COLUMNAS
La paloma de Guanajuato y los expertos en El Quijote

Y que en su próxima visita a Cuévano, no deje López Obrador de tomarse foto o video con alguna de las momias.
Junto a los que se divierten con la escena de la paloma de Guanajuato, están los expertos en Cervantes y El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Pues más allá de que un video fue adulterado en su velocidad de reproducción para hacer ver al político opositor de “manera inconveniente”, como si estuviera pasado de copas (¿y quién no lo ha estado?, si fuera el caso; que no lo es), y una vez que se comprobara, comparado con el video original, que había sido manipulado (lo que El Universalcalifica como guerra sucia), surgieron los “críticos” que se burlan de su juicio sobre la obra en cuestión o ironizan al considerar que el político se vio ya como “intelectualoide”, ya como iluminado o como loco (en un proceso de simbiosis), en el retrato que del Quijote hiciera. De allí al concepto del hombre mesiánico, es cuestión segundos.
Ante la pregunta de un reportero sobre su significado, contestó: “Es una gran obra de la literatura, sobre todo en lo que tiene que ver con la lengua española. Y es en esencia la búsqueda de una utopía. Eso es lo que hace al Quijote caminar en busca de un ideal. Eso es el Quijote. Yo creo que es algo muy bueno que se celebre aquí el Cervantino, porque estamos hablando del mejor escritor de lengua española en toda la historia; es Cervantes. Y de su mejor obra y también una de las obras clásicas de la literatura mundial”.
Este juicio no es ni extraordinario ni exclusivo. Lo podría firmar cualquier crítico literario cuando se habla en términos genéricos de la obra de Cervantes y del personaje. Lo podría decir Paz, Auster, Borges o Nietzsche. Porque es tal la universalidad de la obra y el personaje, que cualquiera que lo haya leído cuando menos una vez, encuentra en la mayoría de las frases citadas una generalización aceptada, un entendimiento tácito (tácito, como en Homero, la tragedia griega, Virgilio, Dante, Goethe, Shakespeare,…). Es más, podría decirlas alguien que ni siquiera haya leído la obra.
Ese es el grado de su universalidad. Otra cosa sería si se quiere preguntar a fondo sobre otras características de la misma, sobre significados particularizados o escenas concretas. Así, se podría llegar incluso a definir al personaje como lo ha hecho Lorenzo, el hijo del Caballero del Verde Gabán: “Él es un entreverado loco, llenos de lúcidos intervalos” (Cap. XVIII, de la Segunda Parte, donde, curioso, entre las virtudes de la ciencia de la caballería andante destacadas por Don Quijote –ciencia “que encierra en sí todas o las más ciencias del mundo”-, está la del nadar como pez, “como dicen que nadaba el peje Nicolás o Nicolao”).
P.d. Y que en su próxima visita a Cuévano, no deje López Obrador de tomarse foto o video con alguna de las momias.

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