martes, 6 de enero de 2015

Tal vez el error más grave que cometió mi generación fue creer que los partidos opositores serían diferentes al PRI. El PAN y el PRD se veían tan decentes y combativos que era imposible anticipar que terminarían replicando ¡y hasta superando! la atroz cultura política de los expulsados. Todos ellos han construido una fortaleza inexpugnable de intereses creados. Si Enrique Peña Nieto presenta un decálogo tan pobretón y si los diputados se regalan cínicamente miles de millones de pesos es porque se saben invulnerables.


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