jueves, 30 de junio de 2016

Ciudad Perdida
Resurge Alejandra Barrales
Los Chuchos reclaman premio
A revisar las alianzas amarillas
Miguel Ángel Velázquez
U
na vez más las musas de la grilla le cantan al oído a la secretaria de Educación del gobierno de la ciudad, Alejandra Barrales.
En los pasados seis meses, más o menos, Barrales aguantó en el sarcófago político que significa la dependencia que le encargó el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, y además tenía cuando menos un par de años sentada en el escaño del Senado que la había alejado de las tareas políticas en la Ciudad de México.
Es decir, Alejandra Barrales estaba casi desaparecida del ir y venir de la cosa pública, aunque cumplía con sus labores, día con día, casi alejada, como dijimos, del ruido de la grilla, actitud que para muchos tuvo que ver con el nacimiento de su primera hija y con su fallida candidatura a la jefatura de Gobierno de esta capital.
Ahora, aunque entre jaloneos y chantajes, Barrales parece que va, inevitablemente, a la presidencia nacional del PRD, desde donde podrá tener mucha mayor presencia mediática, pero que, a la vez, podría ser una enorme trampa que la podría llevar al fracaso.
Por lo pronto, como ya es costumbre, los Chuchos no quieren que Barrales se convierta en la mujer que los represente, o sí, pero tratarán de sacar el mayor provecho para su causa, incluso hay quien advierte que han construido un chantaje de tal tamaño que reclaman, como premio de consolación, la presidencia de ese partido en la Ciudad de México.
Alejandra Barrales es dueña de una experiencia política que muy pocos perredistas con aspiraciones serias, por ejemplo, a la jefatura de Gobierno de esta capital o la presidencia de ese partido, pueden tener, pero eso, en cierto momento para ella podría ser, más que una virtud, un elemento en contra, porque difícilmente aceptaría que quienes ahora más la cuestionan se hicieran cargo de las riendas del organismo en la ciudad, si lo que ella persigue en realidad es convertirse en candidata a la jefatura de Gobierno.
Aunque para eso tendrá que nadar en sentido contrario a la corriente impuesta por Nueva Izquierda, pero que por ambición o comodidad se ha aceptado como el paradigma del quehacer partidista. Un caso de esos será el de las alianzas, que no sólo no le han funcionado al PRD, sino que lo han dislocado del carril de la izquierda, cosa que, se diga cómo se diga, los votantes han repudiado.
Hoy, sin proyecto y sin imaginación, la derecha (PAN) y una parte de la izquierda (PRD) buscan unirse para tirar al PRI, pero no saben ser diferentes a los priístas, así que de nada sirve el cambio: gobiernan igual que sus enemigos, y con ello defraudan la confianza de quienes votan por ellos.
En caso de que Barrales llegara a la presidencia nacional amarilla, tendrá que revisar esas políticas de alianzas que tanto daño le han hecho a su partido, y además deberá tener en cuenta que si quiere competir para convertirse en candidata a la jefatura de Gobierno, una inconfundible decisión de la hoy secretaria de Educación es que tendrá que trabajar más que nunca por la ciudad y su gente, sin descuidar los quehaceres en otras entidades a los que la obligará el cargo. Vamos a ver qué sucede en adelante.
De pasadita
Al inicio de la próxima semana, el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, pondrá en marcha uno de los proyectos más interesantes de su gobierno. Se trata, digámoslo así, de un trozo de la historia de la ciudad montado sobre una inmensa maqueta que con trabajo de luces irá ilustrando los cambios que ha sufrido esta porción de México. Será todo un acontecimiento y la gente podrá visitarlo para aprender, y mucho, sobre la vida de la capital de este país. Bien hecho.

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