martes, 23 de enero de 2018

COLUMNAS

AMLO, sus reclutas y el voto 2018

@NietzscheAristolun 22 ene 2018 19:18
 
  
 
¿Quiénes faltan, qué sorpresas se irán incorporando?
¿Quiénes faltan, qué sorpresas se irán incorporando?
Foto propiedad de: Internet
Algunos analistas electorales han establecido una verdad hasta ahora: cualquier cosa que López Obrador haga o diga, sea acertada o aun errónea, no le afecta en su índice de aprobación y de intención del voto que, por el contrario, ha ido afianzándose y creciendo. Verdad que tiene que ver con la propuesta del candidato y su partido, su carisma y, sobre todo, con la realidad desastrosa del país y la mayoría de los políticos, que favorece su programa y su presencia.
Y es la manera en que están perfilándose sus simpatizantes y potenciales votantes, aunque a veces tengan que aceptar, no sin crítica o coraje, la decisión de incorporar al proyecto de Morena a figuras no gratas por su historial y/o sus acciones. Si algo resultaba impensable, por ejemplo, es que un personaje tan detestable para la izquierda como Gabriela Cuevas se adhiriera a López Obrador. Rancia panista, anti-lopezobradorista, anti-izquierdista, instrumento del oficialismo durante el proceso de desafuero en 2005, con una ética poco prestigiada, etcétera. Produce casi semejante grado de extrañeza al que causaría que un parásito grotesco como Lozano Alarcón abandonara a Meade para unirse a López.
Ha sido la nota de los últimos días, el reclutamiento de gente como Lilly Téllez, que siempre me pareció una periodista oficialista (acaso en SDPnoticias ha mostrado una actitud más crítica), simpatizante de Meade Kuribreña, crítica de López Obrador; Sergio Mayer, que siempre me pareció un mal actor (aunque su caracterización de un Peña Nieto retardado en la película La dictadura perfecta, de Luis Estrada, es muy buena); Cuauhtémoc Blanco, un buen exfutbolista inexperto en política que como persona siempre me pareció un idiota (ya tendrán que decirle “señor gobernador” aquellos que gustan de lambisconear). Y ahora Gabriela Cuevas y aun los parientes de Esther Gordillo.
¿Quiénes faltan, qué sorpresas se irán incorporando? Seguramente entre las filas de Morena hay y habrá peores perfiles. Hubo y habrá “traidores”. Y acaso Téllez llegue a ser mejor senadora que la deportista Ana Guevara, bastante irregular a las causas de la izquierda y cercana al priismo sonorense. Tal vez Blanco no sea peor gobernador que el impresentable, poco querido por sus gobernados y “traidor” Graco Ramírez Garrido. Y habría que esperar que Cuevas no resulte una nueva infiltrada, otra Eva Cadena.
En todo caso, los mecanismos de anticorrupción, de honor y ética, o como se llamen, de Morena, tendrán que estar atentos y actuar rápidamente como en el asunto de Cadena si es que no quieren naufragar en el proceso de incorporación de personajes públicos y políticos de los distintos partidos que al ver hundidos a sus candidatos presidenciales y sus respectivos partidos, ahora buscan cobijo que les garantice la continuidad dependiente del erario.
Tal vez no haya otra opción para de una vez permitir el acceso de López Obrador a la presidencia que el pragmatismo electoral, pues por mucho que se busque, no sobran en México políticos honrados y “purificados”. En todo caso, es una desgracia que no despunten perfiles de ciudadanos de izquierda que tengan una verdadera relación con la sociedad. Acaso haya que ser incluyente y tolerante para dar una oportunidad a la posibilidad del cambio.
Por mi parte, como ni por pienso daría mi voto a Meade, Anaya, Zavala de Calderón o al Brinco, y como tampoco se lo daría, como algunos periodistas e intelectuales han expresado, a “Marichuy” (claro, la “agenda indígena” tiene que estar incorporada en el plan nacional y es obligatorio que Morena tenga esa línea de trabajo, pero pierde mi voto al representar también la agenda del Subcomendiante; que ya sabemos cómo es), de aquí al 1 de julio de 2018 continuará mi apoyo crítico al proyecto de Morena y de López Obrador. Y si se hace respetar su triunfo, ya habrá ocasión de acentuar la crítica y señalar las exigencias para que se cumpla con un gobierno conforme a lo planteado en tiempos de campaña.
Y no se trata de justificar el voto, pero, a ver, señores críticos oficiales y no oficiales del líder de la izquierda electoral, ¿piensan con honestidad que algunos de los otros candidatos tendrían mejor desempeño que él, siendo que sus partidos son los que han hundido a México en los abismos de la miseria y la barbarie?
Y recuerden, los que son parte de campañas de lodo y los calumniadores, que antes que la especulación en torno a López Obrador, están sus antecedentes como luchador social y como uno de los mejores gobernantes de la Ciudad de México. Ese tendría que ser el parámetro, junto con el programa de Morena y su propuesta de gabinete, para definir el voto.

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