Quince millones de pesos por Duarte
JANE DE LA SELVAsáb 12 nov 2016 10:23
De tiempos atrás se podría mencionar la lista con nombres de gobernantes-- o empresarios confabulados con ellos—que han sido aprehendidos, mandados a la cárcel por defraudación al Estado—en sus múltiples formas-- a finales de los sexenios. Es decir, actos ilícitos cometidos por funcionarios públicos. Huyen, los atrapan, les leen la cartilla de cuántos años será el encierro, e indefectiblemente son liberados. Muchos de ellos recuperan su botín, el caso de Raúl Salinas. Todo porque la clase política, salvo honrosas excepciones, no logra discernir que los puestos de trabajo en el gobierno son de sueldo austero. Quien aspire a riqueza material o posea ambición por ella no debe ser parte de la burocracia.
En el teatro de los acontecimientos de los chivos expiatorios aparecen de inmediato los colmilludos abogados.
Similitud en el proceso aunque diferentes los escenarios, podríamos decir que es una práctica común del régimen mexicano que algunos sean los que paguen por los demás. Así logran redimirse o reivindicarse para luego imponer sus planeaciones. Así se calma la ciudadanía. Así se olvida o se hace de la vista gorda la gente sobre otros pillos protegidos que quedan libres a quienes no se llega a tocar jamás. La cultura política de los chivos expiatorios y sus allegados de negocio, es lo habitual en el ocaso del sexenio, una repetida normativa para la sobrevivencia del régimen.
La entrega “voluntaria” del señor Padrés, sorprendió. Se presentó con el cuello blanco, paliando su nerviosismo cigarro en mano, con su hijo y el conocido licenciado Lozano Gracia-- viejo lobo salinista y PRIANista de hueso colorado-- flanqueándolo. Lució como si el panista sonorense hubiera accedido, por petición y arreglo, a entregarse. Padrés se proclamó inocente de todos los cargos y asegura que tiene pruebas. Pero lo que al parecer no esperaba, fue que le brincara otra averiguación en su contra—y contra su hijo-- venida de otro juez, por delincuencia organizada, un delito grave. Y al bote los dos, padre e hijo. Dudo que haya pecado de inocente Lozano Gracia, y esto, continuará.
Ahora el gobierno—la PGR-- ofrece quince millones de pesos a quien le dirija hacia el paradero del ex gobernador veracruzano Javier Duarte.
Me parece que ahora sí aparecerá y corre peligro inminente de ser encontrado el prófugo. A menos que al estilo Sadam Hussein se haya metido junto con su familia, bajo tierra.


No hay comentarios:
Publicar un comentario