sábado, 16 de abril de 2016

COLUMNAS

El presidente que da la cara

@FedericoArreolasáb 16 abr 2016 07:21
  
 
Es mejor enfrentar los problemas, aunque se generen críticas, que con "prudencia" sacarles la vuelta
Es mejor enfrentar los problemas, aunque se generen críticas, que con "prudencia" sacarles la vuelta
Foto propiedad de: internet
“El presidente que se esconde”. Ese es el artículo de hoy sábado en Reforma de Jorge Ramos, importante y muy crítico analista del gobierno de Enrique Peña Nieto. 
Ramos en su escrito hace referencia a aquella visita de 2012 a la Universidad Iberoamericana del entonces candidato del PRI a la Presidencia de México.
Según Ramos, Peña Nieto se escondió en la Ibero. ¿Así ocurrieron las cosas? Pienso que no fue así, sino todo lo contrario.
EPN decidió asistir a la Ibero, a pesar de que sabía que habría protestas ruidosas. El mismo día de la conferencia de Peña Nieto en la Universidad Iberoamericana el diarioEl Universal publicó que grupos de oposición habían preparado echar a perder la visita del candidato priista a ese centro de estudios superiores.
Hubo asesores de EPN que le sugirieron cancelar su asistencia a la Ibero. Si lo hubiera hecho, Peña Nieto habría evitado el principal problema que tuvo en su campaña electoral, que fue el que le generó el hoy desaparecido movimiento #YoSoy132.
Enrique Peña Nieto, en vez de esconderse y sacarle la vuelta a un problema, lo enfrentó.
Por no ocultarse, se metió en una crisis de imagen. Pero el hoy presidente de México sabía que quien aspire a gobernar un país complejo como el nuestro debe ir a donde están los problemas, y no huir de los mismos. Para el estadista, el costo a pagar debe ser lo de menos.
Qué bueno que EPN acudió a la Ibero. Y qué bueno que los estudiantes protestaron. El nacimiento del #YoSoy132 fue uno de los grandes acontecimientos de la campaña presidencial de 2012. Es una lástima que ese grupo haya tenido tan corta vida, es decir, que haya sido diseñado solo para un periodo electoral.
En la actualidad, EPN sigue dando la cara, aunque la prudencia política le aconseje no hacerlo.
Por algún cálculo de impacto mediático, seguramente bien hecho, EPN había decidido no acudir a la ONU a la cumbre sobre drogas, pero rectificó y sí estará presente.
Es un hecho: lo que diga, en cualquier sentido en que lo exprese, será motivo de críticas. Ni hablar, así es la política.
Tal vez, por opinar sobre las drogas, Peña Nieto se meterá otra vez en serios problemas de imagen. Cualquiera que sea el tono de su mensaje, molestará a algún grupo y las críticas, muy fuertes y algunas probablemente injustas, aparecerán.
Pero qué bueno que Enrique Peña Nieto diga lo que piensa. Abiertamente, con toda claridad.
Nadie puede gobernar en silencio o expresando solo opiniones correctas, por lo mismo vacías de significado, que no molestan a nadie, pero que tampoco entusiasman ni, la verdad sea dicha, aportan absolutamente nada.

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