La Revista Proceso no debe permitirse que su posición antigobierno (ahora anti próximo gobierno) nuble su compromiso con la verdad. Perdería esa enorme autoridad moral ganada a pulso durante 42 años de marcar su distancia con el priismo voraz.
Por cierto, en su entrevista, Diego Valadés no sólo no dice que AMLO se quedó solo, que no tiene proyecto político o que fracasó, reduce la reconstrucción institucional democrática a dotar de mayores facultades a sus secretarios de Estado, sin proponer parlamentarismo, e insiste en lo único que le ha venido preocupando desde hace semanas en su Twitter: que se vayan a bajar salarios a altos funcionarios y a ministros de la Suprema Corte.
Es decir, el reportaje es muy menor para el revuelo que se le dio... y para que Proceso deje en entredicho su profesionalismo. Libertad de expresión no es faltar a la verdad.
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