AMLO y la maestra Delfina

Delfina Gómez Álvarez, a pesar de ser poco conocida, ha crecido más de lo esperado
Foto propiedad de: Internet
La corrupción comprobada y exhibida en todos los órdenes del gobierno, la complicidad y la responsabilidad compartida del PRI y el PAN (y sus aliados menores) en el atraso económico, en la políticas sociales erráticas y en el fracaso político en que se encuentra el país, hace que la sociedad esté hastiada de ellos y que sea más receptiva a las pocas posibilidades de cambio que existen. En este contexto y catapultado por su propio proyecto de nación y liderazgo, López Obrador y Morena han crecido a nivel nacional. El fenómeno es asimismo apreciado a nivel local, en el Estado de México, como caso, donde quien se perfila como candidata de Morena a la gubernatura, Delfina Gómez Álvarez, a pesar de ser poco conocida, ha crecido más de lo esperado; algunas encuestas la ubican incluso en primer lugar. Y bien pudiera llegar a obtener un triunfo si el proceso electoral mexicano garantizara la democracia, pero no será simple, ella y su partido tendrán que enfrentar a esos aliados del desastre y cómplices en el objetivo de continuar con el control del país.
Así que no es raro que el grupo en el poder encabezado por quien ocupa visiblemente la posición del ejecutivo esté negociando en “lo oscurito”. Se trate de la política internacional con Donald Trump o la local a través de encuentros y acuerdos de los que poco se sabe. Ya sea la polémica llamada entre Trump y Peña o la reunión de este con el presidente del PAN, Ricardo Anaya.
Se ha dicho que una vez fracasada la intención aliancista entre el PAN y el PRD, ahora la alianza es entre Peña y Anaya en torno del ya candidato del PRI, Alfredo del Mazo Maza. Una alianza de facto. Es decir, el PAN cederá sus posibilidades para favorecer al primo de Peña. Así la batalla será entre Mazo Maza y Gómez Álvarez. Y el PRIAN recurrirá a todo tipo de trampas desde el mismo gobierno (como registra Julio Hernández en su Astillero del 07-02-17) para alzarse con la gubernatura de un estado que consideran simbólico y cuna y refugio de Peña.
Para que la propuesta de Gómez prospere, 1) necesitará tener muy en claro lo que está haciendo ya el adversario. Por ejemplo, después de la reunión secreta entre Peña y Anaya, el INE ha cancelado “spots” de Morena, tal como lo ha denunciado el organismo y el propio López Obrador; 2) deberá activar y mantener alerta a su estructura electoral en todo el estado; 3) hará bien en desarrollar a cabalidad el Acuerdo Político de Unidad “con todas las fuerzas progresistas y democráticas del Estado de México” (tuit de AMLO) que se acaba de firmar en el Estado el pasado 5 de febrero y que se firmara antes en Michoacán y en el cual se da la bienvenida a la heterogeneidad política pero unida en torno al objetivo común de transformar al país; 4) hará bien López Obrador en seguir un consejo: dar más juego a Delfina Gómez. En un afán de estar presente en la campaña de Gómez, de impulsarla, comete un error por el cual ha sido criticado en elecciones pasadas. Y no consiste, para mí, en que acompañe a sus candidatos, eso está bien, sino en que tome la palabra de más y estos hablen poco o nada. Incluso en los “spots”, sucede lo mismo. En uno de los cancelados por el INE, habla López Obrador y la candidata sólo está de testigo. Esto no puede ser aunque ella haya solicitado su presencia y apoyo en los recorridos de la entidad, como da a conocer Gómez en una entrevista con El Economista (07-02-17).
Uno de las desventajas de Gómez es que tiene déficit de reconocimiento entre los votantes. Debe crecer en ese sentido, tomar cada vez más la palabra, ganar confianza, adquirir fortaleza, subrayar su perfil individual incluso ante la presencia del presidente de su partido y líder nacional opositor. De esta manera, “la maestra Delfina”, como le llama López Obrador, verá crecer sus posibilidades en 2017; asimismo Morena en 2018.

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