#AMLO, #EZLN “independiente” y el “periscopeo”, de @JulioAstillero

Julio ve como necesaria la autocrítica y la apertura para discutir con las bases del PRD, con el EZLN o gente como Fernández Noroña.
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En cuanto el “Ejército Zapatista de Liberación Nacional” dio a conocer su intención de la posibilidad de postular a una candidata presidencial indígena en la modalidad de “independiente”, se generó la obvia polémica entre quienes la ven con simpatía y quienes la consideran criticable. Y es que hasta ahora, dicho organismo político, más que militar, había rechazado participar en elecciones llamando abiertamente a no votar; y aun a votar en contra de la “izquierda electoral”, como se le ha llamado. “Nuestros sueños no caben en sus urnas”, dijeron (se asumen como “izquierda anticapitalista”). Y ahora resulta que siempre sí podrían caber, al menos parte de ellos, justo cuando se percibe que dada la cantidad de partidos y las candidaturas “independientes”, el voto se pulverizará, particularmente entre la sociedad que se adscribe a la izquierda (para los críticos de este concepto, señalo que siempre manejo la propuesta de Cosío Villegas sobre la relatividad del término dependiendo del contexto histórico y social y en relación a los distintos temas; aparte, tengo para mí, independiente del tema, que la mejor función de la izquierda contemporánea es el ejercicio de la crítica y la autocrítica permanente).
Una visión crítica siempre importante es la de Julio Hernández López, quien en su “Periscopeo Astillado” del pasado fin de semana abordara el tema del EZLN y el efecto que otra candidatura “independiente” y de izquierda (o la de Gerardo Fernández Noroña), tendría sobre la de López Obrador, así como el del mecanismo por el cual pudiera evitarse que se imponga (a través de lo que él llama bipartidismo inducido) el PRIAN o la mafia del poder (que no entrecomillo, pues está probada su existencia en los hechos y con el famoso periscope de Xóchitl Gálvez en la fiesta de el “jefe” Diego).
Para evitar la fragmentación y como la candidatura de López Obrador es viable, Julio piensa como deseable que éste y Morena replantearan “su esquema, su estrategia y consideraran la posibilidad de discutir una candidatura de unidad verdadera”. Necesariamente, con esa “izquierda” “traicionera, firmante del pacto por México, atrasada”, pero que es la misma con la que se alcanzaron altas votaciones en las elecciones pasadas. Es decir, con los Chuchos del PRD y los partidos satélites de “izquierda”. Julio cree que una candidatura “forzada” en torno a López Obrador no va poder avanzar por sí sola dada las condiciones reales de poder y simulación democrática (compra de votos, intereses del INE y del tribunal electoral semejantes a los de elecciones pasadas) que conducirán a una elección de estado.
Para lograr la unidad, Julio ve como necesaria la autocrítica y la apertura para discutir con las bases del PRD, con el EZLN o gente como Fernández Noroña. Piensa que el líder opositor debiera de “poner su candidatura a disposición de una mesa de unidad amplia” y someterla a discusión. Mesa en la que participarían “grupos de izquierda, intelectuales, periodistas” y quienes no están seguros de la manera en que AMLO y Morena han construido esa candidatura (“vertical”, la califica) y de la cual podría salir electo o no; y es de entenderse que quien emergiera de esa unidad, saldría fortalecido y con el envión necesario para vencer en la elección de 2018.
Tres consideraciones
Estoy de acuerdo con Hernández López en lo general, sobre todo en los puntos de la autocrítica y la apertura que conciten a una discusión amplia, no obstante, soy escéptico sobre el objetivo de los posibles interlocutores.
1. PRD. Durante muchos años, a López Obrador se le cuestionó que apoyara candidaturas propuestas por Los Chuchos. Después de su salida de ese partido, una línea clara de acción del político y de Morena ha sido el rechazo a pactar de nuevo con quienes, como bien dice Julio, han traicionado a sus electores y firmaron el “Pacto por México” que los hace cómplices de la crisis del país. La línea de Los Chuchos ha sido, no la crítica, el ataque. ¿Quién va a conciliar para que se sienten al diálogo? Quizá la respuesta esté en las bases que aún le quedan al PRD, como sugiere el periodista. No obstante esas bases obedecen a líderes incrustados en la burocracia partidista. No será fácil desentenderse de su “traición” y dialogar con los líderes tribales o saltárselos. Y con los riesgos que significaría repetir errores agravados, acaso sea posible aún ese encuentro.
2. EZLN. Difiero en absoluto con Julio Hernández en este punto. Por supuesto que este organismo tiene el derecho de postular a una candidata o candidato (no tiene por qué ser mujer), pero si somos estrictos lectores de su comportamiento histórico en 2000, 2006 y 2012 -más allá de sospechas sobre ciertas conductas políticas-, el EZLN jamás declinaría (si fuera la conclusión a que llegara la “mesa amplia”) en favor de López Obrador, antes bien, volvería a llamar a votar en contra suya. Y nadie pudo haber estado más cerca de ese movimiento que Cuauhtémoc Cárdenas y López Obrador; ambos habrían secundado los Acuerdos de San Andrés. Millones de ciudadanos que votaron por estos dos políticos en los tres procesos electorales referidos, apoyaron con energía al EZLN en su momento; sin embargo, no hubo reciprocidad o generosidad de parte de este grupo, pues decidieron que era mejor el PRIAN que cualquiera de esas dos opciones. El rechazo o animadversión parece, más que ideológico, de orden biológico o psíquico. Me extraña aquí que Julio no advierta esta imposibilidad tajante.
3. Otros independientes. Es natural que gente como Fernández Noroña tendrían que estar en esa hipotética mesa.
La reacción de López Obrador en relación a la “novedad” del EZLN ha sido contradictoria. Ha dicho lo obvio, que este grupo tiene el derecho a postular una candidata. Pero también ha hecho un reproche sobre su comportamiento en las elecciones pasadas. Contradictorio, pero en ambos casos la razón le asiste.
Con todo y que el político opositor ha ido construyendo, más que una candidatura, “un proyecto alternativo de nación”, una propuesta como la de Julio Hernández es viable y plausible. Tal vez no alcance a Morena por sí mismo a vencer las inercias y las trampas; acaso gran parte de la sociedad sea susceptible aún de caer en simulaciones y engaños. De allí que exista el gravísimo riesgo de que a pesar de las críticas condiciones del país, vuelvan a imponerse los mismos de siempre recurriendo, para empezar y como ya lo hacen, a campañas deshonestas de desprestigio, lodo y odio

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