lunes, 12 de enero de 2015


COLUMNAS

     Importación de petróleo de Estados Unidos, decisión equivocada

@EsquivelAnconadom 11 ene 2015 14:34
  
 
El importar crudo ligero de los Estados Unidos no se entiende, ya que en México existen petróleo que adecuados para la producción de gasolinas y diesel.
El pasado 7 de enero el Departamento de Comercio de Estados Unidos aprobó  que México pueda  importar 100 mil barriles de petróleo ligero por día, informó el embajador mexicano en aquel país, Eduardo Medina Mora.   
La decisión de importar crudo de los Estados Unidos obedece a que las refinerías en México trabajan mejor con petróleo ligero, con lo que se beneficiará la producción ya que se optimizará la operación de las refinerías del país, argumentaron las autoridades mexicanas.
Hay que recordar que los Estados Unidos prohibieron las exportaciones de petróleo en respuesta al embargo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) que encabezaban las naciones árabes en 1973, teniendo algunas exceptuaciones, como la que favorece a Canadá, que adquiere 250 barriles diarios de crudo estadounidense. Parece que actualmente el aumento de la producción petrolera en la unión americana ha provocado que cambien las políticas con respecto a la venta en el exterior de crudo en ese país.   
El principal destino  del petróleo mexicano de exportación es el mercado de los Estados Unidos; pero la producción mexicana de crudo ha disminuido desde el 2005 en un millón de barriles por día, en comparación a lo que actualmente se produce; mientras que la producción de petróleo en los Estados Unidos creció  en el mismo periodo de 8 millones 342 mil a los actuales 10 millones 3 mil barriles diarios.   
En México se producen tres tipos de petróleo que se clasifican en Maya Ismo y Olmeca y éstas conforman lo que se conoce como la mezcla mexicana.  
El Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) explica que el crudo tipo Maya, que representa el 54 por ciento de la mezcla mexicana, es un petróleo pesado (21-22° API) y amargo (3.4-3.8 por ciento de azufre en peso) por lo que brinda menores rendimientos de gasolina y diesel en esquemas de refinación simples en comparación con crudos más ligeros.
El crudo tipo Istmo que representa el 34 por ciento de la mezcla mexicana es un petróleo medio (32 – 33° API) y amargo (1.8 por ciento de azufre en peso) con buenos rendimientos de gasolina y destilados intermedios (diesel y jet fuel/keroseno).  El mayor valor económico de este crudo se obtiene en refinerías con unidades FCC (Fluid Catalitic Cracker). Su calidad es similar a la del crudo Árabe y al petróleo ruso Urales.
El petróleo tipo Olmeca, que representa el 12 por ciento de la mezcla mexicana, es el crudo más ligero de los que se producen en el país, con una gravedad de 38 – 39° API y un contenido de azufre de 0.73 por ciento a 95 por ciento en peso, por lo que es crudo ligero y amargo. Sus características según informa IMP lo hacen un buen productor de lubricantes y petroquímicos.
El importar crudo ligero de los Estados Unidos no se entiende, ya que en México existen petróleo que adecuados para la producción de gasolinas y diesel. 
La tasa de importación de gasolinas y diesel en México ha crecido recientemente, pasando de 41 al 50.2 por ciento del total del consumo, entre el 2007 y el 2014, y la tendencia apunta a que continúe de esta forma gracias a la creciente brecha entre producción y demanda, debido a la mala administración y corrupción que hay en las refinerías del país, que redunda en una baja en la producción y la cada vez mayor demanda del combustible.
La preocupación por la baja productividad de las 6 refinerías que hay en México, se han dado desde el gobierno de Felipe Calderón; pero la revisión de la cuenta pública del 2012 sobre el organismo Petróleos Mexicano (Pemex Refinación), arrojaron resultados negativos, por lo que la Auditoria Superior de la Federación (ASF) recomendó una investigación exhaustiva   por parte de autoridades, así como revisiones  profundas sobre el comportamiento de los funcionarios involucrados de esa administración, que fue el último año de gobierno calderonista.
La auditoría de la ASF en Pemex Refinería destaca los casos de los asociados al programa de mejoras en el combustible del sistema nacional de refinación, al igual que la alianza que se hizo durante el sexenio pasado con la empresa brasileña Unigel.    
La empresa paraestatal Pemex Refinación tuvo dictámenes negativos por  parte de las auditorias en lo referente a fletes terrestres para la logística de petrolíferos, el programa de mantenimiento de la capacidad de producción de la refinería de Cadereyta y al tren energético de la refinería de Salamanca. Las refinerías Francisco y Madero, en Tamaulipas, y a las de Lázaro Cárdenas, en Minatitlán, también tuvieron dictámenes negativos  en lo referente a los programas de calidad. 
La Auditoría Superior de la Federación informó que el dictamen es negativo en Pemex Refinación porque esta entidad no cumplió los siguientes rubros: un sobre ejercicio de 303 millones 991,900 pesos; penalizaciones no aplicadas por 689,500 pesos; pagos duplicados por 2 millones 265,100 pesos en un concepto de precios unitarios de catálogo  y entre un precio unitario extraordinario.     
Las auditorías hechas por la ASF en la cuenta pública del 2011 a la paraestatal de refinación también arrojaron resultados muy negativos, donde se comprobó que la producción de gasolinas fue de 400 mil 300 barriles diarios, y de Diesel, de 273 mil 600 barriles por día, volúmenes inferiores en 5.4 por ciento y 5.5 por ciento a los registrados en 2010, lo que reflejó una disminución en la transformación de petróleo crudo para la producción de petrolíferos. 
El gobierno de Calderón tenía contemplado en 2011 elevar la producción de petrolíferos y bajar importaciones, por lo que se programó concluir tres proyectos a finales de ese año, pero éstos no entraron en operación. Las reconfiguraciones de las refinerías Cadereyta y Madero, previstas para aumentar la producción, no obtuvieron los resultados esperados; en la primera refinería el procesamiento de crudo pesado cayó en 2.7 por ciento y en la segunda en 14.6 por ciento. 
El actual director general de Pemex, Emilio Lozoya Austin, informó que en Pemex Refinación las pérdidas de 2013 podrían haber llegado a casi 100,000 millones de pesos, casi 1.0 por ciento del PIB que el país está subsidiando a Pemex con estas pérdidas.
La revisión de la cuenta pública de varios años realizada por la ASF en Pemex Refinación ha recomendado a su director, Miguel Tame Domínguez, que realice un diagnóstico sobre su infraestructura, y con base en los resultados obtenidos adopte medidas para mejorar el aprovechamiento de los hidrocarburos con una gestión operativa más eficiente basada en estándares internacionales; pero al parecer el ingeniero Tame no ha tomado nota de esto y la empresa estatal de refinación sigue a la baja; lo curioso es que este funcionario sigue al frente de la refinación de Pemex, con todo y el cambio de administración. 
Si la preocupación de la actual administración de Enrique Peña Nieto es producir más gasolinas y diesel a menores costos y que disminuyan las importaciones de estos combustibles, no hubieran cancelado la construcción de la refinería de Tula, usarían crudo Istmo y Olmeca para las refinerías del país. La medida del gobierno mexicano más bien parece encaminada a encontrarle mercado a la sobreoferta de petróleo que hay actualmente en Estados Unidos.
Si quieren saber más sobre la cancelación de la refinería de Tula y sus repercusiones, les recomiendo esta lectura:      

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