domingo, 11 de enero de 2015

Una ley de alacranes
A la ley que sirve a los poderosos, los griegos la llamaron de Calicles porque era contraria a la justicia. La reviven los neoliberales en la Ley Minera de 1992, pues el artículo 6 establece: “La exploración, la explotación y beneficio de los minerales (…) son de utilidad pública, serán preferentes sobre cualquier otro uso (…) del terreno”.
Tal utilidad pública es propia del cinismo de esos gobiernos. La ley llevó a una brutal cantidad de despojos de terrenos y ejidos. Al convertirse en una ley deslindadora porfirista, que permitió la entrega de 28 por ciento del territorio nacional a las mineras locales y trasnacionales.
Pero llegó otra ley, aún peor: la Ley de Hidrocarburos de 2014 –una ley de alacranes–, que en su artículo 27 desprotege a las concesiones de mineras ya otorgadas, al ponerlas enlibre competencia con empresas más poderosas, pues deberán acreditar a la Secretaría de Energía: solvencia económica y capacidad técnica, administrativa y financiera. Pero cuando el gas natural no esté vinculado al carbón que explota la minera, esa propiedad no gozará de derechos ante los más fuertes.
Por eso el dueño de Altos Hornos y de las minas del carbón más importantes de Coahuila interpuso un amparo y le conceden la suspensión definitiva, lo protegen de los otros alacranes, porque la ley de los alacranes privilegia sólo a la cúspide de los poderosos del orbe.

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