lunes, 10 de diciembre de 2018



COLUMNAS

La sencillez de AMLO en el Oxxo no debe ser pretexto para liberar los fantasmas del resentimiento

@maloguzmanverolun 10 dic 2018 10:35
 
  
 
Entre los políticos “incendiarios y fratricidas”, Javier Marías incluye a algunos muy conocidos del presente y el pasado: Bolsonaro, Trump, Le Pen, Salvini, Perón, Franco, pero decepcionará a la derecha mexicana que no meta en el club a López Obrador. Debe Andrés Manuel mantenerse fuera y suplicar a sus seguidores evitar el odio
Entre los políticos “incendiarios y fratricidas”, Javier Marías incluye a algunos muy conocidos del presente y el pasado: Bolsonaro, Trump, Le Pen, Salvini, Perón, Franco, pero decepcionará a la derecha mexicana que no meta en el club a López Obrador. Debe Andrés Manuel mantenerse fuera y suplicar a sus seguidores evitar el odio
Foto propiedad de: internet

Un escritor importante, Javier Marías, ha comentado en El País un artículo de Eliane Brum publicado en el mismo diario: “Brasil, la venganza de los resentidos”. Y es que con la victoria electoral de Bolsonaro, “los demonios interiores salieron a jugar”.
En su texto, “Fomento del resentimiento”, Marías dice que hay políticos como Jair Bolsonaro que aspiran “a que el resentimiento se adueñe del escenario y lo invada todo, a darle vía libre y a que cada cual le ajuste cuentas a su vecino”.
Entre tales políticos “incendiarios y fratricidas”, Javier Marías incluye a algunos muy conocidos del presente y el pasado: 
√ “Trump, un oligarca al servicio de sus pares”, que “ha convencido a un amplio sector de personas bastante afortunadas de que los desfavorecidos se están aprovechando de ellas, y les ha inoculado la fobia a los desheredados”.
√ “Le Pen en Francia y Salvini en Italia (el desprecio por los meridionales es el germen de su partido, Lega Nord)”.
√ El catalán “Torra y los suyos” que “abominan de los ‘españoles’ y catalanes”.
√ Perón.
√ Franco.
Decepcionará a la derecha mexica que un escritor tan destacado como Marías —merece en mi opinión el Premio Nobel de Literatura— no incluya entre los políticos “incendiarios y fratricidas” al presidente Andrés Manuel López Obrador.
No hay razón para meter a Andrés Manuel es ese club siniestro, ya que el tabasqueño nos ha dado permiso a nadie “para liberar sus resentimientos y dar rienda suelta a sus odios”.
Pero, tristemente, no pocos de sus seguidores, sobre todo en redes sociales, han llegado a la conclusión de que el diario ejemplo de austeridad que da el presidente López Obrador es un motivo para exacerbar el resentimiento que lleva al odio y al conflicto y que debemos considerar el principal obstáculo para que el cambio político prometido por la Cuarta Transformación se materialice tan democrática como pacíficamente.
Es sincero Andrés Manuel, evidentemente, cuando se mete a un Oxxo a comprar un vaso de café como cualquier trabajador de la construcción, como cualquier empleado que se traslada de su casa al lugar de trabajo en transporte público gastando demasiadas horas al día en ese proceso; no hay poses de ningún tipo cuando el presidente de México vuela en los mismos aviones comerciales que usa la clase media y aun la alta no tan acaudalada como para tener su jet privado.
Y, desde luego, es respetable que el presidente López Obrador cuestione a sus críticos o a quienes, como los ministros de la Corte, se oponen a sus proyectos de austeridad. Se vale en la democracia el debate basado en fuertes cuestionamientos que, desde luego, deben ser de ida y vuelta.
Pero ojalá, en el Oxxo o en cualquier aeropuerto, en sus conferencias de prensa mañaneras o en sus redes sociales, Andrés Manuel se dé tiempo para llamar la atención, para reprender a sus seguidores que confunden el cambio político en favor de los más pobres con la aniquilación de los que piensan distintos o han tenido la suerte en la vida de construir un patrimonio.
México es de todos y la pobreza se combatirá eficazmente, sí, con programas sociales del gobierno, pero también, y muy especialmente, con la generación de más riqueza en una economía de mercado realmente competitiva, que desgraciadamente no ha sido la característica del capitalismo de cuates que ha imperado en nuestro país.
Podemos convivir sin atacarnos a diario. Es lo correcto y lo justo. Hagámoslo posible.

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