Álvarez Icaza elimina a Mancera y a Juan Ramón como independientes para el 2018
Emilio Álvarez Icaza sabe que el destino del trabajo de su grupo de investigadores Interdisciplinarios que tratan de saber si hubo o no fuego en el basurero de Cocula es tan predecible como favorable para sus intenciones políticas.
Al final los controvertidos integrantes del GIEI van a dejar con sus informes finales más dudas que certezas entre los mexicanos y, por supuesto, la comunidad internacional.
Lo que no deja lugar a dudas es que la notoriedad buscada por los expertos en todo y en nada que conforman el GIEI está encaminada a promover la candidatura independiente a las elecciones presidenciales 2018 de su promotor y guía Emilio Álvarez Icaza.
La verdad histórica de Murillo Karam murió en cuanto empezaron a declarar con una singular secrecía, bañada de “criptocracia”, diría el entrañable y eminente Doctor Ernesto Villanueva, los expertos de la CIDH de la que Álvarez Icaza es secretario técnico.
Y luego vinieron las erráticas declaraciones de la procuradora Arely Gómez cuando dijo que “el caso no estaba cerrado”, sin aclarar que eso no implicaba que lo cerrarían las investigaciones del GIEI,.
Declaraciones que han causado más daño a la imagen presidencial que la mismísima investigación de la Casa Blanca que derrumbó a la empresa HIGA como la constructora consentida del sexenio.
Y a pesar de ello ayer mismo la procuradora se reunió nuevamente con los “expertos” ante el secretario Osorio Chong, que ya la debe de soñar, sin saberse a ciencia cierta si ese encuentro sirvió para esclarecer en algo los misterios de Iguala, o fue una mera cortesía para compartir informes, o sabrá Dios qué otro tipo de reportes o taumatúrgicas conclusiones entre ambas partes.
El caso de los normalistas desaparecidos definitivamente ya se “kennedizó”, como en su momento sucedió con la investigación del asesinato de Luis Donaldo Colosio.
Nunca habrá una conclusión que deje satisfecha a una opinión pública que ya ha creado una coraza de sospecha y desconfianza al discurso gubernamental en todos sus niveles.
La rentabilidad de un evento que no tiene para cuándo terminar, ni siquiera formalmente, es sin embargo muy favorable para un proyecto como el que trata de construir Emilio Álvarez Icaza para ser candidato presidencial independiente en el año 2018.
El ex ombusdman de la ahora Ciudad de México, viene creando una narrativa que lo ubica en la frontera, por desgracia siempre imprecisa, de las acciones gubernamentales que crean víctimas de la manera más inopinada que uno pudiera imaginarse.
Si Álvarez Icaza, con su narrativa con un fuerte olor a ser una intención previsible de ser victimizado por ser un perseguido del autoritarismo mexicano, aprovecha las caídas libres que sufren ahora dos precandidatos independientes que buscan competir en el 2018: Miguel Ángel Mancera por el problemón sin salida del Hoy no Circula y Juan Ramón de la Fuente que ya nadie sabe si es coche o camioneta porque está en todos los moles que se sirven en las comilonas de tinte preelectoral.
Luchar contra un verdadero independiente ganador como lo es Jaime Rodríguez El Bronco, es una asignatura que por ahora Álvarez Icaza rodea con más temor que precaución.
Son pues predecibles las dudas que dejarán sembradas para la verdad histórica del peñismo sobre Ayotzinapa los esotéricos integrantes del GIEI de los que lo único que se sabe con cierta claridad es que aman a Emilio Álvarez Icaza.
También es adivinable que Álvarez Icaza incremente su promoción en busca de su candidatura presidencial independiente 2018 o 2024.
Lo hará primero con su narrativa de enjuiciamiento al peñismo.
Luego con descalificaciones a personajes como Mancera o Juan Ramón de la Fuente que le puedan competir su ambición de presidenciable independiente.
Esas son las intenciones evidentes de las acciones políticas de Álvarez Icaza y su esotérico GIEI.
Dejar entrampado a Peña Nieto con el caso lamentable de los normalistas muertos y ponerse una careta de perseguido político que es imposible que lleguen a portar, en el corto plazo cuando menos, Mancera o Juan Ramón.
Lo anterior está más visto que la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador para el multimencionado 2018.
Pero como en política, especialmente en la política mexicana, TODOS LOS PERROS TIENEN DUEÑO, habrá que buscar con la mismísima linterna de Diógenes quién es el dueño de Emilio Álvarez Icaza.
¿Un político extranjero, un expresidente mexicano, un precandidato prísta?
¡Todo es posible en la ya politizada viña del Señor!



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