miércoles, 25 de octubre de 2017

Esta es mi opinión, respeto si alguien de mis amistades difiere, no es un debate para mí, solo deseo manifestar mi posición por la cantidad de comentarios que he leído en el transcurso de ayer respecto a la exigencia de justicia de Yndira Sandoval y en responsabilidad por compartir esta denuncia.
Mañana Yndira saldrá a romper el silencio y aclarar la campaña de linchamiento que han emprendido en su contra, desacreditando su denuncia.
Yndira Sandoval no es mi amiga, pero ese es el punto, que no necesita serlo para compartir su denuncia ante un abuso, la conocí durante una breve etapa con #LasConstituyentes donde coincidí con valiosas mujeres académicas, luchadoras sociales, activistas, políticas entre ellas Yndira.
Hoy reconozco en ella una mujer con convicciones, mujer de izquierda; es una activista por los derechos humanos, una feminista sin pelos en la lengua, compañera que ha incomodado a más de uno por señalar el acoso sexual que han ejercido desde el poder algunos personajes de la política contra las mujeres.
Quiero decir por las reacciones que he visto después de la publicación del video, que me sorprende tanta hipocresía, la doble moral de muchos y muchas respecto al consumo del alcohol y tanta manipulación.
Si la agresión que sufrió fue en circunstancias de ebriedad, eso no justifica la agresión a la que fue sujeta. NO, no se justifica una violación, ni golpes por parte de la autoridad de seguridad pública. Beber no es un delito, la violación y la tortura sí.

He visto una cantidad de comentarios que han viralizado en la red para descalificar la denuncia que hizo sobre la policía de Tlapa, Guerrero, que van desde acusarla de ser perredista, que ya no lo es; pero que en todo caso es una libertad que tiene cualquier persona de militar donde se le de la regalada gana; o molestarla porque su madre es diputada, o porque se define feminista, (adjetiva el machismo feminazi) o porque ha sido defensora de los derechos humanos (eso para algunos parece ofensivo), porque en el video se le ve enérgica gritando a los policías, y hay hasta quien la acusa de prepotente, cosa que es criticada severamente por tratarse de ella, una mujer que grita y manotea, pero que es permitida si sucede con algún político hombre (por cierto conozco a varios de ese tipo).
En todos esos comentarios veo un origen y un fin, el de querer humillar a una persona y tratar de desacreditar la calidad de sus palabras, no recuerdo haber visto una campaña de tanta supuesta indignación, ni siquiera contra personajes que han sido asesinos, represores, corruptos, ladrones, ni contra quienes han aprobado leyes que condenan a los mexicanos a un futuro de más miseria.
Es decir, se tendrá que esclarecer la situación, hablará Yndira de cómo ocurrieron los hechos, y deslindaran responsabilidades, pero está campaña tan viral, tan agresiva en contra de una mujer que se atrevió a denunciar un abuso de los cuerpos policíacos no me parece una situación casual, espontánea, de pronto hay muchas cuentas de jovencitos y jovencitas, insultando a alguien que no conocen pero además con quien tampoco tendrían la sensibilidad de solidarizarse en algún momento, o la capacidad de indignarse porque se sentían manipulados; porque son cuentas de Facebook con perfiles que muestran poca conciencia social, nula participación política y nulo interés en los asuntos públicos, de repente están indignados e interesados en una denuncia pública que generó una fuerte movilización en solidaridad.
Eso es cosa que a mí, con los años de activismo político y social, me huele bastante mal y veo no sólo con desconfianza sino que me hace pensar que es una estrategia mediática donde tratan de desviar el debate respecto a lo ocurrido. Si ella estaba en estado de ebriedad o no, esa no es la cuestión, si les gritó o no, tampoco es la cuestión, eso NO exime a la autoridad de lo ocurrido, no le quita su derecho a denunciar, ni le quita peso a su denuncia.
Cuando el aparato desea desacreditar a alguien, porque ha sido sistemáticamente una activista incomoda, siempre encuentra estrategias para hacerlo y seguir violentando su derecho a la disidencia.
Tendrán que aclararse las cosas respecto al caso de #YndiraSandoval yo misma deseo saber de su testimonio, aunque no depende de eso que yo le siga manifestando mi sororidad, primero por lo ocurrido en Tlapa, y ahora mi sororidad ante las agresiones que intentan callarla, anularla, golpearla moral y políticamente.
¿Por qué desconfío del testimonio de la policía que se presenta como madre soltera, indígena y una mujer vulnerable? La razón, es porque he visto y vivido de cerca los abusos de las estructuras del poder judicial (los policías no responden a actos autónomos y conscientes, sino al servicio de una estructura y un sistema, bastante podrido por cierto) para nadie es secreto la forma en que se conducen los cuerpos policíacos en México, desde los de tránsito, los granaderos, los Pefepos, policías auxiliares etc.
Yo me pregunto ¿cuántos de nosotros hemos sufrido o visto alguna vez el abuso por parte de una autoridad de la policía? Si hay abusos, después como una mafia se protegen a costa de lo que sea y a costillas de quién sea.
¿Quienes creemos que en este país existe la procuración e impartición de justicia?
¿Quienes creemos que en México se respeta el Estado de derecho? ¿Quiénes confiamos en los cuerpos policiacos?
Me preocupa, me indigna, me duele, me enoja, por el hecho de ser mujer, de ser activista, luchadora social.
Porque nos merecemos un país mejor, porque merecemos un mejor gobierno, mejores policías, otra clase política y de servidores públicos, nos merecemos transformarnos como sociedad.
Nos debemos mucho y a quienes defienden y luchan por los demás, incluso por encima de su seguridad, les debemos apoyo y gratitud, memoria, firmeza y solidaridad.

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