viernes, 15 de marzo de 2019



por Fernando Buen Abad Domínguez
fuente La Nueva Era Oscura Bastaría 

con escuchar el odio que la burguesía inyecta en sus denuncias contra el socialismo para deducir que hay algo muy bueno para los seres humanos que implica poner fin a la jerarquía de los opresores para proceder a un sistema socialista capaz. de erradicar los intereses del capital sobre el ser humano, así como de erradicar toda la carga individualista, racista, excluyente y opresiva que ha amargado nuestra existencia durante demasiado tiempo. Establecer como una sociedad prioritaria, ha sido una lucha que es cada vez más válida según los estragos ecológicos y humanísticos que el capitalismo ha causado a lo largo de su historia. El realismo reafirma la validez del socialismo.
La burguesía (y algunos "loros" entrenados por ella) que insisten en afirmar que el socialismo, el comunismo y el marxismo han muerto son una aberración. Se invierte mucho tiempo, dinero y esfuerzo en estos “servicios funerarios” de propaganda. A publicistas, académicos y mercenarios de todo tipo se les paga para convencernos del "fracaso" de un sistema económico, político y cultural que no hemos visto desarrollarse (para decirlo alegóricamente) ni siquiera en un 10%. En contraste con este "fracaso", el capitalismo se presenta como un sistema exitoso que ha triunfado de manera ejemplar y contundente. "Hablan del fracaso del socialismo, pero ¿dónde está el éxito del capitalismo en África, Asia y América Latina?" Fidel Castro.

La codicia reina sobre el interés social. Si bien el capitalismo es, según sus resultados macabros, una pesadilla generalizada que cada día empuja al planeta y los seres humanos hacia un colapso oculto por las guerras, el terrorismo, el caos y la inestabilidad de todo tipo, los recursos naturales y laborales se concentran en unas pocas manos. Algunas familias y empresas controlan la mayor parte de las actividades económicas del mundo. La especie humana vive bajo una pauperización desenfrenada mientras que la monopolización alcanza niveles poco saludables para todas las formas de vida; y las diferencias entre ricos y pobres aumentan despiadadamente, descaradamente y con impunidad. La inseguridad para los desposeídos se multiplica y las expresiones de descontento se reprimen. La evidencia es tan condenatoria como abundante.

Resulta crucial resolver la contradicción Labor-Capital que secuestra fuerzas productivas en todo el mundo y las destruye de manera irracional y desenfrenada, pero dicha contradicción debe resolverse con un sistema de planificación inteligente y participativo que permita a la humanidad superar todos los problemas y desarrollarse. Un nivel profundamente nuevo de civilización y cultura. El capitalismo es un sistema socioeconómico cuya razón de ser solo sirve a unos pocos opresores, "armados hasta los dientes", que en la obstinación de enriquecerse sin límites están destruyendo todo y nos llevan a un estado que implica un daño irreversible para la humanidad. Pero lo retratan como si fuera lo mejor que nos ha pasado.

El socialismo es una fuerza que nos permite transformar la realidad, impulsada por fuerzas sociales que están unidas y organizadas de manera igualitaria. Un socialismo irreductible sin burocracia y sin totalitarismo estatal. Un socialismo capaz de cambiar el orden de la realidad para desterrar definitivamente las clases sociales y todas las formas de opresión. Un socialismo no utópico. Un socialismo científico. Es decir, sin dogmas. Lo que Marx describió en su Manifiesto.

Un socialismo que pone fin a toda confusión, desorientación o dispersión del movimiento emancipador de la clase obrera, que es capaz de unir fuerzas contra el capitalismo para no duplicarlo y evitar que sobreviva en sus más lujosos disfraces. Que es capaz de abrir un movimiento transformador con profundidad y sin exclusiones, donde se admiten todos los movimientos que luchan por la emancipación de la humanidad. El socialismo para acabar con la dictadura del capital, o nos acabará con nosotros. Sin factores atenuantes, sin desviaciones, sin espejismos, sin ilusiones. El socialismo es válido porque es necesario que la humanidad pueda resolver todos sus problemas y escalar su desarrollo histórico sin cargas de clase, sin complejos y sin opresores. El socialismo es válido porque es una necesidad para la especie humana.

El socialismo como una radicalización del amor por la vida ... capaz de transformarse mutuamente transformándose uno mismo. No como un sistema que debe imponerse desde afuera, sino como una necesidad que debe desarrollarse completamente desde el corazón de la contradicción histórica de Capital y Trabajo. “Un movimiento real que anula y supera el estado actual de las cosas”. 

Marx. Una lucha que surge de lo concreto como una posibilidad aún no realizada pero realizable. No como ideal utópico, sino como socialismo científico, es decir, un movimiento emancipatorio real y producto histórico de ese movimiento. El socialismo que es deseable, posible y alcanzable. El socialismo que transforma las condiciones objetivas, incluida la conciencia de su realización, la aspiración de realizarlo con la organización y la lucha correspondientes.

Porque la validez del socialismo como requisito objetivo y subjetivo para transformar el mundo es una necesidad que no puede ser sofocada por los "escuderos de la burguesía" que difunden el pesimismo y el individualismo pueriles, el irracionalismo, el utopismo y el consumismo. La validez del socialismo no puede ser eclipsada por los desesperados ni por los padres nihilistas del catastrofismo de la ocasión. Marx dijo que "de lo que se trata es de transformar el mundo" y eso implica luchar contra el capitalismo y el imperialismo, pero también luchar con las armas de los críticos, para que el socialismo no solo sea deseable y posible ... alcanzable. Como destacó Sánchez Vázquez.

No tenemos en nuestras manos la clave de la historia futura, sino que, en la práctica del socialismo, anidan los deseos humanos más actuales, listos para producir soluciones objetivas y concretas, para cuya consecución es necesario luchar permanentemente. Podemos realizar ajustes y correcciones que forman parte del viaje, dejar atrás métodos inútiles, pero no podemos cambiar el camino, el camino socialista, porque no podemos confundir táctica con principios. Y es que en la validez del socialismo hay un componente crítico de importancia suprema que es, en sí mismo, complejo y contradictorio, precisamente porque el socialismo no es la simple aplicación dogmática de una "idea" o "ideal inmaculado" separado de la realidad. Todo lo contrario. Y, tal vez, no sabemos, por ahora, cómo será el socialismo en su plenitud, pero sí sabemos lo que no queremos que sea. Y eso implica y exige lucha, organización, acción. No hay nada más válido.

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