PABLO GÓMEZ RESPONDE A LA RESOLUCIÓN DE SUSPENDER SUS DERECHOS Y PREPARAR SU EXPULSIÓN DEL PRD
Ciudad de México, 24 de octubre de 2017.
COMISIÓN NACIONAL JURISDICCIONAL
DEL PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA:
COMISIÓN NACIONAL JURISDICCIONAL
DEL PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA:
Quien suscribe PABLO GÓMEZ ÁLVAREZ, miembro del Partido de la Revolución Democrática, comparezco ante esta instancia al tenor de lo siguiente:
1º. He sido notificado, el 24 de los corrientes, mediante escrito aparentemente firmado por tres de los cinco miembros de esa Comisión Nacional Jurisdiccional, de la apertura de un procedimiento especial (PE/NAL/229/217), dentro del cual se me impone la sanción de suspensión provisional de derechos partidarios por 30 días contados a partir de la notificación personal del mencionado escrito.
2º. En el mismo escrito se me brinda un plazo de 5 días hábiles para comparecer ante esa Comisión con el objeto de que yo "aporte pruebas respecto de las imputaciones" que se me hacen por parte de Claudia Estefanía López López, Mauricio Augusto Calcáneo y Fidelmar Flores Méndez, quienes se ostentan como mandatarios legales del Comité Ejecutivo Nacional del Partido de la Revolución Democrática.
3º. Las imputaciones hechas en mi contra son la violación de una gran cantidad de preceptos del Estatuto del Partido de la Revolución Democrática, sin vincularlos directamente con alguna o algunas acciones públicas que pudieran ser de mi responsabilidad personal. Lo que se destaca, sin embargo, es que he firmado un llamamiento a la unidad de la izquierda y fuerzas progresistas y democráticas del país y he asistido, para tal efecto a un acto convocado por Morena. La acusación consiste en que apoyo a dicho partido y a su presidente, Andrés Manuel López Obrador, pero nunca se dice cómo ni para qué.
2º. En el mismo escrito se me brinda un plazo de 5 días hábiles para comparecer ante esa Comisión con el objeto de que yo "aporte pruebas respecto de las imputaciones" que se me hacen por parte de Claudia Estefanía López López, Mauricio Augusto Calcáneo y Fidelmar Flores Méndez, quienes se ostentan como mandatarios legales del Comité Ejecutivo Nacional del Partido de la Revolución Democrática.
3º. Las imputaciones hechas en mi contra son la violación de una gran cantidad de preceptos del Estatuto del Partido de la Revolución Democrática, sin vincularlos directamente con alguna o algunas acciones públicas que pudieran ser de mi responsabilidad personal. Lo que se destaca, sin embargo, es que he firmado un llamamiento a la unidad de la izquierda y fuerzas progresistas y democráticas del país y he asistido, para tal efecto a un acto convocado por Morena. La acusación consiste en que apoyo a dicho partido y a su presidente, Andrés Manuel López Obrador, pero nunca se dice cómo ni para qué.
En el marco anterior, procedo a responder algunos de los contenidos hechos en el escrito de marras:
I. Quienes deben aportar pruebas de una postulada violación del Estatuto del Partido cometida por mi persona son precisamente los iniciadores del procedimiento especial, quienes operan en este caso (mutatis mutandi) como fiscales.
II. El documento presentado por los sedicentes mandatarios legales del Comité Ejecutivo Nacional del Partido de la Revolución Democrática probablemente se refiera a una resolución adoptada por este órgano de dirección en la noche del 18 de octubre de 2017, en el Hotel Alameda Hilton de esta ciudad y, al mismo tiempo, puesto en estrados en la sede nacional del Partido. La respuesta a esta resolución se encuentra contenida en el Juicio de Protección de los Derechos Político Electorales del Ciudadano, interpuesto por mí, junto con otras personas, ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación el 23 de octubre del presente año.
III. En relación con la disertación que hace esa Comisión Nacional Jurisdiccional sobre la procedencia de imponer la suspensión de que soy objeto, declaro enfáticamente que en este caso no existe "gravedad" pues se trata de la manifestación y difusión de opiniones políticas, las cuales no se han caracterizado por atacar la moral, la vida privada o los derechos de terceros, por lo que no pueden ser objeto de inquisición administrativa alguna, según la Constitución Política; tampoco existe "urgencia" pues el ejercicio de mis derechos de militante, que son los que se han suspendido ad cautelan por esa Comisión y no como una sanción, no podría perjudicar en forma alguna al Partido de la Revolución Democrática y mucho menos irreversiblemente; que las conductas políticas aparentemente denunciadas no requieren "medida cautelar" alguna, como no fuera la de prohibición de hablar en público, porque se trata de inocuos hechos consumados; que mis opiniones, como las de cualquier miembro del partido, son resultado del ejercicio de derechos humanos, constitucionales y estatutarios, cuyo ejercicio no puede ser "suspendido" sin un juicio ante instancia autorizada e imparcial, el cual, evidentemente, no se ha llevado a cabo; que no existe "peligro" alguno de que el ejercicio de mis derechos de militante perjudique a otras personas, organizaciones, partidos, etcétera.
La imposición de la suspensión de mis derechos es absolutamente injustificada y procedimentalmente indebida. Se trata sólo de una represalia a partir de la existencia en el PRD de opiniones políticas diferentes, como se ilustrará más adelante.
I. Quienes deben aportar pruebas de una postulada violación del Estatuto del Partido cometida por mi persona son precisamente los iniciadores del procedimiento especial, quienes operan en este caso (mutatis mutandi) como fiscales.
II. El documento presentado por los sedicentes mandatarios legales del Comité Ejecutivo Nacional del Partido de la Revolución Democrática probablemente se refiera a una resolución adoptada por este órgano de dirección en la noche del 18 de octubre de 2017, en el Hotel Alameda Hilton de esta ciudad y, al mismo tiempo, puesto en estrados en la sede nacional del Partido. La respuesta a esta resolución se encuentra contenida en el Juicio de Protección de los Derechos Político Electorales del Ciudadano, interpuesto por mí, junto con otras personas, ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación el 23 de octubre del presente año.
III. En relación con la disertación que hace esa Comisión Nacional Jurisdiccional sobre la procedencia de imponer la suspensión de que soy objeto, declaro enfáticamente que en este caso no existe "gravedad" pues se trata de la manifestación y difusión de opiniones políticas, las cuales no se han caracterizado por atacar la moral, la vida privada o los derechos de terceros, por lo que no pueden ser objeto de inquisición administrativa alguna, según la Constitución Política; tampoco existe "urgencia" pues el ejercicio de mis derechos de militante, que son los que se han suspendido ad cautelan por esa Comisión y no como una sanción, no podría perjudicar en forma alguna al Partido de la Revolución Democrática y mucho menos irreversiblemente; que las conductas políticas aparentemente denunciadas no requieren "medida cautelar" alguna, como no fuera la de prohibición de hablar en público, porque se trata de inocuos hechos consumados; que mis opiniones, como las de cualquier miembro del partido, son resultado del ejercicio de derechos humanos, constitucionales y estatutarios, cuyo ejercicio no puede ser "suspendido" sin un juicio ante instancia autorizada e imparcial, el cual, evidentemente, no se ha llevado a cabo; que no existe "peligro" alguno de que el ejercicio de mis derechos de militante perjudique a otras personas, organizaciones, partidos, etcétera.
La imposición de la suspensión de mis derechos es absolutamente injustificada y procedimentalmente indebida. Se trata sólo de una represalia a partir de la existencia en el PRD de opiniones políticas diferentes, como se ilustrará más adelante.
NOTA RELEVANTE: EN EL PRESENTE APARTADO SE EXPONEN AGRAVIOS Y SE COMBATE LA RESOLUCIÓN DE SUSPENDER MIS DERECHOS COMO MILITANTE, NO OBSTANTE QUE DICHA SUSPENSIÓN FUE ADOPTADA SIN AUDIENCIA DEL "INCULPADO" Y, EN OPINIÓN DEL ÓRGANO QUE LA HA EMITIDO, NO ADMITE RECURSO ALGUNO DENTRO DEL PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA. EL PROPÓSITO DEL EXAMEN DEL PUNTO ES DEJAR UNA CONSTANCIA DE QUE LA SUSPENSIÓN DE MIS DERECHOS SE HA REALIZADO EN VIOLACIÓN DE MIS DERECHOS.
IV. En la resolución que nos ocupa, tomada en mi contra por la Comisión Nacional Jurisdiccional, se dice que "asociarse con diverso instituto político" y apoyarlo en una "contienda electoral" es acto grave de un miembro del Partido de la Revolución Democrática. Pero lo que no hace esa Comisión es demostrar que con mis actos me he asociado con otro partido político, pues actuar conjuntamente con miembros de otros partidos no es una trasgresión del Estatuto. Además, ¿de qué contienda electoral se habla? Se sabe de sobra que el proceso electoral se ha iniciado, pero la contienda entre partidos y candidatos, denominada campaña electoral, todavía no da inicio.
Con tal acusación, apenas disimulada, esa Comisión asume un papel de fiscal ya que no es propiamente un órgano jurisdiccional y mucho menos autónomo, pues ha recibido una consigna política para proceder, ahora, a la suspensión de derechos y, posteriormente, a la cancelación de mi afiliación --expulsión del Partido--, como corresponde a una instancia venal --la Comisión Nacional Jurisdiccional— que es efecto de la distribución de cargos entre los grupos facciosos que infortunadamente hoy dominan y pervierten la vida interna del Partido de la Revolución Democrática.
Con tal acusación, apenas disimulada, esa Comisión asume un papel de fiscal ya que no es propiamente un órgano jurisdiccional y mucho menos autónomo, pues ha recibido una consigna política para proceder, ahora, a la suspensión de derechos y, posteriormente, a la cancelación de mi afiliación --expulsión del Partido--, como corresponde a una instancia venal --la Comisión Nacional Jurisdiccional— que es efecto de la distribución de cargos entre los grupos facciosos que infortunadamente hoy dominan y pervierten la vida interna del Partido de la Revolución Democrática.
V. La cuestión de fondo en la suspensión de derechos de la cual soy víctima y de la consigna de mi expulsión, consiste en la política del partido. Una mayoría del Comité Ejecutivo Nacional ha decidido crear un frente político con el Partido Acción Nacional en vías de formar una coalición electoral para presentar candidatos en las elecciones federales y locales del año 2018. ¿Cuál es el argumento político para llevar a cabo esta acción? No existe al respecto claridad dentro y fuera del partido.
En cambio, existen muchos miles de miembros del Partido de la Revolución Democrática que sostenemos que nuestro partido debe buscar y pactar una alianza con las organizaciones de izquierda del país para ir a las elecciones conjuntamente y lograr, de esa forma, la creación de una opción triunfadora que permita una gran transformación política y social. Hacia tal dirección apunta la línea política del Partido de la Revolución Democrática, aprobada el 20 de septiembre de 2015, durante la celebración del XIV Congreso Nacional Extraordinario. Entre otros elementos, dicha resolución dice:
En cambio, existen muchos miles de miembros del Partido de la Revolución Democrática que sostenemos que nuestro partido debe buscar y pactar una alianza con las organizaciones de izquierda del país para ir a las elecciones conjuntamente y lograr, de esa forma, la creación de una opción triunfadora que permita una gran transformación política y social. Hacia tal dirección apunta la línea política del Partido de la Revolución Democrática, aprobada el 20 de septiembre de 2015, durante la celebración del XIV Congreso Nacional Extraordinario. Entre otros elementos, dicha resolución dice:
Reafirmamos que en la perspectiva actual de nuestro partido no existe propósito alguno de establecer alianzas electorales de carácter general con el Partido Acción Nacional.
(…)
El país se caracteriza también por una dispersión de las fuerzas democráticas y de izquierda al tiempo que se observa un debilitamiento y falta de claridad de las alternativas de esta gran corriente del pensamiento social y de la lucha política.
El resultado de la reciente elección muestra una izquierda que compite entre sí a pesar del acierto de haber logrado una coalición entre el PRD y el PT. El discurso y la actitud entre varios partidos, en especial entre Morena y el PRD, han generado un clima de confrontación que carece de bases programáticas claras para la ciudadanía. Asimismo, es preciso admitir que el resultado de las elecciones de diputados y de algunos gobiernos locales demuestran con entera claridad que es un error postular una política de amplias divisiones.
La escisión del Partido de la Revolución Democrática ha tenido lugar. No es un hecho que pueda ser revertido pues también tiene expresión jurídica con el registro de Morena como nuevo partido. Lo que hoy debe ser discutido es el comportamiento de las fuerzas progresistas y de izquierda, las que evidentemente tienen grandes coincidencias programáticas aunque también algunas diferencias.
El primer punto es que el comportamiento político de cada cual no puede ser la referencia principal para definir la capacidad de todos para actuar de común acuerdo cuando haya coincidencia, pues si así fuera no existirían las alianzas en la historia política del mundo. El segundo punto es que debe reconocerse que los partidos de izquierda en México, más allá de sus diferencias, tienen coincidencias programáticas de gran alcance. El tercer punto es que la acción común de la izquierda, incluyendo sus alianzas electorales, es indispensable para lograr una mayoría de votos que se requieren hacia los grandes cambios políticos en el país. La disputa entre la izquierda será siempre una inmensa ventaja para la derecha tal como la confrontación electoral entre el PRI y el PAN debe reconocerse como una ventaja para la izquierda.
Es una tarea nacional y popular lograr la mayor unidad posible de la izquierda y otras fuerzas progresistas y democráticas, la cual debe comprender la comparecencia electoral con candidatos y programas comunes, es decir, la alianza en las elecciones. Esta tarea no corresponde sólo a los partidos de esta expresión sino a las personas de izquierda, a las asociaciones democráticas de diverso tipo, a los medios de comunicación progresistas. La conjunción de muchas fuerzas alrededor de un proyecto unitario podrá lograr este objetivo. El PRD está dispuesto a llegar tan luego como sea posible a un amplio frente político de las fuerzas democráticas, progresistas y de izquierda con la formalidad que sea necesaria para lograr un comportamiento unitario que permita el triunfo electoral nacional y la conformación de un gobierno de coalición capaz de aplicar un plan de grandes y trascendentales reformas sociales y democráticas.
En lo que toca al Partido de la Revolución Democrática, éste no pone condición alguna para lograr las alianzas como no sea la precisión por escrito de los objetivos y de las normas de funcionamiento de los esquemas políticos unitarios. Al mismo tiempo, está dispuesto a discutir las condiciones que puedan tener otros partidos y grupos políticos para el establecimiento de acuerdos de alianza política y electoral. El PRD parte del respeto a las decisiones de los demás y a la vida interna de cada cual. No puede haber esfuerzo aliancista que no sea honrado mediante un consecuente comportamiento de sus protagonistas y un respetuoso trato entre todos. Sobre esta base el Partido de la Revolución Democrática procurará la más amplia alianza electoral y política de las fuerzas progresistas, democráticas y de izquierda que rechacen la regresión política en la que ha ido entrando el país.
(…)
El país se caracteriza también por una dispersión de las fuerzas democráticas y de izquierda al tiempo que se observa un debilitamiento y falta de claridad de las alternativas de esta gran corriente del pensamiento social y de la lucha política.
El resultado de la reciente elección muestra una izquierda que compite entre sí a pesar del acierto de haber logrado una coalición entre el PRD y el PT. El discurso y la actitud entre varios partidos, en especial entre Morena y el PRD, han generado un clima de confrontación que carece de bases programáticas claras para la ciudadanía. Asimismo, es preciso admitir que el resultado de las elecciones de diputados y de algunos gobiernos locales demuestran con entera claridad que es un error postular una política de amplias divisiones.
La escisión del Partido de la Revolución Democrática ha tenido lugar. No es un hecho que pueda ser revertido pues también tiene expresión jurídica con el registro de Morena como nuevo partido. Lo que hoy debe ser discutido es el comportamiento de las fuerzas progresistas y de izquierda, las que evidentemente tienen grandes coincidencias programáticas aunque también algunas diferencias.
El primer punto es que el comportamiento político de cada cual no puede ser la referencia principal para definir la capacidad de todos para actuar de común acuerdo cuando haya coincidencia, pues si así fuera no existirían las alianzas en la historia política del mundo. El segundo punto es que debe reconocerse que los partidos de izquierda en México, más allá de sus diferencias, tienen coincidencias programáticas de gran alcance. El tercer punto es que la acción común de la izquierda, incluyendo sus alianzas electorales, es indispensable para lograr una mayoría de votos que se requieren hacia los grandes cambios políticos en el país. La disputa entre la izquierda será siempre una inmensa ventaja para la derecha tal como la confrontación electoral entre el PRI y el PAN debe reconocerse como una ventaja para la izquierda.
Es una tarea nacional y popular lograr la mayor unidad posible de la izquierda y otras fuerzas progresistas y democráticas, la cual debe comprender la comparecencia electoral con candidatos y programas comunes, es decir, la alianza en las elecciones. Esta tarea no corresponde sólo a los partidos de esta expresión sino a las personas de izquierda, a las asociaciones democráticas de diverso tipo, a los medios de comunicación progresistas. La conjunción de muchas fuerzas alrededor de un proyecto unitario podrá lograr este objetivo. El PRD está dispuesto a llegar tan luego como sea posible a un amplio frente político de las fuerzas democráticas, progresistas y de izquierda con la formalidad que sea necesaria para lograr un comportamiento unitario que permita el triunfo electoral nacional y la conformación de un gobierno de coalición capaz de aplicar un plan de grandes y trascendentales reformas sociales y democráticas.
En lo que toca al Partido de la Revolución Democrática, éste no pone condición alguna para lograr las alianzas como no sea la precisión por escrito de los objetivos y de las normas de funcionamiento de los esquemas políticos unitarios. Al mismo tiempo, está dispuesto a discutir las condiciones que puedan tener otros partidos y grupos políticos para el establecimiento de acuerdos de alianza política y electoral. El PRD parte del respeto a las decisiones de los demás y a la vida interna de cada cual. No puede haber esfuerzo aliancista que no sea honrado mediante un consecuente comportamiento de sus protagonistas y un respetuoso trato entre todos. Sobre esta base el Partido de la Revolución Democrática procurará la más amplia alianza electoral y política de las fuerzas progresistas, democráticas y de izquierda que rechacen la regresión política en la que ha ido entrando el país.
VI. La escandalosa alianza del PRD con el Partido Acción Nacional es una ilegítima e ilegal violación del mandato del Congreso Nacional del Partido, adoptado mediante una resolución política que no ha sido modificada puesto que no se ha realizado un nuevo Congreso. La creación del Frente Ciudadano por México es una defenestración del mandato del Congreso Nacional del PRD y es una traición porque va dirigida a la transformación de aquél en una coalición electoral.
El motivo de la persecución en mi contra es justamente que no acepto que la dirección del Partido, en lugar de aplicar la línea aprobada, se dedique a inventar otra complemente diferente que consiste en aliarse con un partido de derecha que no ha exhibido ser progresista ni democrático, pues luego de 12 años en el gobierno federal, el PAN mostró ser lo que siempre fue en la visión crítica de la izquierda mexicana.
Lo que he propuesto es que el Partido de la Revolución Democrática y Morena pacten una alianza electoral. Asimismo, propongo a mi propio partido que esa alianza postule a Andrés Manuel López Obrador, presidente de Morena, como candidato a la Presidencia de la República, quien ha sido candidato del PRD en dos ocasiones anteriores. En el momento presente, no hay candidatos ni campañas electorales. Lo que se discute es quién será candidato del PRD a la Presidencia de la República. Hay varias proposiciones y el debate se encuentra abierto. Sugerir que proponer a López Obrador es actuar contra el Partido de la Revolución Democrática quiere decir que, en opinión de los grupos dominantes de este partido (incluidos en la Comisión Nacional Jurisdiccional), el PRD carece de candidato formal pero sí tiene un no candidato formal y ése es justamente López Obrador. Es declarar que se tiene un enemigo. Tal decisión no ha sido tomada por nadie formalmente y mucho menos por el Congreso Nacional que se pronunció a favor de otra línea política. Un antilopezobradorismo quiere convertirse en divisa de una dirección de partido que busca con desesperación a Acción Nacional para poder tener candidato a la Presidencia de la República aunque éste nada tenga que ver con la causa de la izquierda mexicana.
Como respuesta a nuestra proposición, absolutamente apegada a mi derecho de proponer y consistente con la línea política del Partido, una mayoría del Comité Ejecutivo Nacional propone que el PRD apoye como candidato a la Presidencia de la República al presidente del Partido Acción Nacional. No se dice así, con honradez, sino que se habla de un "candidato común", pero todo mundo sabe que se están refiriendo a un panista y que ese panista tiene nombre y apellido: Ricardo Anaya.
En estricto sentido, son esos dirigentes quienes deberían comparecer para responder por sus evidentes desacatos y su falta de probidad.
El motivo de la persecución en mi contra es justamente que no acepto que la dirección del Partido, en lugar de aplicar la línea aprobada, se dedique a inventar otra complemente diferente que consiste en aliarse con un partido de derecha que no ha exhibido ser progresista ni democrático, pues luego de 12 años en el gobierno federal, el PAN mostró ser lo que siempre fue en la visión crítica de la izquierda mexicana.
Lo que he propuesto es que el Partido de la Revolución Democrática y Morena pacten una alianza electoral. Asimismo, propongo a mi propio partido que esa alianza postule a Andrés Manuel López Obrador, presidente de Morena, como candidato a la Presidencia de la República, quien ha sido candidato del PRD en dos ocasiones anteriores. En el momento presente, no hay candidatos ni campañas electorales. Lo que se discute es quién será candidato del PRD a la Presidencia de la República. Hay varias proposiciones y el debate se encuentra abierto. Sugerir que proponer a López Obrador es actuar contra el Partido de la Revolución Democrática quiere decir que, en opinión de los grupos dominantes de este partido (incluidos en la Comisión Nacional Jurisdiccional), el PRD carece de candidato formal pero sí tiene un no candidato formal y ése es justamente López Obrador. Es declarar que se tiene un enemigo. Tal decisión no ha sido tomada por nadie formalmente y mucho menos por el Congreso Nacional que se pronunció a favor de otra línea política. Un antilopezobradorismo quiere convertirse en divisa de una dirección de partido que busca con desesperación a Acción Nacional para poder tener candidato a la Presidencia de la República aunque éste nada tenga que ver con la causa de la izquierda mexicana.
Como respuesta a nuestra proposición, absolutamente apegada a mi derecho de proponer y consistente con la línea política del Partido, una mayoría del Comité Ejecutivo Nacional propone que el PRD apoye como candidato a la Presidencia de la República al presidente del Partido Acción Nacional. No se dice así, con honradez, sino que se habla de un "candidato común", pero todo mundo sabe que se están refiriendo a un panista y que ese panista tiene nombre y apellido: Ricardo Anaya.
En estricto sentido, son esos dirigentes quienes deberían comparecer para responder por sus evidentes desacatos y su falta de probidad.
VII. Como un evidente vicio de legitimidad en el procedimiento especial expedientado por esa Comisión con el número PE/NAL/229/2017, el promotor es el Comité Ejecutivo Nacional del Partido de la Revolución Democrática, cuyo periodo recién ha caducado, el 5 de octubre del presente año, al cumplirse tres años de gestión del Consejo Nacional que es el órgano electivo del que ha surgido dicho Comité. En el PRD, los periodos de los cargos son de tres años. No existe en la legislación nacional ni en el Estatuto del Partido ningún sistema de autocracia, por lo cual el Comité Ejecutivo Nacional, encargado de promover mi suspensión provisional con vistas a la cancelación de mi afiliación ha caducado y, por tanto, carece de atribuciones, es un órgano de facto cuya precaria existencia obedece solamente a la decisión de la mayoría de sus integrantes.
Por lo anteriormente expuesto:
PRIMERO: Téngase por presentado el presente escrito como respuesta a la resolución de esa Comisión de fecha 21 de octubre de 2017.
SEGUNDO: Téngase notificado el domicilio indicado.
PRIMERO: Téngase por presentado el presente escrito como respuesta a la resolución de esa Comisión de fecha 21 de octubre de 2017.
SEGUNDO: Téngase notificado el domicilio indicado.
Atentamente,
"DEMOCRACIA YA, PATRIA PARA TODOS"
PABLO GÓMEZ ÁLVAREZ
"DEMOCRACIA YA, PATRIA PARA TODOS"
PABLO GÓMEZ ÁLVAREZ
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