PORQUE SOMOS MEXICANOS.SI SEÑOR, CON COMPROMISO Y DIGNIDAD PARA CUMPLIR OBLIGACIONES Y EXIGIR DERECHOS COMO HOMBRES Y MUJERES LIBRES. (("No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos." Martin Luther King)) PASE USTED POR SU DERECHO A LA VERDAD!!!! BIENVENIDO!!!
martes, 25 de septiembre de 2012
AMLO, en la ruta 132 Por: Salvador Camarena - septiembre 25 de 2012 Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/opinion/25-09-2012/9705. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. SINEMBARGO.MX
EPN: el ejecutivo mudo- HÉCTOR PALACIO
Desobediencia: POLIMNIA ROMANA
Crítica a desafortunado mensaje de general colombiano- JANE DE LA SELVA
lunes, 24 de septiembre de 2012
El fracaso del PAN- Bernardo Bátiz V.
La gira de Peña Nieto por AL y la iniciativa de ley laboral Víctor Flores Olea
Astillero- Marcelo frente a Andrés- Gobernar, no protestar- No me retiro ni me rindo- EPN y FCH, viajeros- Julio Hernández López
AMLO y @M_Ebrard rumbo a 2018 - Parte 1: Lo que AMLO debe corregir Por Victor Hernández
TRASCENDIO
AMLO y @M_Ebrard rumbo a 2018 - Parte 2: Lo que Marcelo debe corregir Por Victor Hernández
De corazón zapatista- POLIMNIA ROMANA
8 razones por las que Andrés Manuel será candidato presidencial de izquierda en 2018
36 razones para no aprobar la reforma laboral de Calderón MANUEL FUENTES MUÑIZ
Jaime Avilés: Clara Brugada, sucesora de AMLO AMLO recibiendo reconocimiento.Fuente Fuentes Fidedignas DESFILADERITO
Clara Brugada, sucesora de AMLO
Marcelo Ebrard declaró ayer que “se necesita construir una izquierda para gobernar, no para protestar”. Miente. En la delegación Iztapalapa, Clara Brugada puso en marcha un proyecto de gobierno de izquierda –el más identificado con esa orientación política en la ciudad de México– y Ebrard lo bloqueó permanente y sistemáticamente, a tal grado que el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, desde donde todavía despacha el “güerito” de Elba Esther Gordillo, se convirtió para Iztapalapa en lo mismo que la Casa Blanca para la revolución cubana.
Cuando Ebrard y Andrés Manuel López Obrador lograron someter a Rafael Acosta “Juanito”, para que cumpliera su compromiso y renunciara en favor de la auténtica dirigente popular de Iztapalapa, Clara Brugada recibió una llamada telefónica la víspera de su toma de posesión. Amigos comunes que estaban cerca de ella esa noche me contaron lo que sigue.
Clara descolgó el teléfono y, al otro lado de la línea, escuchó la voz de Marcelo Ebrard. Este le dijo: “Como yo también hice mi chamba para que tú puedas ser delegada, he decidido nombrar a dos personas de mi confianza en Finanzas y en Gobierno”. Brugada abrió los ojos al máximo. El jefe de jefes de la ciudad le estaba diciendo, con otras palabras, que sería él quien controlaría el flujo del dinero para la delegación y él que a través de una interpósita mujer de paja daría el visto bueno, o echaría abajo, todas y cada una de sus iniciativas políticas.
“¿Y entonces yo qué voy a hacer?”, le preguntó Clara con la voz entrecortada por la angustia: se necesitaba tener una cara muy dura para imponerle, a menos de 12 horas de la toma de posesión, a las dos figuras más importantes de su gabinete. Pero Ebrard, con el cinismo que da la prepotencia, le respondió: “¿Tú? Tú vas a ser la delegada”. Y ese fue el principio de una larga pesadilla.
Pasado mañana, Clara Brugada leerá su tercer y último informe de gobierno y se vendrá a incorporar a las filas del desempleo. Ebrard la ahorcó económicamente, le restó al máximo la visibilidad ante los medios, le impuso como sucesor a un miembro de la banda de los Chuchos, pero no logró derrotarla, ni mucho menos.
Y no pudo porque Clara Brugada llegó a Iztapalapa cuando era una adolescente, en la primera mitad de la década de los 70, y se integró al Movimiento Urbano Popular que trazó los límites de las manzanas, dio nombre a las calles y construyó la identidad del barrio de San Miguel Teotongo, fundado por indígenas mixtecos procedentes de Oaxaca, que habían sido expulsados del pueblo de Teotongo a causa de una serie de pleitos por la tenencia de la tierra.
Arrimados primero al municipio mexiquense de Los Reyes La Paz, al cabo de unos años, los desplazados atravesaron la carretera México-Puebla y se asentaron dentro de la delegación Iztapalapa. Desde entonces, y junto a ellos, Clara Brugada trabajó para que el gobierno federal, representado entonces por el Departamento del Distrito Federal, les proporcionara servicios como drenaje, pavimento, alumbrado público, escuelas, clínicas, almacenes comerciales, transporte, agua y todo el equipamiento urbano que requiere una comunidad para gozar de una vida digna.
Luchas similares se estaban desarrollando en aquella época en torno de las grandes y medianas ciudades del país, como Guadalajara, Monterrey, Puebla, Durango, Zacatecas y otras. Y a la par que avanzaban en la conquista de sus demandas –es decir, en hacer más habitables enormes extensiones territoriales y lograr que los marginados se integraran más y mejor al país– esa corriente política se unió para apoyar la candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988 y al año siguiente contribuyó a la creación del PRD, que en ese momento representó la fusión de todas las fuerzas de la izquierda institucional y de los grupos que se mantenían fieles a las ideas del nacionalismo-revolucionario del PRI.
Diputada federal en dos ocasiones, asambleista capitalina en otra, titular de la Procuraduría Social y siempre vinculada a Iztapalapa, Clara Brugada se convirtió en la dirigente de un amplio movimiento popular en esa delegación, que cuando ganó las elecciones de 2009 a través y a pesar de Juanito y llegó al poder, quedó al frente de lo que ella misma denominó el Gobierno Popular.
Ebrard y su testaferro en Iztapalapa sudarán la gota gorda y darán lugar a graves conflictos si a partir del próximo primero de octubre se dedican a desmantelar los programas sociales de Clara Brugada, pues la gente se les echará encima. Así, Brugada se va del poder institucional pero no perderá su liderazgo, que deberá extender a otros ámbitos de la ciudad porque está llamada, ni más ni menos que a convertirse en la heredera de la estafeta de López Obrador en la ciudad de México por lo pronto.
Y mientras Marcelo Ebrard Casaubón (MEC) y María Esther Orozco (MEO), ambos tan apreciados por Elba Esther Gordillo, siguen “construyendo izquierda para gobernar (jajajá) y no para protestar” hoy continuarán las protestas de los estudiantes de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, ese proyecto de izquierda fundado hace una década por López Obrador, que MEC y MEO se empeñan en reducir a polvo. Por lo mismo, hoy también estaré en Twitter, en la cuenta @Desfiladero132, por si ocupan.
Jaime Avilés
Reseña de la plática de Jesús Ramírez en el círculo de estudios del Centro Histórico
domingo, 23 de septiembre de 2012
No a la imposición, no a la reforma de la LFT- Guillermo Almeyra

No se sabe cuántos votos obtuvo la candidatura de López Obrador, pues se conoce cuántos le adjudicaron pero no los millones que le robaron. De todos modos, conservadoramente, logró más de 16 millones y superó con creces un tercio del electorado. Esto demuestra que existe una fuerza –electoral– de centroizquierda que se mantiene desde hace muchos años, a pesar del lastre permanente representado por el sabotaje y las políticas de la dirección de sus aliados, como los chuchos, que controlan el PRD. Los votos obtenidos por AMLO asumen aún mayor importancia porque las elecciones se realizaron en uno de los peores momentos de la historia social de México, con el campo despoblado y crecientemente envejecido por la emigración, con las sucesivos golpes sufridos por los mineros y por los electricistas del SME, con el terrorismo de Estado y la barbarie del narcotráfico que reducen brutalmente los espacios organizativos y democráticos para la resistencia popular.
Es cierto que los votos son sólo votos y que el país sigue siendo conservador, pues dos tercios no votaron, vendieron su voto al PRI o votaron voluntariamente por la derecha, a pesar de todas las infamias del PRI, el PAN y sus aliados. También lo es que una parte importante de los sufragios de López Obrador fueron votos clientelares y conservadores obtenidos por gente que, en los partidos que dieron su registro a AMLO, no sólo no lo apoyan sino que le temen. Pero queda el hecho de que más de 15 millones de mexicanos intentaron nuevamente imponer un cambio a la vida política del país, aunque fuera utilizando las urnas y siguiendo las propuestas de López Obrador.
Como era previsible, las direcciones del PRD y de los otros partidos de la coalición obradorista decidieron gozar de sus curules y puestos conseguidos a la rastra de AMLO y otorgados por los organizadores del fraude, y AMLO decidió, por su cuenta, separarse de ellos y, también por decisión propia, transformar a Morena en un partido pluriclasista y orientado esencialmente hacia las elecciones. O sea, un PRD bis, quizás algo más limpio en su funcionamiento interno y algo menos integrado en el establishment. De aquí a diciembre centrará todos sus esfuerzos en la construcción de esa maquinaria electoral, en la elaboración de sus estatutos y programa y en la selección de sus dirigentes. Sin duda es necesario dar continuidad y extender la resistencia de #YoSoy132 y de los indígenas, trabajadores y campesinos, y organizar la ira popular, pero esa debe ser tarea –como plantea la Organización Política de los Trabajadores (OPT), que tiene como eje al SME y otros sindicatos– de un instrumento de lucha de los trabajadores plural y democrático, y capaz de aliarse con los movimientos sociales y de lucha democrática, y no de un partido del sistema y del régimen que tenga en su seno a los Camacho, Ebrard, Núñez, Gracos…
La historia mexicana enseña que ningún cambio social fue conseguido de modo pacífico y democrático, que jamás hubo ni pudo haber unidad de todos los mexicanos y que, por el contrario, la ferocidad y la violencia de las clases dominantes y su alianza con los imperialistas, desde la lucha por la Reforma hasta la Revolución Mexicana y después, han sido una constante, al igual que el fraude electoral (contra Vasconcelos, Henríquez, Cuauhtémoc Cárdenas o López Obrador, en 2006 y 2012). Si no se cambia pues la relación de fuerzas entre las clases, no estará asegurada ninguna conquista legal o constitucional ni ningún derecho. ¿Por qué atarse entonces a una declaración autolimitativa, sin ventaja alguna? Además ¿con el amor se cambia un régimen social? ¿Alguien vio alguna vez matar un cerdo a besos?
Es necesario resistir tenazmente y luchar para cambiar la relación de fuerzas sociales, contando también con el repudio a la imposición de Peña Nieto. En lo inmediato, hay que derrotar el intento de empeoramiento de la Ley Federal del Trabajo y la privatización de Pemex, para comenzar a cambiar la relación de fuerzas en la estrategia de disputar, no futuras elecciones –que serán fraudulentas– sino el poder mediante la autonomía y la autogestión en cada localidad, cada región y en el propio Estado, arrancándoles a las clases dominantes con esa lucha y con la disputa de ideas el consenso de los sectores más atrasados y al capitalismo en su conjunto la hegemonía cultural de que disfruta.
La lucha contra la Ley Federal del Trabajo, es cierto, no movilizará a los desocupados ni a los millones de marginales, pero sí contará con el apoyo de los trabajadores de todo tipo, de los estudiantes, de los demócratas. Mantener con la lucha el poder adquisitivo, a mediano plazo, favorecerá a los pequeños comerciantes y a las pymes y los separará de la oligarquía. La defensa de los derechos indígenas y campesinos quitará base al PRI y, de paso, su auditorio crédulo a los del reloj roto, que sólo da la hora exacta cuando se demuestra el carácter fraudulento del régimen, pero que nunca dice qué hacer ni frente a los procesos electorales continuos que conoce México ni en ningún otro orden de cosas. Es urgente un programa de acción inmediato y un instrumento amplio y democrático para organizar esa acción.
La reforma reaccionaria de la Ley Federal del Trabajo debe ser derrotada ya con amplias movilizaciones inmediatas, pues los agentes del capital quieren imponerla a toda marcha y por todos los medios, tal como impusieron a Peña Nieto. La resistencia a la imposición, la protesta contra el fraude y los organizadores y apañadores del mismo pueden confluir en la preparación, pasando por un paro nacional estudiantil, hacia la finalidad de un paro nacional obrero y popular, con movilizaciones para el 1º de diciembre. #YoSoy132, la Convención contra la Imposición y quienes quisieron con Morena luchar por un cambio político y social, sólo pueden tener futuro generalizando en todo el país una movilización democrática y anticapitalista.
El Despertar- La oportunidad de Morena- José Agustín Ortiz Pinchetti
Morena es la alternativa a dos posiciones extremas. La de los pesimistas que creen que México no tiene remedio y que eso les justifica a ellos no hacer nada. Y los optimistas que piensan que porque a ellos les va bien, al país le va bien y por lo tanto no es necesario hacer nada. Morena sostiene que el país está mal, muy mal, pero confía en que pueda resurgir. Postula que son necesarios cambios fundamentales no sólo en nuestra estructura económica y política sino también en los principios que deben gobernar la conducta de los políticos. Morena se va a insertar en un medio particularmente difícil y para prosperar tendrá que generar condiciones internas que, por lo general, no se han dado a los partidos de oposición, y además, verse favorecido por condiciones externas que la nueva organización tendrá que aprovechar.
Por lo que toca a lo interno: tendrá que levantar una organización democrática sustentada en 300 asambleas celebradas en todos los distritos del país y en 32 asambleas estatales cuyos trabajos se verán coronados por una gran asamblea nacional. Y todo esto sucederá en el angustioso plazo de 11 semanas. De este trabajo que involucrará a más de 125 mil personas surgirá el primer partido de origen verdaderamente democrático de la historia de México.
Deberá mantener el liderazgo de AMLO de modo firme. En una organización naciente el ejecutivo debe ser fuerte. Pero en una organización democrática deberá estar acotado y en forma progresiva se compensará con los poderes que surjan de la propia organización. Esto implica no sólo astucia sino disciplina y perseverancia, flexibilidad y firmeza, autocontención y energía, cualidades muy raras en nuestro medio.
Respecto del exterior, Morena debe mantener una relación de firme alianza con los demás partidos y fuerzas reformistas. La tradición de la izquierda mexicana apunta en dirección contraria. Morena debe aprovechar la caída, el debilitamiento y el entreguismo del PAN para convertirse en la única oposición verdadera y atractiva. También debe aprovechar el desgaste inevitable del PRI. Su candidato (ahora presidente electo) no podrá combatir a los monopolios porque son ellos los que lo han impuesto. No podrá transparentar la función pública porque sus líderes requieren de la opacidad para sus grandes negocios. No podrá detener el deterioro económico y social del país porque las políticas a las que se ha comprometido son las que han provocado nuestra decadencia. No podrá detener la violencia porque fue la descomposición del PRI la que la generó. No podrá combatir la corrupción porque ha puesto en las manos de los más conspicuos corruptos la tarea de limpiar la administración pública.
Por lo que toca a lo interno: tendrá que levantar una organización democrática sustentada en 300 asambleas celebradas en todos los distritos del país y en 32 asambleas estatales cuyos trabajos se verán coronados por una gran asamblea nacional. Y todo esto sucederá en el angustioso plazo de 11 semanas. De este trabajo que involucrará a más de 125 mil personas surgirá el primer partido de origen verdaderamente democrático de la historia de México.
Deberá mantener el liderazgo de AMLO de modo firme. En una organización naciente el ejecutivo debe ser fuerte. Pero en una organización democrática deberá estar acotado y en forma progresiva se compensará con los poderes que surjan de la propia organización. Esto implica no sólo astucia sino disciplina y perseverancia, flexibilidad y firmeza, autocontención y energía, cualidades muy raras en nuestro medio.
Respecto del exterior, Morena debe mantener una relación de firme alianza con los demás partidos y fuerzas reformistas. La tradición de la izquierda mexicana apunta en dirección contraria. Morena debe aprovechar la caída, el debilitamiento y el entreguismo del PAN para convertirse en la única oposición verdadera y atractiva. También debe aprovechar el desgaste inevitable del PRI. Su candidato (ahora presidente electo) no podrá combatir a los monopolios porque son ellos los que lo han impuesto. No podrá transparentar la función pública porque sus líderes requieren de la opacidad para sus grandes negocios. No podrá detener el deterioro económico y social del país porque las políticas a las que se ha comprometido son las que han provocado nuestra decadencia. No podrá detener la violencia porque fue la descomposición del PRI la que la generó. No podrá combatir la corrupción porque ha puesto en las manos de los más conspicuos corruptos la tarea de limpiar la administración pública.
Mal estreno- Rolando Cordera Campos
Decretado el resultado por parte del tribunal electoral, se abrió una pausa que el presidente electo apenas ha tocado, salvo en desafortunados anuncios en el exterior sobre cuestiones clave como la del petróleo. Decir que en Pemex se hará como en Petrobras, para justificar la apertura de la explotación petrolera a la inversión privada es, apenas, una mala ocurrencia que, sin embargo, nos remite a aquello de que los veneros del petróleo los escrituró el diablo. Pero para hacerle honor al poeta, no es necesario ir tan lejos como Brasilia.
Quien se lanzó a su propio ruedo virtual fue el presidente Calderón. No contento con los triunfos que le otorgara la reforma política tan solícitamente aprobada por el Congreso de la Unión, decidió estrenarla y poner a prueba a la nueva legislatura con una iniciativa de reforma laboral, cuya congruencia es muy discutible y cuya consistencia le ha puesto los pelos de punta a más de un sabio jurisconsulto y a no pocos auténticos hombres de empresa.
Los nuevos encargados de las bancadas priístas en la Cámara y el Senado, un día sí y otro también hacen actos de fe reformista y, se supone, de fidelidad a no se sabe qué compromisos de la transición presidencial. En sus bases, en el Congreso y las organizaciones de masas que quedan, no parece reinar la conformidad y en los establos del viejo sindicalismo más bien campea el enojo, cuando no el desencanto.
El estreno de la famosa iniciativa preferente a que los presidentes tienen derecho merced a la reforma política reciente, puede resultar así un estreno de opereta y la aprobación del galimatías laboral una lamentable y pírrica victoria. Mala premier para un teatro de por sí desvencijado.
La tregua festinada por priístas y panistas, con música de acompañamiento patronal, es en gran medida una farsa, porque la política de la confrontación no ha cesado y ahora, con la infortunada iniciativa laboral, puede ahondarse para tocar relaciones sociales fundamentales. No es de treguas de lo que está urgido el país, sino de una política que empiece por revisar su semántica y se atreva a llamar a las cosas por su nombre.
No es así cómo ha procedido Calderón en su final ni, lamentablemente, como lo ha hecho el cuerpo político emergido de las elecciones de julio. La reformitis que tanto cultivara Fox se volvió contagiosa y, al parecer, sin vacuna a la vista.
México encara desde hace años una pavorosa crisis de empleo que hoy se expresa en más de dos millones de desempleados, muchos más subempleados y una informalidad de campeonato, que llega a superar la mitad de los trabajadores ocupados. Un mercado laboral así configurado no puede sino arrojar una estructura de ingresos muy desigual, donde muy pocos ganan lo suficiente para una vida mínimamente digna. El empleo en México no es decente, como quiere la OIT y la vida social, que depende del empleo y el salario, no es segura ni placentera. Más abajo, en la marginalidad y la precariedad absoluta, sólo se escucha crujir de dientes y rencor, más la desolación juvenil que alimenta el rechazo a la norma y la convivencia.
Este panorama laboral responde casi en automático al tejido productivo resultante del cambio estructural y sus crisis. La puntada del presidente Fox de querer changarrizar a México se volvió profecía maldita y la micro empresa registró una auténtica explosión. En su capacidad de transformación y de innovar sólo pueden creer hoy teólogos o astrólogos; el empleo que generan es de subsistencia, como suelen ser las propias ganancias; ahí, los derechos brillan por ausentes.
Se trata de un panorama salvajemente heterogéneo, que la ley no contempla y tal vez no pueda hacerlo productivamente, si no media una política renovada que abra paso a un nuevo curso económico y social.
La reforma laboral calderoniana ha sido rechazada y, como ilustrara ayer Arturo Alcalde en estas páginas, está llena de mentiras. Como lo ha estado desde hace muchas décadas el derecho laboral mexicano. Lo malo es que de esta falsificación sostenida se ha nutrido buena parte de la patronal mexicana y más que beneficiado la empresa foránea de exportación.
Tras décadas de renuncia estatal a tutelar el derecho del trabajo, como lo manda la Constitución, la costumbre se volvió ley, no escrita pero muy vigente. Para los patrones, decidir con quién y cómo se establecen las condiciones laborales ha llegado a formar parte de sus derechos de propiedad y es esto lo que hoy exigen se consagre con la reforma de marras.
En realidad, lo que se necesita es una política económica diferente, que ponga en el centro al empleo y su protección, y eso no lo puede ofrecer esta curiosa ceremonia calderoniana del adiós. Lo que urge es un cambio de rumbo, que reconozca la centralidad del trabajo y revise a fondo compromisos y objetivos, para dejar atrás el divorcio envenenado entre economía y demografía y entre la política económica y social. Y nada de esto puede ofrecer la reforma de Calderón.
Una vez iniciado el nuevo curso de desarrollo, podrá abordarse con la prudencia debida el enredo laboral y sindical, pero no al revés. Pretender hacerlo así es, de nuevo, poner la carreta delante del caballo para volver a equivocarse, pero no para mejor sino para embrollar todavía más las cosas, en medio del encono y la irritación social.
Otro Calderón, de épocas lejanas y no tanto, propuso mudarse por mejorar y dio brillo al Siglo de Oro. El de hoy, se empeña en dejar la escena en las peores condiciones imaginables. Hacerle eco es disponerse a realizar un mal estreno… con (casi) todas las entradas vendidas.
Quien se lanzó a su propio ruedo virtual fue el presidente Calderón. No contento con los triunfos que le otorgara la reforma política tan solícitamente aprobada por el Congreso de la Unión, decidió estrenarla y poner a prueba a la nueva legislatura con una iniciativa de reforma laboral, cuya congruencia es muy discutible y cuya consistencia le ha puesto los pelos de punta a más de un sabio jurisconsulto y a no pocos auténticos hombres de empresa.
Los nuevos encargados de las bancadas priístas en la Cámara y el Senado, un día sí y otro también hacen actos de fe reformista y, se supone, de fidelidad a no se sabe qué compromisos de la transición presidencial. En sus bases, en el Congreso y las organizaciones de masas que quedan, no parece reinar la conformidad y en los establos del viejo sindicalismo más bien campea el enojo, cuando no el desencanto.
El estreno de la famosa iniciativa preferente a que los presidentes tienen derecho merced a la reforma política reciente, puede resultar así un estreno de opereta y la aprobación del galimatías laboral una lamentable y pírrica victoria. Mala premier para un teatro de por sí desvencijado.
La tregua festinada por priístas y panistas, con música de acompañamiento patronal, es en gran medida una farsa, porque la política de la confrontación no ha cesado y ahora, con la infortunada iniciativa laboral, puede ahondarse para tocar relaciones sociales fundamentales. No es de treguas de lo que está urgido el país, sino de una política que empiece por revisar su semántica y se atreva a llamar a las cosas por su nombre.
No es así cómo ha procedido Calderón en su final ni, lamentablemente, como lo ha hecho el cuerpo político emergido de las elecciones de julio. La reformitis que tanto cultivara Fox se volvió contagiosa y, al parecer, sin vacuna a la vista.
México encara desde hace años una pavorosa crisis de empleo que hoy se expresa en más de dos millones de desempleados, muchos más subempleados y una informalidad de campeonato, que llega a superar la mitad de los trabajadores ocupados. Un mercado laboral así configurado no puede sino arrojar una estructura de ingresos muy desigual, donde muy pocos ganan lo suficiente para una vida mínimamente digna. El empleo en México no es decente, como quiere la OIT y la vida social, que depende del empleo y el salario, no es segura ni placentera. Más abajo, en la marginalidad y la precariedad absoluta, sólo se escucha crujir de dientes y rencor, más la desolación juvenil que alimenta el rechazo a la norma y la convivencia.
Este panorama laboral responde casi en automático al tejido productivo resultante del cambio estructural y sus crisis. La puntada del presidente Fox de querer changarrizar a México se volvió profecía maldita y la micro empresa registró una auténtica explosión. En su capacidad de transformación y de innovar sólo pueden creer hoy teólogos o astrólogos; el empleo que generan es de subsistencia, como suelen ser las propias ganancias; ahí, los derechos brillan por ausentes.
Se trata de un panorama salvajemente heterogéneo, que la ley no contempla y tal vez no pueda hacerlo productivamente, si no media una política renovada que abra paso a un nuevo curso económico y social.
La reforma laboral calderoniana ha sido rechazada y, como ilustrara ayer Arturo Alcalde en estas páginas, está llena de mentiras. Como lo ha estado desde hace muchas décadas el derecho laboral mexicano. Lo malo es que de esta falsificación sostenida se ha nutrido buena parte de la patronal mexicana y más que beneficiado la empresa foránea de exportación.
Tras décadas de renuncia estatal a tutelar el derecho del trabajo, como lo manda la Constitución, la costumbre se volvió ley, no escrita pero muy vigente. Para los patrones, decidir con quién y cómo se establecen las condiciones laborales ha llegado a formar parte de sus derechos de propiedad y es esto lo que hoy exigen se consagre con la reforma de marras.
En realidad, lo que se necesita es una política económica diferente, que ponga en el centro al empleo y su protección, y eso no lo puede ofrecer esta curiosa ceremonia calderoniana del adiós. Lo que urge es un cambio de rumbo, que reconozca la centralidad del trabajo y revise a fondo compromisos y objetivos, para dejar atrás el divorcio envenenado entre economía y demografía y entre la política económica y social. Y nada de esto puede ofrecer la reforma de Calderón.
Una vez iniciado el nuevo curso de desarrollo, podrá abordarse con la prudencia debida el enredo laboral y sindical, pero no al revés. Pretender hacerlo así es, de nuevo, poner la carreta delante del caballo para volver a equivocarse, pero no para mejor sino para embrollar todavía más las cosas, en medio del encono y la irritación social.
Otro Calderón, de épocas lejanas y no tanto, propuso mudarse por mejorar y dio brillo al Siglo de Oro. El de hoy, se empeña en dejar la escena en las peores condiciones imaginables. Hacerle eco es disponerse a realizar un mal estreno… con (casi) todas las entradas vendidas.
La muerte del derecho al trabajo- Arnaldo Córdova
Se trata de un fenómeno universal, mundial. En todos lados, en todos los países, desde hace unos cuarenta años, los gobiernos, atentos a las exigencias de sus clases patronales, se han dedicado a derruir todos los principios protectores del trabajador que han sido consagrados, no solamente por los países en su particular esfera, sino también por el orden internacional. Esa tendencia, que en los años setenta se conoció como flexibilización de las relaciones laborales, se ha venido desarrollando con un ímpetu tal que hay lugares en los cuales las antiguas instituciones del derecho del trabajo han dejado de existir.
Desde luego, ha habido países como Italia y Francia y otros más en los que los trabajadores han sabido resistir las embestidas de sus gobiernos y de sus clases dominantes, negociando ventajosamente las exigencias de flexibilización del trabajo. En Italia, por ejemplo, se llegó a un acuerdo, ya a principio de los años ochenta, en virtud del cual los empresarios obtenían una flexibilización completa pero, a cambio, se comprometían a respetar el máximo constitucional de horas de trabajo. Así, un trabajador, un día debía trabajar catorce o quince horas, mientras que otro sólo tres o cinco horas. Pero al final del mes, el número de horas trabajadas no debía rebasar el máximo legal.
En otros países se ha llegado a acuerdos semejantes, por ejemplo, en la contratación del trabajo o en el respeto a los principios del derecho de huelga o, principalmente, respecto de la libertad sindical. Son acuerdos, por lo general, que la clase dominante, protegida por el gobierno, tiende a violar o a anular en los hechos. Se ha visto en todas partes y son hechos que comprueban el ímpetu que los procesos de flexibilización poseen y la debilidad de los trabajadores en sus relaciones con los empresarios. El Estado sólo se dedica a proteger a los patrones, apoyándolos en sus embestidas en contra de los trabajadores.
La embestida en México en contra del viejo derecho del trabajo se lleva a cabo, como en todas partes, en nombre de la modernidad y la resistencia de los trabajadores se quiere hacer pasar como una defensa del pasado y, como tal, retardataria. Así se van destruyendo todas las instituciones del derecho del trabajo histórico. La reforma a la Ley Federal del Trabajo que Calderón ha presentado al Legislativo recién electo, es la peor embestida que las clases dominantes han emprendido en contra de nuestras instituciones laborales. El Consejo Coordinador Empresarial negoció esa reforma y fue aceptada en todas sus partes tanto por el gobierno de Calderón, como por el candidato presidencial priísta, Enrique Peña Nieto.
El derecho mexicano del trabajo, tal y como se desarrolló desde el Congreso Constituyente de 1917, la Ley Federal del Trabajo de 1931 y las reformas que se le introdujeron desde fines de los sesenta, se significa por ser un ordenamiento defensor de los derechos de los trabajadores pero, al mismo tiempo, respetuoso de los derechos de la clase patronal. Esos derechos de los trabajadores están consagrados a nivel internacional por numerosos instrumentos jurídicos que han surgido del acuerdo de las diferentes naciones y que han venido avanzando en la protección de tales derechos, en lugar de retroceder como lo están haciendo las legislaciones laborales de todos los países, entre ellas la nuestra.
El artículo segundo de la Ley Federal del Trabajo establece que sus normas “… tienden a conseguir el equilibrio y la justicia social en las relaciones entre trabajadores y patrones”. El proyecto de Calderón cambia la referencia a trabajadores y patrones por la expresión factores de la producción y agrega unas parrafadas en las que trata de legitimar algo que llama trabajo decente y afirma que éste incluye el respeto irrestricto a los derechos colectivos de los trabajadores, tales como la libertad de asociación; autonomía y democracia sindical; el derecho de huelga y de contratación colectiva. Todo ello en contradicción flagrante con las reformas que introduce a los capitulados en los que se contienen esos temas.
La LFT se significa por ser un ordenamiento defensor de los derechos de los trabajadores, pero respetuoso de los derechos de la clase patronalFoto Roberto García Ortiz
El artículo tercero de nuestra actual LFT establece: El trabajo es un derecho y un deber sociales. No es artículo de comercio, exige respeto para las libertades y dignidad de quien lo presta y debe efectuarse en condiciones que aseguren la vida, la salud y un nivel económico decoroso para el trabajador y su familia. Ese encabezado se queda en la iniciativa de Calderón de la siguiente manera: El trabajo es un derecho y un deber sociales. No es artículo de comercio, el resto de ese encabezado desaparece.
La misma iniciativa introduce un nuevo párrafo: No se considerarán discriminatorias las distinciones, exclusiones o preferencias que se sustenten en las calificaciones particulares que exija una labor determinada. Imaginaos un régimen de plena flexibilización de las relaciones de trabajo y podréis ver la legitimación de todos los abusos posibles que encontrarán justificación plena en este precepto abusivo. Alegando deficiencias en el desempeño del trabajador, un patrón, sin necesidad de que de referirlo a ninguna autoridad, podrá despedir a un empleado que no sea de su preferencia o, simplemente, podrá hacerlo para que el trabajador no acumule tiempo de trabajo para una remuneración justa.
Eso podrá suceder, en particular, en el uso de lo que se llama subcontratación o outsourcing, un modo de usar el trabajo sin tener que vérselas con un sindicato con el que se debe firmar un contrato colectivo de trabajo. El empresario se dirige a una empresa subcontratadora y le solicita cierto número de trabajadores. Éstos sólo contratan con la empresa que los proporciona al patrón para el que van a trabajar. Ahora se establece una reglamentación de las empresas subcontratadoras, para que aseguren por su cuenta la protección de los trabajadores. El patrón para el que éstos van a trabajar ya no tiene ninguna relación contractual con ellos.
Los trabajadores ahora carecen de la posibilidad de formar sindicatos, porque el nuevo régimen, que en la actual ley es subsidiario del régimen de trabajo, en adelante será la regla. Con ello los sindicatos se vuelven obsoletos e innecesarios. Los trabajadores se volverán, todos, si es que quieren un trabajo, eventuales, porque se les contratará sólo cuando les sean necesarios al empresario para el que van a trabajar. Podrá verse el futuro del régimen del trabajo: los sindicatos van a ser atacados por todos lados hasta que se disuelvan o los empresarios se negarán a contratar con ellos, alegando necesidades productivas de sus empresas.
Eso significa también el fin del derecho de huelga, además del derecho de sindicalización, en parte por nuevas reglas que impone la iniciativa calderonista al ejercicio de ese derecho y en parte, porque volviéndose una mayoría, los trabajadores eventuales empleados por subcontratación no podrán ir a la huelga en defensa de sus derechos, porque, simplemente, no tienen derecho de huelga.
En mi próxima entrega trataré los temas de la sindicalización, del derecho de huelga y otros que surgen de la iniciativa derechista.
Desde luego, ha habido países como Italia y Francia y otros más en los que los trabajadores han sabido resistir las embestidas de sus gobiernos y de sus clases dominantes, negociando ventajosamente las exigencias de flexibilización del trabajo. En Italia, por ejemplo, se llegó a un acuerdo, ya a principio de los años ochenta, en virtud del cual los empresarios obtenían una flexibilización completa pero, a cambio, se comprometían a respetar el máximo constitucional de horas de trabajo. Así, un trabajador, un día debía trabajar catorce o quince horas, mientras que otro sólo tres o cinco horas. Pero al final del mes, el número de horas trabajadas no debía rebasar el máximo legal.
En otros países se ha llegado a acuerdos semejantes, por ejemplo, en la contratación del trabajo o en el respeto a los principios del derecho de huelga o, principalmente, respecto de la libertad sindical. Son acuerdos, por lo general, que la clase dominante, protegida por el gobierno, tiende a violar o a anular en los hechos. Se ha visto en todas partes y son hechos que comprueban el ímpetu que los procesos de flexibilización poseen y la debilidad de los trabajadores en sus relaciones con los empresarios. El Estado sólo se dedica a proteger a los patrones, apoyándolos en sus embestidas en contra de los trabajadores.
La embestida en México en contra del viejo derecho del trabajo se lleva a cabo, como en todas partes, en nombre de la modernidad y la resistencia de los trabajadores se quiere hacer pasar como una defensa del pasado y, como tal, retardataria. Así se van destruyendo todas las instituciones del derecho del trabajo histórico. La reforma a la Ley Federal del Trabajo que Calderón ha presentado al Legislativo recién electo, es la peor embestida que las clases dominantes han emprendido en contra de nuestras instituciones laborales. El Consejo Coordinador Empresarial negoció esa reforma y fue aceptada en todas sus partes tanto por el gobierno de Calderón, como por el candidato presidencial priísta, Enrique Peña Nieto.
El derecho mexicano del trabajo, tal y como se desarrolló desde el Congreso Constituyente de 1917, la Ley Federal del Trabajo de 1931 y las reformas que se le introdujeron desde fines de los sesenta, se significa por ser un ordenamiento defensor de los derechos de los trabajadores pero, al mismo tiempo, respetuoso de los derechos de la clase patronal. Esos derechos de los trabajadores están consagrados a nivel internacional por numerosos instrumentos jurídicos que han surgido del acuerdo de las diferentes naciones y que han venido avanzando en la protección de tales derechos, en lugar de retroceder como lo están haciendo las legislaciones laborales de todos los países, entre ellas la nuestra.
El artículo segundo de la Ley Federal del Trabajo establece que sus normas “… tienden a conseguir el equilibrio y la justicia social en las relaciones entre trabajadores y patrones”. El proyecto de Calderón cambia la referencia a trabajadores y patrones por la expresión factores de la producción y agrega unas parrafadas en las que trata de legitimar algo que llama trabajo decente y afirma que éste incluye el respeto irrestricto a los derechos colectivos de los trabajadores, tales como la libertad de asociación; autonomía y democracia sindical; el derecho de huelga y de contratación colectiva. Todo ello en contradicción flagrante con las reformas que introduce a los capitulados en los que se contienen esos temas.
La LFT se significa por ser un ordenamiento defensor de los derechos de los trabajadores, pero respetuoso de los derechos de la clase patronalFoto Roberto García Ortiz
El artículo tercero de nuestra actual LFT establece: El trabajo es un derecho y un deber sociales. No es artículo de comercio, exige respeto para las libertades y dignidad de quien lo presta y debe efectuarse en condiciones que aseguren la vida, la salud y un nivel económico decoroso para el trabajador y su familia. Ese encabezado se queda en la iniciativa de Calderón de la siguiente manera: El trabajo es un derecho y un deber sociales. No es artículo de comercio, el resto de ese encabezado desaparece.
La misma iniciativa introduce un nuevo párrafo: No se considerarán discriminatorias las distinciones, exclusiones o preferencias que se sustenten en las calificaciones particulares que exija una labor determinada. Imaginaos un régimen de plena flexibilización de las relaciones de trabajo y podréis ver la legitimación de todos los abusos posibles que encontrarán justificación plena en este precepto abusivo. Alegando deficiencias en el desempeño del trabajador, un patrón, sin necesidad de que de referirlo a ninguna autoridad, podrá despedir a un empleado que no sea de su preferencia o, simplemente, podrá hacerlo para que el trabajador no acumule tiempo de trabajo para una remuneración justa.
Eso podrá suceder, en particular, en el uso de lo que se llama subcontratación o outsourcing, un modo de usar el trabajo sin tener que vérselas con un sindicato con el que se debe firmar un contrato colectivo de trabajo. El empresario se dirige a una empresa subcontratadora y le solicita cierto número de trabajadores. Éstos sólo contratan con la empresa que los proporciona al patrón para el que van a trabajar. Ahora se establece una reglamentación de las empresas subcontratadoras, para que aseguren por su cuenta la protección de los trabajadores. El patrón para el que éstos van a trabajar ya no tiene ninguna relación contractual con ellos.
Los trabajadores ahora carecen de la posibilidad de formar sindicatos, porque el nuevo régimen, que en la actual ley es subsidiario del régimen de trabajo, en adelante será la regla. Con ello los sindicatos se vuelven obsoletos e innecesarios. Los trabajadores se volverán, todos, si es que quieren un trabajo, eventuales, porque se les contratará sólo cuando les sean necesarios al empresario para el que van a trabajar. Podrá verse el futuro del régimen del trabajo: los sindicatos van a ser atacados por todos lados hasta que se disuelvan o los empresarios se negarán a contratar con ellos, alegando necesidades productivas de sus empresas.
Eso significa también el fin del derecho de huelga, además del derecho de sindicalización, en parte por nuevas reglas que impone la iniciativa calderonista al ejercicio de ese derecho y en parte, porque volviéndose una mayoría, los trabajadores eventuales empleados por subcontratación no podrán ir a la huelga en defensa de sus derechos, porque, simplemente, no tienen derecho de huelga.
En mi próxima entrega trataré los temas de la sindicalización, del derecho de huelga y otros que surgen de la iniciativa derechista.
Más de 1,500 delegados participan en la segunda Convención Nacional contra la Imposición-Luchamos contra un sistema corrupto, totalitario y represor,
señalan activistas
Debaten las estrategias que deben asumir ante Peña Nieto
Rechazan contrarreforma laboral
Representantes de 280 organizaciones –entre ellas el movimiento #YoSoy132– de 20 entidades se reúnen en Oaxaca en rechazo a Enrique Peña NietoFoto Jorge Arturo Pérez
Emir Olivares, Octavio Vélez y Jorge A. Pérez
Enviado y corresponsales
Periódico La Jornada
Domingo 23 de septiembre de 2012, p. 7
Oaxaca, Oax., 22 de septiembre. Con diferentes matices y planteamientos, los participantes en la segunda Convención Nacional contra la Imposición (CNI) coincidieron en que la lucha no es sólo para evitar que Enrique Peña Nieto asuma la Presidencia, sino para impedir la continuidad del régimen que el priísta representa: un sistema corrupto, totalitario, autoritario y represor.
Durante el primer día de actividades de este encuentro, que se celebra en las instalaciones deportivas del Instituto Tecnológico de esta ciudad, los más de mil 534 delegados de 280 organizaciones provenientes de 20 entidades del país debatieron sobre las estrategias y el posicionamiento político que se debe asumir ante la virtual llegada del priísta a la silla presidencial, así como para detener la contrarreforma laboral.
Entre los participantes estaban movimientos como #YoSoy132, el magisterio disidente del oficialismo –con notable mayoría de los anfitriones de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que milita en la CNTE–, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco, el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y los movimientos Regeneración Nacional (Morena) y de Liberación Nacional.
Tras la ceremonia inaugural se conformaron seis mesas de trabajo donde se discutieron cuatro ejes: balance político, programa de lucha, plan de acción y estructura organizativa. Los debates se iniciaron a las 2 de la tarde y finalizaron después de las 8 de la noche.
Las actividades arrancaron con un balance del plan de acción aprobado durante la primera CNI, realizada en San Salvador Atenco 14 y 15 de julio.
El movimiento #YoSoy132 hizo un ejercicio de autocrítica. La CNI de Atenco no luchó, fueron pocas las organizaciones que participaron en el plan de acción ahí aprobado; no podemos seguir construyendo castillos sobre las nubes, señalaron algunos voceros del colectivo.
Las discusiones no fueron sencillas. Por momentos afloraron disensos que parecían irreconciliables. Cada organización planteaba sus puntos de vista y muchos no estaban dispuestos a escuchar a otros. Hubo llamados a la conciliación y el respeto.
Una de las mesas más agitadas fue la uno, donde por momentos el debate se hacía a gritos, en tanto que en la cinco hubo incluso un intento de agresión hacia los delegados de la Facultad de Ingeniería de la UNAM por parte de un representante del SME.
Otros que sintieron reacciones de rechazo al principio de sus participaciones fueron los enviados de Morena, por su militancia en favor de Andrés Manuel López Obrador.
Algunos de los puntos de coincidencia en las mesas fueron: la relevancia de la lucha contra la imposición y la reforma laboral, el acuerdo de pronunciarse contra la represión, por la libre determinación de los pueblos y en favor de los derechos humanos, la demanda de libertad de los presos políticos y la presentación con vida de los desaparecidos y el desarrollo de un plan en favor del medio ambiente y contra las trasnacionales que explotan los recursos naturales.
Un planteamiento que llamó la atención fue consolidar la estructura interna, pues la CNI es el referente más organizado para la lucha en el país, mientras hacia el exterior debemos abocarnos a consignas concretas para evitar la dispersión que generan los programas de lucha largos.
Este domingo cada mesa de trabajo presentará una relatoría de los planteamientos, los cuales tienen que ser aprobados por la plenaria general. Al final algunas organizaciones, como #YoSoy132, se reunieron para hacer un balance del día.
En los trabajos de la CNI participaron personajes como Marcelino Coache, miembro de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, quien tiene medidas cautelares de la CIDH; Gustavo Esteva, ex asesor del Ejército Zapatista de Liberación Nacional; Leopoldo Degyves, primer presidente municipal de oposición en un ayuntamiento oaxaqueño (Juchitán); Guadalupe Carrasco, La Pita, académica de la Facultad de Ciencias de la UNAM; Édgar Sánchez, del PRT; Ignacio del Valle, del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, y Humberto Montes de Oca, del SME.
Durante la apertura, el secretario general de la sección 22 del SNTE, Azael Santiago Chepi, refrendó el compromiso del magisterio oaxaqueño de caminar y luchar junto a #YoSoy132, porque no se puede aceptar el fraude y la corrupción de los regímenes políticos impuestos.
La segunda Convención Nacional contra la Imposición coincidió con el congreso donde se renovará la dirigencia del magisterio estatal, que también se celebra en esta ciudad.
Debaten las estrategias que deben asumir ante Peña Nieto
Rechazan contrarreforma laboral
Representantes de 280 organizaciones –entre ellas el movimiento #YoSoy132– de 20 entidades se reúnen en Oaxaca en rechazo a Enrique Peña NietoFoto Jorge Arturo Pérez
Emir Olivares, Octavio Vélez y Jorge A. Pérez
Enviado y corresponsales
Periódico La Jornada
Domingo 23 de septiembre de 2012, p. 7
Oaxaca, Oax., 22 de septiembre. Con diferentes matices y planteamientos, los participantes en la segunda Convención Nacional contra la Imposición (CNI) coincidieron en que la lucha no es sólo para evitar que Enrique Peña Nieto asuma la Presidencia, sino para impedir la continuidad del régimen que el priísta representa: un sistema corrupto, totalitario, autoritario y represor.
Durante el primer día de actividades de este encuentro, que se celebra en las instalaciones deportivas del Instituto Tecnológico de esta ciudad, los más de mil 534 delegados de 280 organizaciones provenientes de 20 entidades del país debatieron sobre las estrategias y el posicionamiento político que se debe asumir ante la virtual llegada del priísta a la silla presidencial, así como para detener la contrarreforma laboral.
Entre los participantes estaban movimientos como #YoSoy132, el magisterio disidente del oficialismo –con notable mayoría de los anfitriones de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que milita en la CNTE–, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco, el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y los movimientos Regeneración Nacional (Morena) y de Liberación Nacional.
Tras la ceremonia inaugural se conformaron seis mesas de trabajo donde se discutieron cuatro ejes: balance político, programa de lucha, plan de acción y estructura organizativa. Los debates se iniciaron a las 2 de la tarde y finalizaron después de las 8 de la noche.
Las actividades arrancaron con un balance del plan de acción aprobado durante la primera CNI, realizada en San Salvador Atenco 14 y 15 de julio.
El movimiento #YoSoy132 hizo un ejercicio de autocrítica. La CNI de Atenco no luchó, fueron pocas las organizaciones que participaron en el plan de acción ahí aprobado; no podemos seguir construyendo castillos sobre las nubes, señalaron algunos voceros del colectivo.
Las discusiones no fueron sencillas. Por momentos afloraron disensos que parecían irreconciliables. Cada organización planteaba sus puntos de vista y muchos no estaban dispuestos a escuchar a otros. Hubo llamados a la conciliación y el respeto.
Una de las mesas más agitadas fue la uno, donde por momentos el debate se hacía a gritos, en tanto que en la cinco hubo incluso un intento de agresión hacia los delegados de la Facultad de Ingeniería de la UNAM por parte de un representante del SME.
Otros que sintieron reacciones de rechazo al principio de sus participaciones fueron los enviados de Morena, por su militancia en favor de Andrés Manuel López Obrador.
Algunos de los puntos de coincidencia en las mesas fueron: la relevancia de la lucha contra la imposición y la reforma laboral, el acuerdo de pronunciarse contra la represión, por la libre determinación de los pueblos y en favor de los derechos humanos, la demanda de libertad de los presos políticos y la presentación con vida de los desaparecidos y el desarrollo de un plan en favor del medio ambiente y contra las trasnacionales que explotan los recursos naturales.
Un planteamiento que llamó la atención fue consolidar la estructura interna, pues la CNI es el referente más organizado para la lucha en el país, mientras hacia el exterior debemos abocarnos a consignas concretas para evitar la dispersión que generan los programas de lucha largos.
Este domingo cada mesa de trabajo presentará una relatoría de los planteamientos, los cuales tienen que ser aprobados por la plenaria general. Al final algunas organizaciones, como #YoSoy132, se reunieron para hacer un balance del día.
En los trabajos de la CNI participaron personajes como Marcelino Coache, miembro de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, quien tiene medidas cautelares de la CIDH; Gustavo Esteva, ex asesor del Ejército Zapatista de Liberación Nacional; Leopoldo Degyves, primer presidente municipal de oposición en un ayuntamiento oaxaqueño (Juchitán); Guadalupe Carrasco, La Pita, académica de la Facultad de Ciencias de la UNAM; Édgar Sánchez, del PRT; Ignacio del Valle, del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, y Humberto Montes de Oca, del SME.
Durante la apertura, el secretario general de la sección 22 del SNTE, Azael Santiago Chepi, refrendó el compromiso del magisterio oaxaqueño de caminar y luchar junto a #YoSoy132, porque no se puede aceptar el fraude y la corrupción de los regímenes políticos impuestos.
La segunda Convención Nacional contra la Imposición coincidió con el congreso donde se renovará la dirigencia del magisterio estatal, que también se celebra en esta ciudad.
Se buscará fortalecer el partido, afirman Bejarano y Padierna- Decide Izquierda Democrática Nacional quedarse en el PRD
Perredistas afiliados a IDN, durante la realización de su primer consejo nacionalFoto Carlos Cisneros
Andrea Becerril
Periódico La Jornada
Domingo 23 de septiembre de 2012, p. 9
Frente a la decisión de Andrés Manuel López Obrador de dejar el PRD, Izquierda Democrática Nacional, una de las corrientes más afines al tabasqueño, definió ayer que seguirá en las filas perredistas y pugnará por fortalecerse en el interior del partido, con la meta, incluso, de afiliar a dos millones de ciudadanos en el próximo año.
Durante su primer Consejo Nacional realizado ayer, IDN acordó 25 acciones para consolidarse como fuerza política en el país, con estructura en todos los municipios. René Bejarano y la senadora Dolores Padierna, dirigentes de esa corriente, aseguraron que pugnarán por la unidad de la izquierda.
Bejarano sostuvo que espera que en algún momento de la lucha se volverán a rencontrar con López Obrador, mientras que Padierna aseguró que no buscan crear una estructura similar a la del Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
Dijo que López Obrador es el líder más importante de la izquierda. Él tendrá su propio instrumento político, nosotros el nuestro y esperamos coincidir en las grandes batallas que se avecinan, como la que se tendrá que dar para frenar la reforma laboral y defender el petróleo.
Desconocen a Peña Nieto
Padierna aclaró que no reconocerán como presidente a Enrique Peña Nieto y por ello otro de los acuerdos ayer aprobados, por los más de 2 mil 500 delegados asistentes, fue que el próximo primero de diciembre realizará acciones pacíficas de protesta en la gran mayoría de las plazas públicas del país, contra de la imposición del priísta.
Asimismo, IDN desencadenará las acciones necesarias, tanto en la calle como en el Congreso, para evitar que se apruebe la reforma laboral que propone Felipe Calderón.
Parte central de la discusión se dio en torno a la permanencia de IDN en el partido del sol azteca. En su discurso, durante la inauguración del consejo, Bejarano llamó a ratificar la militancia perredista, pero pugnar “por rescatar y reformar ese partido.
De entrada, tienen la vista puesta en el próximo congreso del PRD, programado para el próximo mes, a fin de que la elección sea ordenada, ejemplar y democrática y las diferencias se puedan canalizar sin estridencias ni espectáculos bochornosos, o en conflictos, como en el pasado, que sólo alejan a la ciudadanía del partido.
Nos vamos a quedar en el PRD, pero lo vamos a transformar para que realmente sea el instrumento que necesita el cambio. Ahora que tenemos una amplia representación, vamos a ponernos a la cabeza de las causas, de los principios del partido, para fortalecerlo.
Aclaró que el plan de acción es vasto, porque tienen que enfrentarse al PRI de nuevo en el gobierno.
Por ello, expuso, IDN va a acudir a la afiliación masiva de nuevos militantes, con la meta de llegar a 2 millones en 2013 y ganar territorio, a fin de que para 2015 la izquierda se convierta en mayoría en la Cámara de Diputados.
Andrea Becerril
Periódico La Jornada
Domingo 23 de septiembre de 2012, p. 9
Frente a la decisión de Andrés Manuel López Obrador de dejar el PRD, Izquierda Democrática Nacional, una de las corrientes más afines al tabasqueño, definió ayer que seguirá en las filas perredistas y pugnará por fortalecerse en el interior del partido, con la meta, incluso, de afiliar a dos millones de ciudadanos en el próximo año.
Durante su primer Consejo Nacional realizado ayer, IDN acordó 25 acciones para consolidarse como fuerza política en el país, con estructura en todos los municipios. René Bejarano y la senadora Dolores Padierna, dirigentes de esa corriente, aseguraron que pugnarán por la unidad de la izquierda.
Bejarano sostuvo que espera que en algún momento de la lucha se volverán a rencontrar con López Obrador, mientras que Padierna aseguró que no buscan crear una estructura similar a la del Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
Dijo que López Obrador es el líder más importante de la izquierda. Él tendrá su propio instrumento político, nosotros el nuestro y esperamos coincidir en las grandes batallas que se avecinan, como la que se tendrá que dar para frenar la reforma laboral y defender el petróleo.
Desconocen a Peña Nieto
Padierna aclaró que no reconocerán como presidente a Enrique Peña Nieto y por ello otro de los acuerdos ayer aprobados, por los más de 2 mil 500 delegados asistentes, fue que el próximo primero de diciembre realizará acciones pacíficas de protesta en la gran mayoría de las plazas públicas del país, contra de la imposición del priísta.
Asimismo, IDN desencadenará las acciones necesarias, tanto en la calle como en el Congreso, para evitar que se apruebe la reforma laboral que propone Felipe Calderón.
Parte central de la discusión se dio en torno a la permanencia de IDN en el partido del sol azteca. En su discurso, durante la inauguración del consejo, Bejarano llamó a ratificar la militancia perredista, pero pugnar “por rescatar y reformar ese partido.
De entrada, tienen la vista puesta en el próximo congreso del PRD, programado para el próximo mes, a fin de que la elección sea ordenada, ejemplar y democrática y las diferencias se puedan canalizar sin estridencias ni espectáculos bochornosos, o en conflictos, como en el pasado, que sólo alejan a la ciudadanía del partido.
Nos vamos a quedar en el PRD, pero lo vamos a transformar para que realmente sea el instrumento que necesita el cambio. Ahora que tenemos una amplia representación, vamos a ponernos a la cabeza de las causas, de los principios del partido, para fortalecerlo.
Aclaró que el plan de acción es vasto, porque tienen que enfrentarse al PRI de nuevo en el gobierno.
Por ello, expuso, IDN va a acudir a la afiliación masiva de nuevos militantes, con la meta de llegar a 2 millones en 2013 y ganar territorio, a fin de que para 2015 la izquierda se convierta en mayoría en la Cámara de Diputados.
Falsificadores de la historia: la Revolución no fue agraria- Pedro Salmerón Sanginés
En Cien años de confusión, Macario Schettino promete demostrar que la única causa de la Revolución fue el agotamiento del régimen porfirista, para lo cual desmonta cada una de las tres causas que, según él, se inventaron post facto (ignorando cualquier otra sugerida en la historiografía, como la transformación de la frontera norte o la ausencia de libertades públicas).
Desde el inicio de su explicación comete uno de esos errores comunes en su libro, que mostraremos como ejemplo, para no citar los demás, asentando solamente que hay uno casi en cada página: Díaz fue el único héroe militar que sobrevivió a la Intervención Francesa (p. 32). Es decir, Schettino asesina de un plumazo a los generales de prestigio equivalente al de Díaz en 1867: Escobedo, Rocha, Corona, Régules y Riva Palacio.
Ahora bien, la primera gran causa post facto, el conflicto por la tierra, era irrelevante o muy localizado (en Morelos), como irrelevante o al menos imposible de medir, la desigualdad social: Simplemente no hay cómo evaluar el comportamiento de la distribución... ¿Lo intentó, revisó las fuentes, se metió al archivo? No, por supuesto. Lo sabe por que leyó los tres o cuatro libros que le convienen. Lo mismo dice de las cifras relativas al problema agrario: Tampoco tenemos mucho de dónde partir y, una vez más, ni luces de trabajo con fuentes primarias. Podríamos recomendarle una visita a los archivos históricos del Agua y de la Secretaría de la Reforma Agraria, así como a archivos locales, donde los historiadores hemos podido calibrar la importancia de ese despojo de tierras que para Schettino es una “explicación post facto”.
Por lo tanto, la Revolución no fue agraria, “más allá de la trivialidad de que fueron hombres de campo los que pelearon en todas las facciones” (las cursivas son mías). El problema agrario, esencialmente de la tenencia y aprovechamiento de la tierra, es fundamental para los zapatistas, mas no para el resto de quienes intervinieron en la Revolución. Y los zapatistas, dice, eran campesinos que no querían cambiar y que, por eso mismo, hicieron una revolución (p. 34), repitiendo a Womack, pero no la argumentación contenida en el mismo libro que contradice su primera frase. Y, por supuesto, ignora u omite, porque no le conviene, toda la bibliografía posterior sobre el zapatismo, desde Laura Espejel y Ruth Arboleyda hasta Felipe Ávila y Francisco Pineda, pasando por Salvador Rueda y Horacio Crespo, que con sólido trabajo de archivo y exhaustivo análisis, no sólo muestran la importancia decisiva del problema agrario, también el carácter profundamente revolucionario del zapatismo, así como su presencia y sus conexiones nacionales.
Continúa: En el norte (...) no habrá disputas significativas por la propiedad de la tierra (37). Omite la Guerra del Yaqui también, y desconoce las revueltas de la década de 1890 en Chihuahua y otros estados (que siempre incluían el problema agrario y la democracia). Schettino cita unas cuantas fuentes secundarias que le dicen lo que todos los historiadores sabemos (que las cifras manejadas por Frank Tannenbaum son falsas), y por conveniencia o ignorancia omite lo principal: que el tema agrario no es un invento post facto, sino que aparece con claridad en el Manifiesto del Partido Liberal de 1906 y en el Plan de San Luis de 1910 y que es el tema fundamental de los planes de Texcoco, Tacubaya y Ayala, de 1911. Que la demanda agraria –la lectura del artículo 3º del Plan de San Luis– fue central en el levantamiento contra Díaz de Banderas en Sinaloa, Contreras en Durango, Argumedo en Coahuila, Ortega en Chihuahua, Carrera Torres en Tamaulipas, Cedillo en San Luis Potosí, Navarro en Guanajuato y muchos más, no solamente los futuros zapatistas de Morelos, Guerrero, Puebla, Tlaxcala y estado de México. Lo ignora, porque no ha leído a los historiadores regionales que lo han probado con documentación primaria y no repitiendo prejuicios (como acusa Schettino). Ignora también que desde 1911 hay expropiaciones violentas de tierras y que en 1912 el gobierno de Madero fue desafiado por una rebelión nacional cuyo tema central era la restitución de la tierra arrebatada injustamente a los campesinos, y también la expropiación de los latifundios y su reparto.
La única manera de minimizar el problema de la tierra es haciendo como Schettino: estar convencido de antemano de que lo inventó post facto el cardenismo, y sólo citar los diez libros que ratifican sus prejuicios. Eso no es serio ni honesto, señor Schettino.
Desde el inicio de su explicación comete uno de esos errores comunes en su libro, que mostraremos como ejemplo, para no citar los demás, asentando solamente que hay uno casi en cada página: Díaz fue el único héroe militar que sobrevivió a la Intervención Francesa (p. 32). Es decir, Schettino asesina de un plumazo a los generales de prestigio equivalente al de Díaz en 1867: Escobedo, Rocha, Corona, Régules y Riva Palacio.
Ahora bien, la primera gran causa post facto, el conflicto por la tierra, era irrelevante o muy localizado (en Morelos), como irrelevante o al menos imposible de medir, la desigualdad social: Simplemente no hay cómo evaluar el comportamiento de la distribución... ¿Lo intentó, revisó las fuentes, se metió al archivo? No, por supuesto. Lo sabe por que leyó los tres o cuatro libros que le convienen. Lo mismo dice de las cifras relativas al problema agrario: Tampoco tenemos mucho de dónde partir y, una vez más, ni luces de trabajo con fuentes primarias. Podríamos recomendarle una visita a los archivos históricos del Agua y de la Secretaría de la Reforma Agraria, así como a archivos locales, donde los historiadores hemos podido calibrar la importancia de ese despojo de tierras que para Schettino es una “explicación post facto”.
Por lo tanto, la Revolución no fue agraria, “más allá de la trivialidad de que fueron hombres de campo los que pelearon en todas las facciones” (las cursivas son mías). El problema agrario, esencialmente de la tenencia y aprovechamiento de la tierra, es fundamental para los zapatistas, mas no para el resto de quienes intervinieron en la Revolución. Y los zapatistas, dice, eran campesinos que no querían cambiar y que, por eso mismo, hicieron una revolución (p. 34), repitiendo a Womack, pero no la argumentación contenida en el mismo libro que contradice su primera frase. Y, por supuesto, ignora u omite, porque no le conviene, toda la bibliografía posterior sobre el zapatismo, desde Laura Espejel y Ruth Arboleyda hasta Felipe Ávila y Francisco Pineda, pasando por Salvador Rueda y Horacio Crespo, que con sólido trabajo de archivo y exhaustivo análisis, no sólo muestran la importancia decisiva del problema agrario, también el carácter profundamente revolucionario del zapatismo, así como su presencia y sus conexiones nacionales.
Continúa: En el norte (...) no habrá disputas significativas por la propiedad de la tierra (37). Omite la Guerra del Yaqui también, y desconoce las revueltas de la década de 1890 en Chihuahua y otros estados (que siempre incluían el problema agrario y la democracia). Schettino cita unas cuantas fuentes secundarias que le dicen lo que todos los historiadores sabemos (que las cifras manejadas por Frank Tannenbaum son falsas), y por conveniencia o ignorancia omite lo principal: que el tema agrario no es un invento post facto, sino que aparece con claridad en el Manifiesto del Partido Liberal de 1906 y en el Plan de San Luis de 1910 y que es el tema fundamental de los planes de Texcoco, Tacubaya y Ayala, de 1911. Que la demanda agraria –la lectura del artículo 3º del Plan de San Luis– fue central en el levantamiento contra Díaz de Banderas en Sinaloa, Contreras en Durango, Argumedo en Coahuila, Ortega en Chihuahua, Carrera Torres en Tamaulipas, Cedillo en San Luis Potosí, Navarro en Guanajuato y muchos más, no solamente los futuros zapatistas de Morelos, Guerrero, Puebla, Tlaxcala y estado de México. Lo ignora, porque no ha leído a los historiadores regionales que lo han probado con documentación primaria y no repitiendo prejuicios (como acusa Schettino). Ignora también que desde 1911 hay expropiaciones violentas de tierras y que en 1912 el gobierno de Madero fue desafiado por una rebelión nacional cuyo tema central era la restitución de la tierra arrebatada injustamente a los campesinos, y también la expropiación de los latifundios y su reparto.
La única manera de minimizar el problema de la tierra es haciendo como Schettino: estar convencido de antemano de que lo inventó post facto el cardenismo, y sólo citar los diez libros que ratifican sus prejuicios. Eso no es serio ni honesto, señor Schettino.
TRASCENDIÓ
Que el tema de la reforma laboral ha sido la máxima prioridad en el PAN este fin de semana y hasta que se vote la iniciativa enviada al Congreso por el presidente Felipe Calderón.
A tal grado llega el compromiso panista, que no solo los legisladores tienen el encargo del CEN de su partido de impulsar la propuesta, sino además sus gobernadores, quienes utilizan todos los foros posibles para hablar muy bien de esta iniciativa.
:Que muchos de los que se frotan las manos pensando en ocupar altas posiciones en el próximo gobierno de Enrique Peña Nieto se quedarán con un palmo de narices.
Los panistas en el gobierno, no sin cierta satisfacción, aseguran que la administración que entrará en diciembre estará limitada y tiene que respetar el servicio profesional de carrera.
:Que superada ya la efervescencia electoral, los partidos han regresado a la realidad. Muestra de ello es el arranque de conversaciones entre los dirigentes del PRD y del PAN en Baja California para tratar de consolidar una alianza electoral.
Las negociaciones cuentan con el aval de las direcciones nacionales, pues en los dos partidos consideran que tras el deceso de la diputada federal priista María Elvia Amaya, esposa de Jorge Hank Rhon, y quien era considerada como la candidata natural no solo para contender, sino para ganar en la elección de 2013, las posibilidades de éxito con una alianza se incrementan.
:Que al que le ha tocado remar contra la corriente es al diputado federal y ex secretario de Gobierno capitalino José Ángel Ávila, quien a pesar de contar hasta con el apoyo de la bancada del PRI, liderada por Manlio Fabio Beltrones, para presidir la Comisión del Distrito Federal en San Lázaro, tiene que enfrentar oposición en su propio partido, en donde muchos legisladores se sienten más comprometidos con las tribus que con los perfiles de calidad.
:Que en la fracción parlamentaria del PRD los viejos usos y costumbres se imponen: a pesar de los discursos de modernidad y cambio tras la salida de Andrés Manuel López Obrador, las tribus quieren imponer su ley. Y para demostrarlo, un “piquete” de diputados de la corriente bejaranista Izquierda Democrática Nacional, a los que se han sumado los que aseguran perseguir “causas nacionalistas”, ya preparan la toma de tribuna en San Lázaro para evitar la aprobación de la reforma laboral.
A tal grado llega el compromiso panista, que no solo los legisladores tienen el encargo del CEN de su partido de impulsar la propuesta, sino además sus gobernadores, quienes utilizan todos los foros posibles para hablar muy bien de esta iniciativa.
:Que muchos de los que se frotan las manos pensando en ocupar altas posiciones en el próximo gobierno de Enrique Peña Nieto se quedarán con un palmo de narices.
Los panistas en el gobierno, no sin cierta satisfacción, aseguran que la administración que entrará en diciembre estará limitada y tiene que respetar el servicio profesional de carrera.
:Que superada ya la efervescencia electoral, los partidos han regresado a la realidad. Muestra de ello es el arranque de conversaciones entre los dirigentes del PRD y del PAN en Baja California para tratar de consolidar una alianza electoral.
Las negociaciones cuentan con el aval de las direcciones nacionales, pues en los dos partidos consideran que tras el deceso de la diputada federal priista María Elvia Amaya, esposa de Jorge Hank Rhon, y quien era considerada como la candidata natural no solo para contender, sino para ganar en la elección de 2013, las posibilidades de éxito con una alianza se incrementan.
:Que al que le ha tocado remar contra la corriente es al diputado federal y ex secretario de Gobierno capitalino José Ángel Ávila, quien a pesar de contar hasta con el apoyo de la bancada del PRI, liderada por Manlio Fabio Beltrones, para presidir la Comisión del Distrito Federal en San Lázaro, tiene que enfrentar oposición en su propio partido, en donde muchos legisladores se sienten más comprometidos con las tribus que con los perfiles de calidad.
:Que en la fracción parlamentaria del PRD los viejos usos y costumbres se imponen: a pesar de los discursos de modernidad y cambio tras la salida de Andrés Manuel López Obrador, las tribus quieren imponer su ley. Y para demostrarlo, un “piquete” de diputados de la corriente bejaranista Izquierda Democrática Nacional, a los que se han sumado los que aseguran perseguir “causas nacionalistas”, ya preparan la toma de tribuna en San Lázaro para evitar la aprobación de la reforma laboral.
@LeonardoValdesZ se cura en salud con reforma electoral para que no lo corran- Por Victor Hernández
Leonardo Valdés Zurita, consejero presidente del IFE, decidió curarse en salud y empezar a hablar de una supuesta reforma electoral que están armando en el IFE. Con eso, Valdés Zurita al parecer pretende evitar que le vaya como le fue a Luis Carlos Ugalde tras el fraude electoral de 2006.
Me explico:
En 2006 el fraude electoral de Felipe Calderón fue tan burdo que le costó la chamba a varios de los consejeros del IFE, incluyendo al consejero presidente Luis Carlos Ugalde, por medio de una reforma electoral.
En 2012 el fraude de Enrique Peña Nieto no sólo fue burdo, sino que además contó con la colaboración de los consejeros del IFE, incluyendo a Leonardo Valdés Zurita.
Dos ejemplos de que fue el caso son, primero, la negativa del IFE a fiscalizar los gastos del PRI antes de la calificación electoral. Y segundo, la negativa del IFE -excepto por Alfredo Figueroa- de investigar a fondo las acusaciones de publicidad electoral encubierta de Peña Nieto en Televisa y Radio Fórmula.
Valdés Zurita, en particular, fue imparcial, al referirse a AMLO como "gurú" de tuiteros que le echaron en cara lo sucio del proceso electoral.
El segundo ejemplo fue la constante negativa del IFE a adelantar la fiscalización del PRI para antes de la calificación presidencial, alegando que no era posible.
Pero resulta que la propuesta de reforma electoral de la que ahora habla Valdés Zurita incluye no sólo que el rebase de topes de campaña sea causal de nulidaad de la elección presidencial, sino que además se vinculen los resultados de la fiscalización con las declaratorias de validez y la entrega de constancia a quienes resulten ganadores.
Es decir, está el IFE diciendo que SÍ es posible finalizar la fiscalización ANTES de la calficación.
¿No que no se podía?
Pero no me malinterpreten. No estoy diciendo que sea mala idea que el rebase de topes de campaña sea causal de nulidad, o que sea mala idea que se fiscalice antes de la calificación. De hecho además de eso se debería prohibir el uso de cualquier utilitario en campaña.
Lo que estoy diciendo es que Leonardo Valdés y los consejeros del IFE están tratando de quedar bien ante la opinión pública con su propia reforma electoral para cubrirse el trasero y evitar que los corran si la izquierda hace una reforma electoral.
En mi opinión, los deben correr por ineptos y cómplices del PRI aunque los consejeros del IFE presenten su propia reforma electoral. Merecido se lo tienen. Ganan millones al año del erario y no fueron capaces de darle limpieza a la elección.
Me explico:
En 2006 el fraude electoral de Felipe Calderón fue tan burdo que le costó la chamba a varios de los consejeros del IFE, incluyendo al consejero presidente Luis Carlos Ugalde, por medio de una reforma electoral.
En 2012 el fraude de Enrique Peña Nieto no sólo fue burdo, sino que además contó con la colaboración de los consejeros del IFE, incluyendo a Leonardo Valdés Zurita.
Dos ejemplos de que fue el caso son, primero, la negativa del IFE a fiscalizar los gastos del PRI antes de la calificación electoral. Y segundo, la negativa del IFE -excepto por Alfredo Figueroa- de investigar a fondo las acusaciones de publicidad electoral encubierta de Peña Nieto en Televisa y Radio Fórmula.
Valdés Zurita, en particular, fue imparcial, al referirse a AMLO como "gurú" de tuiteros que le echaron en cara lo sucio del proceso electoral.
El segundo ejemplo fue la constante negativa del IFE a adelantar la fiscalización del PRI para antes de la calificación presidencial, alegando que no era posible.
Pero resulta que la propuesta de reforma electoral de la que ahora habla Valdés Zurita incluye no sólo que el rebase de topes de campaña sea causal de nulidaad de la elección presidencial, sino que además se vinculen los resultados de la fiscalización con las declaratorias de validez y la entrega de constancia a quienes resulten ganadores.
Es decir, está el IFE diciendo que SÍ es posible finalizar la fiscalización ANTES de la calficación.
¿No que no se podía?
Pero no me malinterpreten. No estoy diciendo que sea mala idea que el rebase de topes de campaña sea causal de nulidad, o que sea mala idea que se fiscalice antes de la calificación. De hecho además de eso se debería prohibir el uso de cualquier utilitario en campaña.
Lo que estoy diciendo es que Leonardo Valdés y los consejeros del IFE están tratando de quedar bien ante la opinión pública con su propia reforma electoral para cubrirse el trasero y evitar que los corran si la izquierda hace una reforma electoral.
En mi opinión, los deben correr por ineptos y cómplices del PRI aunque los consejeros del IFE presenten su propia reforma electoral. Merecido se lo tienen. Ganan millones al año del erario y no fueron capaces de darle limpieza a la elección.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




