domingo, 29 de octubre de 2017

El Despertar
 Los ciudadanos en el 18
José Agustín Ortiz Pinchetti
S
i situamos el inicio de la transición en las reñidas elecciones de 1988 el proceso está por cumplir 30 años; si lo situamos en la alternancia y el triunfo de Fox en 2000 cumplirá 17 años. En cualquier cálculo ha durado demasiado y aun los más benévolos piensan que está incompleta. Yo soy de los que creen que no hay democracia en México y les voy a dar tres síntomas: los procesos y las autoridades electorales (INE y TEPJF) no son confiables; no está garantizado un estado de derecho, 95 porciento de los delitos no se persiguen; si pensamos en el nivel de impunidad en la política debemos de aceptar que no hay garantías, que la ley es expresión de buenos deseos.
Una y otra vez hemos pensado que la transición puede completarse, y una y otra vez las oportunidades se han ido. Hoy tenemos un sistema autoritario desgastado por la ineptitud y la corrupción. Los próximos comicios abren una puerta a la oportunidad, pero no es seguro que la sepamos aprovechar. Este proceso es una prueba no sólo para los políticos, sino para la sociedad civil. Ha habido una efervescencia y han entrado al escenario miles de grupos y comunidades que no aparecían en el horizonte hace 20 años. El mayor impulso en la transición y la mayor esperanza están en que el pueblo derrote en las urnas al régimen. Que no venda su voto, que eleve su participación y que auxilie en la tarea de supervisión y vigilancia de los comicios.
Sería ingenuo pensar que toda la sociedad civil, que todos los ciudadanos adultos que van a participar son favorables a un cambio. Hay vastos sectores muy conservadores que no quieren cambiar, que a pesar de la descomposición prefieren seguir en su situación actual porque están cómodos o porque tienen temor a un régimen más moderno. Esto se asocia con el peso de la oligarquía, en los pasados 30 años los grupos de interés se han fortalecido, han ascendido a la escala internacional, 15 mexicanos con fortunas superiores a mil millones de dólares. En México siempre ha estado presente la oligarquía, pero la actual es más poderosa que nunca. Quizás un segmento importante de la clase empresarial pueda apostar por acelerar la transición. Hay muchos empresarios que son competitivos, inteligentes y que tienen una visión realista de las cosas. Saben que este régimen no puede resistir y que por el bien de todos lo primero es el cambio.
Twitter: @ortizpinchetti

No hay comentarios: