Calderona vs Subcomedianta, debate o ¿diálogo entre ventrílocuos?
Muy atractiva e interesantísima sin duda la posibilidad de que se diera un debate entre la representante de Felipe Calderón, Margarita Zavala, apodada por la comandancia de la montaña chiapaneca como La Calderona –llenando de hondo contenido el sobrenombre con seis años de gobierno panista; sustancia sangrienta sobre todo y alguna que otra materia- y la eventual representante del EZLN, es decir, del conocido Subcomediante Marcos-Galeano, a la cual puede llamarse con justicia, Subcomedianta, pues representaría los legítimos intereses de éstos últimos. Lógica elemental.
¿O estaríamos acaso ante un diálogo entre ventrílocuos? Esto es, ¿entre los muñequeros Felipe y Marcos? Porque llamar Calderona a Zavala no puede significar otra cosa que ella es una fachada, la muñeca de Felipe, que éste habla a través de ella a semejanza del titiritero de astuta mano y garganta amaestrada. Asimismo, la potencial Subcomedianta prestaría sus gestos pétreos al titiritero embozado. Porque ni modo que tuviera un pensamiento distinto, independiente, autónomo al de éste y el EZLN. Y es que ambas muñecas reproducirían la filosofia (sin acento, a la manera de Cantinflas o Tres Patines) ya bastante divulgada de los famosos titiriteros. Cuestión de sacar del baúl al artefacto y hacerle gesticular; un tanto al estilo de la muñeca de Hoffmann.
Con ese debate o diálogo o debatiálogo, más bien, entre Calderona y Subcomedianta, estaríamos al fin frente el reencuentro de dos fuerzas en apariencia opuestas pero que, de 2006 en adelante, han sido bastante consonantes. Es como si Marcos le cobrara a Felipe el favor recibido entonces, poco más de una década después –todo queda entre santos- y en el mismo mundo en que han convivido sin problemas. Dejando de lado sospechas y acusaciones de misoginia y racismo a la inversa (hay, en localismo nacional, de los güeros-chelos a los prietos y de estos a los otros), además de ser mujeres, las muñecas plásticas tendrían en común ciertos adornos escenográficos como los chales, uno de cara marca y el otro probablemente hecho a mano; que tiene su buen valor.
Y no, en realidad, tal debatiálogo no sería el choque de dos mundos, que sólo hay uno.
P.d. Por favor, recomienden lecturas a las muñecas antes del debatiálogo, para evitarles caer en la fácil trampa de las grandilocuencias apocalípticas de la verborrea decimonónica de los titiriteros; a quien le que el saco.


No hay comentarios:
Publicar un comentario