Esta fue la derrota de los gobernadores
No cabe duda que los resultados electorales resultaron ser una sorpresa, varios fallamos en nuestras estimaciones, ya que no se esperaba que el PAN pudiera obtener tantas victorias. Yo mismo me equivoqué en varias de mis predicciones.
En la resaca electoral, varios analistas y editoriales de medios de comunicación nacionales e internacionales como The Wall Street Journal, calificaron la derrota del PRI, como la derrota del presidente Enrique Peña Nieto.
Pero la derrota del tricolor, no sólo es la del presidente y su gobierno, los gobernadores de los estados perdedores resultaron ser una gran decepción para sus gobernados, casi todos cuentan con un largo historial de acusaciones de corrupción, enriquecimiento ilícito, ineficiencia, falta de transparencia, nepotismo, entre otras joyas.
No se puede pretender culpar sólo al gobierno federal de la derrota de quienes no trabajaron en serio en los estados, ya lo anticipábamos, el voto de castigo salió a las calles a votar este domingo.
El PAN fue el gran ganador de esta jornada electoral, de una calamitosa derrota en el 2015 pasaron a ganar siete gubernaturas, en tan sólo un año. En menos de doce meses, el joven Ricardo Anaya logró lo que parecía imposible, puso a su partido en verdaderas posibilidades de ganar las elecciones de 2018.
El efecto bronco se repitió, me refiero al efecto del voto de una gran parte de la ciudadanía que salió enojada a votar y se decidió por la alternancia, en algunas entidades histórica. Nuevamente la ciudadanía salió a dar una gran lección.
Otro caso distinto es el de la Ciudad de México, en donde Morena se reafirmó con la principal fuerza política de la capital del país, mérito que no debe ser desprestigiado y mucho menos subestimado, el partido de Andrés Manuel López Obrador también se anotó, al igual que en 2015, otra victoria.
Los resultados de este domingo pueden ser una gran lección para el PRI, y por ende una oportunidad para escuchar a la ciudadanía y hacer cambios estratégicos para seguir en siendo competitivos rumbo al 2018. Es momento de reconocer algunas fallas y errores que al parecer les han costado caros, porque no se puede decir que la derrota fue contundente. Hay que decirlo, lo que ganó en estas elecciones fue la alternancia partidista, los mexicanos decidieron cambiar de partido, ya sea el PRI o el PAN, el voto de castigo fue lo verdaderamente significativo en estas elecciones.
Ante este panorama ningún partido la tiene fácil, todos tienen la responsabilidad de cumplir las promesas de campaña, los mexicanos ya demostraron que si no están de satisfechos con los resultados saldrán a votar y optaran por una mejor opción.



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