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Mancera: más lejos de los Chuchos, con Morena en camino del diálogo
La lectura de las palabras de Mancera es por demás clara: quiere ser candidato independiente
El jefe del gobierno capitalino hace mucho tiempo que no escucha una propuesta en favor de la ciudad que provenga de cualquiera de los líderes de Los Chuchos o de los alfiles que esta venal corriente conocida con el eufemismo de Nueva Izquierda tiene colocados en las delegaciones o la asamblea del Distrito Federal.
Para Los Chuchos todo ha sido buscar puestos, cargos y candidaturas que les dejen dinero durante ya largo interregno de cerca de 15 años en los que han jineteado la franquicia del PRD.
Montados en la demagogia más cínica, los intereses de esa camarilla son solamente patrimonialistas.
La demanda social es un concepto político que no existe en su diccionario.
Pero Mancera, que es un hombre que tiene principios personales y definiciones políticas claras, se siente políticamente más cómodo en tanto que no les debe a Los Chuchos ni siquiera declaraciones en favor de sus políticas públicas o de sus propuestas como la creación de un congreso constituyente para dotar a la ciudad de una personalidad institucionalmenos difusa que la que actualmente tiene y que la hace transitar en medio de peligrosas ambigüedades.
Y en ese propósito de lograr los cambios estructurales que son prioridad para el presente y futuro de la ciudad, no lo ha acompañado la cúpula perredista distraída en el clientelismo y el patrimonialismo.
Carlos Navarrete declaró, como fiera herida, que defenderá al polémico candidato electo de la capital potosina, Ricardo Gallardo Juárez, quien su hijo actualmente preso, fueron señalados por tener presuntos vínculos con el grupo delictivo 'Los Zetas'.
A Miguel Ángel Mancera nunca lo ha defendido o apoyado Carlos Navarrete con esa contundencia, violenta e iracunda, o cualquier otro de los cúpulos que conforman la corrupta corriente de Los Chuchos, como lo hicieron con el ex alcalde de Soledad de Graciano Sánchez.
La respuesta de Mancera a esas actitudes de la actual dirigencia del PRD, que no van para nada con sus ideas, ha sido la esperada: voy por la presidencia de la república del lado de la sociedad y con carácter claramente independiente.
La salida de Cuauhtémoc Cárdenas, quien en un acto de congruencia abandonó el partido que fundó después de las controvertidas elecciones de 1988, que muchos seguimos pensando que le robaron, fue la señal más significativa del desmoronamiento del PRD secuestrado literalmente por la corriente Nueva Izquierda, que por cierto no tiene nada de nuevo y menos de izquierda.
El nombre de esa camarilla, Nueva Izquierda, no corresponde a sus actitudes lejanas a los intereses de la sociedad y menos a un espíritu autocrítico que les permita renovarse y seguir representando algún tipo de causas populares.
Primero fue el golpe moral de la salida de Cuauhtémoc del PRD que dejó herida de muerte a la venal y corrupta corriente Nueva Izquierda.
Y ahora es la fulminante salida de Miguel Ángel Mancera, el candidato que más votos ha logrado en el DF desde que la izquierda gobierna la capital del país, al anunciar que el PRD de Los Chuchos va de fractura en fractura y que su aspiración de ser candidato presidencial en el 2018 está vigente pero, repetimos, con la salvedad de que Mancera hizo puntual aclaración de que la construiría desde el lado de la sociedad.
La lectura de las palabras de Mancera es por demás clara: quiere ser candidato independiente y dejar muy claro que no le interesa en los más mínimo la propuesta de Carlos Navarrete de hacerlo candidato presidencial postulado por el PRD de Los Chuchos.
En los siguientes tres años el jefe del gobierno capitalino seguramente negociará, sin Los Chuchos de por medio, con MORENA de Andrés Manuel López Obrador.
El mensaje del líder moral de MORENA fue contundente, con el PRD de Los Chuchos ni a la esquina.
Y definitivamente un político tan intuitivo como es Miguel Ángel Mancera, que tiene una lógica política pragmática que le ha permitido avanzar a pesar del lastre que le representa el actual PRD, no tomará una ruta de colisión con quien encabeza, de manera indiscutida, las preferencias de los electores de la ciudad que gobierna.
Mancera tal parece que también dijo: “Con Los Chuchos, ni a la esquina”.
Ese es el México real.


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