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GRACIAS por las felicitaciones por haber ganado esa medallita, hice mi mejor esfuerzo para conseguirla, pero a partir de hoy haré lo que me de la gana.
Decálogo a los 70
Si llegaste a este cambio de dígito, probablemente el último, hay muchas cosas que tomar en cuenta:
1.- No llegarás a la eternidad y debes reconocer que ya viviste, para bien o para mal. Ya lo decía Neruda “CONFIESO QUE HE VIVIDO”
2.- Si eres aún indispensable y no tienes a tu alrededor relevos generacionales mejores que tú, algo hiciste mal. Debes tener claro que siempre recibiste de la sociedad más de lo que diste, que siempre estarás en deuda con la gente.
3.- Puedes hacer y decir lo que te dé la gana. No tienes que quedar bien con los de arriba. Puedes decir una vez más que estás con los de abajo y a la izquierda. No tienes que ceder a la presión social para “cursis” festejos y conmemoraciones. No tienes que vestir o actuar de alguna manera. No tienes que simular o ser empático con tod@s.
4.- Estarás dispuesto a aportar gratuitamente a la sociedad aunque pocos crean que pueda ser sin interés económico. Hay tantos en la carrera por acomodarse y obtener privilegios, que te verán como un loco o un simulador.
5.- Viste derrumbarse el Estado de Bienestar ante la codicia del 1% de grandes millonarios, y viste los intentos fallidos de construir una sociedad de equidad y justicia. Pero el cambio apenas empieza, sabes que tus hijos y nietos pueden lograrlo más temprano que tarde.
6.- Debes cuidarte del deterioro mental que te haga perder el sentido y la congruencia. No puedes pasar de la defensa del interés común a la santificación del neoliberalismo sin envilecerte. Por congruencia elemental y razones suficientes, no pasaste del joven revolucionario al viejo conservador. Es mejor dejar de opinar si la ideología se te reblandeció.
7.- Sabes que naciste y probablemente morirás en el capitalismo, pero éste no es eterno, no puede ser que por siempre unos pocos se apropien del sobre valor que crea el trabajo cotidiano de miles de millones de trabajadores. Sobretodo, sabiendo que con un pequeño porcentaje del gasto militar inútil, comería bien todo el planeta.
8.- Estás consciente que la vida es nacer, crecer, reproducirse (biológica y/o socialmente) y morir. Es sabio estar preparado para lo último sin dramas ni estridencias, como algo natural y deseable en el momento en que no haya calidad de vida. Si acumulaste riqueza nada te llevarás, excepto el cargo de conciencia que toda acumulación es gracias a la apropiación directa o indirecta de trabajo ajeno.
9.- Sabrás que no hay otra vida y que nada se va contigo. Espero hayas disfrutado la felicidad y soportado la desgracia sin pensar que era el precio de la gloria en el “más allá”. Espero que si te afiliaste a una religión, no haya sido para justificar las desigualdades e injusticias, o para practicar la intolerancia o el odio.
10.- Recordar siempre que el principal derecho que tenemos es a la felicidad, y que nadie por poderoso que se crea tiene derecho a conculcarlo.
Ya no te desearán larga vida pero te exigirán trascendencia.
Si llegaste a este cambio de dígito, probablemente el último, hay muchas cosas que tomar en cuenta:
1.- No llegarás a la eternidad y debes reconocer que ya viviste, para bien o para mal. Ya lo decía Neruda “CONFIESO QUE HE VIVIDO”
2.- Si eres aún indispensable y no tienes a tu alrededor relevos generacionales mejores que tú, algo hiciste mal. Debes tener claro que siempre recibiste de la sociedad más de lo que diste, que siempre estarás en deuda con la gente.
3.- Puedes hacer y decir lo que te dé la gana. No tienes que quedar bien con los de arriba. Puedes decir una vez más que estás con los de abajo y a la izquierda. No tienes que ceder a la presión social para “cursis” festejos y conmemoraciones. No tienes que vestir o actuar de alguna manera. No tienes que simular o ser empático con tod@s.
4.- Estarás dispuesto a aportar gratuitamente a la sociedad aunque pocos crean que pueda ser sin interés económico. Hay tantos en la carrera por acomodarse y obtener privilegios, que te verán como un loco o un simulador.
5.- Viste derrumbarse el Estado de Bienestar ante la codicia del 1% de grandes millonarios, y viste los intentos fallidos de construir una sociedad de equidad y justicia. Pero el cambio apenas empieza, sabes que tus hijos y nietos pueden lograrlo más temprano que tarde.
6.- Debes cuidarte del deterioro mental que te haga perder el sentido y la congruencia. No puedes pasar de la defensa del interés común a la santificación del neoliberalismo sin envilecerte. Por congruencia elemental y razones suficientes, no pasaste del joven revolucionario al viejo conservador. Es mejor dejar de opinar si la ideología se te reblandeció.
7.- Sabes que naciste y probablemente morirás en el capitalismo, pero éste no es eterno, no puede ser que por siempre unos pocos se apropien del sobre valor que crea el trabajo cotidiano de miles de millones de trabajadores. Sobretodo, sabiendo que con un pequeño porcentaje del gasto militar inútil, comería bien todo el planeta.
8.- Estás consciente que la vida es nacer, crecer, reproducirse (biológica y/o socialmente) y morir. Es sabio estar preparado para lo último sin dramas ni estridencias, como algo natural y deseable en el momento en que no haya calidad de vida. Si acumulaste riqueza nada te llevarás, excepto el cargo de conciencia que toda acumulación es gracias a la apropiación directa o indirecta de trabajo ajeno.
9.- Sabrás que no hay otra vida y que nada se va contigo. Espero hayas disfrutado la felicidad y soportado la desgracia sin pensar que era el precio de la gloria en el “más allá”. Espero que si te afiliaste a una religión, no haya sido para justificar las desigualdades e injusticias, o para practicar la intolerancia o el odio.
10.- Recordar siempre que el principal derecho que tenemos es a la felicidad, y que nadie por poderoso que se crea tiene derecho a conculcarlo.
Ya no te desearán larga vida pero te exigirán trascendencia.
Marissa

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