@EPN, @EnriqueKrauze, #Colosio: Cuantitativa y sentimental defensa de @FedericoArreola
No sé de dónde saca Arreola que detesto a Colosio y que no lo quiero respetar, ¿lo dice porque pienso distinto a él? ¿Y la tolerancia?
Felicito a Federico Arreola por no caer en la fácil tentación de calificar como “odio” a mi reflexión sobre Colosio. Aunque no puedo aceptar que diga que insisto en hablar mal del candidato asesinado. No lo he hecho en ningún momento. He tratado de analizar su figura desde mi perspectiva y tal vez desde esa del “lugar común de la izquierda” que él ha señalado. ¿No acepta que alguien disienta de su visión sobre Colosio? Reviso los puntos de su segunda réplica.
1. No le gusta el título de mi texto aunque es uno de los tantos que se publican en SDPNoticias.com; nada especial. Si alguien sólo lee el título y no el contenido, no es mi problema. Por su parte, el título de Arreola, “Vuelve @NietzscheAristo contra Colosio y @EPN…”, y peor, su contenido, me presenta como un ser irracional, arrogante, fanático, etc.
2. He simpatizado con el movimiento de López Obrador, pero nunca acríticamente. La crítica siempre por delante, que no está uno para ensalzar personas sino para impulsar ideas, proyectos.
3. Si se lee mi contrarréplica, se verá que no se trata de una comparación entre López Obrador y Colosio, en absoluto; Arreola pretende ponerla en estos términos.
4. No sé de dónde saca Arreola que detesto a Colosio y que no lo quiero respetar, ¿lo dice porque pienso distinto a él? ¿Y la tolerancia?
5. Que Peña Nieto ganó democráticamente la elección es algo que incluso los mejores analistas de México han cuestionado. Lorenzo Meyer, Julio Hernández, Carmen Aristegui, entre otros. Hablar de Monex, Soriana, Televisa, tribunal electoral, etc., ya es un lugar común en relación al proceso electoral de 2012. Por otro lado, ¿vive México en democracia cuando incluso el proceso electoral está terriblemente viciado?
6. Que Enrique Krauze tenga una posición de privilegio por su trabajo y sus relaciones públicas no quiere decir que se le vaya a venerar y no se le pueda y aun deba criticar y cuestionar; aunque lo entreviste Aristegui en relación “Los idus de marzo”. En mi caso, después de leer ese texto no he dicho que me parezca “poca cosa”, como afirma Arreola, mas concluyo, sin ironía, que desde la excesiva perspectiva “sicologista” de Krauze, Colosio se habría “casi” suicidado. Me cito:
“Interpretaciones del orden sicológico que además recurren como signo fatal a los prodigios, augurios y presagios, conocidos como auspicios (como lo describe Suetonio en su clásico relato sobre asesinato de Julio César durante los idus de marzo en Roma), son de la peor especulación y colindan con la superstición. Así lo hace Enrique Krauze en su texto ‘Los idus de marzo’, sobre la muerte de Colosio. Esto no es novedad, en los escritos de Krauze sobresale el gusto por la sicología y en este texto, aparentemente, también por la superchería, como esa de concebir y sugerir el asesinato como posible producto de una suerte de tentación de Colosio a/por la muerte, a una ‘fractura’ psíquica del carácter (emocionalidad, vacilación, debilidad), a un querer precipitarse al destino trágico como una descarga de culpa (una suerte de freudismo desprestigiado y barato) y a atmósferas sombrías acompañadas de un arpa celestial: ‘Tal vez su falta de precaución entrañase una secreta convocación del peligro, un oscuro deseo de apurar al destino y resolver la tensión’. Si no fuera porque Krauze hace también un guiño hacia el desacreditado hermano del protector de la víctima, en su versión, Colosio casi se habría suicidado.” (“Sin especulaciones, a Colosio le sentó bien la muerte;SDPNoticias.com, 15-03-14).
Pero por otra parte, he citado los datos que ofrece Krauze para confrontarlos con los que da Arreola. En particular, los referentes al fraude en Michoacán y el asunto Chiapas.
7. Jamás he planteado que no haya políticos de izquierda que admiren a Colosio. Esa determinación o elección es personal.
8. Yo no escribí “que fue la izquierda de la Revolución Mexicana la que fundó al PRI”, como dice Arreola que dije, sino que el PRI, históricamente, “nace como un subproducto de la izquierda de la Revolución Mexicana”. Un subproducto, repito.
9. Informo a Arreola que no profeso catecismos. No hay que imputar cosas que no son. La defensa de los recursos naturales como propiedad de la nación es absolutamente legítima independientemente de lo que digan y hagan los privatizadores. Y ha sido evidente para todos que la llamada reforma energética ha sido impuesta a la sociedad mexicana. Por ello, ésta tiene el derecho de procurar su reversión.
10. Es francamente infantil que Arreola se ofenda porque, citando una idea de Cosío Villegas, diga que el texto de Peña sobre Colosio es de tal pobreza que da igual si se escribe o no (¿pequeña trampa o descuido de Arreola?, puse “escribe”, él me atribuye “publican”; y es de suponerse que paraSDPNoticias.com sea muy positiva dicha publicación). Para rebatirme, cita orgulloso los miles de “likes” y “retweets” que ha recibido dicho texto. Bueno. Con la posición de poder del encargado del ejecutivo y la promoción que recibe todo el día todos los días el texto, incluida la del propio periodista, hasta su abuelita, como suele decirse. Por favor, seamos serios. En la idea de Cosío, hablé sobre la calidad no de cantidad.
Ahora bien, me parece que lo principal aquí es que se ha desviado el tema. El asunto es la figura de Colosio (alguien que como candidato del PRI probablemente habría sido presidente, como todos los anteriores hasta entonces, incluyendo el beneficiario del fraude de 1988). Sin sentimentalismos, reflexionar si su importancia yace, como dicen sus panegíricos, en su obra y el discurso del 6 de marzo de 1994, o en el acto de su asesinato y el uso político que se ha hecho de la tragedia. En cambio, hasta los periodistas más serios se entregan nuevamente a la especulación sobre algo que nunca se sabrá: ¿quién lo mató y por qué? O a la variante de la infundada y utilitaria esperanza perdida, los “hubiera sido” de los que ya he hablado.
Se comprende el afecto de Arreola por Colosio, pero es un error tomar como personal lo que se dice sobre las figuras públicas por muy cercano que se esté de ellas. Basta debatir con razonamiento, no es necesario el apasionamiento mal entendido ni el sentimentalismo. Sobre todo, en el caso de una figura del pasado convertida en héroe y mito.

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