le ve, al grito de “¡arriba Juárez!”, relajado y relajiento. Y ya prácticamente en papel de payaso, hacer coreografía al sinnúmero de cancioneros afónicos que acompañan en cualquier parte del mundo donde este género ha triunfado. 
Los éxitos discográficos de Juan Gabriel, en que combinó su talento de cantautor con la consecución de buenos arreglistas musicales, se vieron ratificados en una infinidad de escenarios del mundo hispanoamericano. Pero tal vez sus dos mejores actuaciones hayan sido en el Teatro del Palacio de Bellas Artes (sobre todo la primera, en 1990), que él buscó y procuró con ambición, pues quería demostrarse a sí mismo y a los demás que sus canciones, acompañadas con buenos arreglos, y su canto, podían merecer la escena del magno recinto en convivencia con el espíritu y el sonido de orquesta y coros clásicos. Y lo logró. Los videos de esas presentaciones muestran su capacidad para el estupendo uso de la voz (como la de un tenor, y mejor que muchos de ellos) y su maestría para manejar el escenario y conquistar al público. 
Hoy, a los 66 años, se ha anunciado la muerte prematura de Juanga, del "Divo de Juárez", del hijo pródigo de Parácuaro, del autor de " El Noa-Noa". 

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