jueves, 16 de abril de 2015

COLUMNAS

Señor @antonio_navalon, "el antipeñismo" ni es moda ni existe

@NietzscheAristojue 16 abr 2015 09:25
 
Lo que hay es una crítica a la realidad



En un vuelo de Nueva York a México identifiqué al periodista Antonio Navalón, a quien solía leer en El Universal. Comenzaba yo escribir en SDPNoticias.com. Le hice saber que lo leía, aunque la mayoría de las veces estaba en desacuerdo con él. Y me respondió bien, algo así como, “ese es el chiste”; digamos.
Y aunque Navalón escribía textos interesantes desde una supuesta y sutil posición crítica, terminaba por estar del lado del objeto de la crítica; por entonces, el gobierno de Calderón.
Ahora debuta como videocomentarista de SDPNoticias.com (“¿Las redes a favor de Peña?”; 13-04-15) y tengo que decirle que no puedo estar más en desacuerdo con él sobre el contenido básico de su primera colaboración que me ha retrotraído a ese momento del vuelo: 1. Que las redes sociales son una “explosión” emocional, irracional; una suerte de escape. 2. Que el “antipeñismo” en las redes sociales es una moda “rentable” entre jóvenes acríticos e inactivos.  3. Que esa moda es “un regalo” que beneficia en realidad a Peña Nieto.
La crítica a la manera en que Peña llegó al poder e impuso las reformas, sobre todo la energética; sin consultar a la nación (no se argumente la vacilada de la participación de los legisladores levantadedos, por favor). La crítica a su forma ineficiente de gobierno en casos emblemáticos como Tlatlaya y Ayotzinapa, a la “sospecha” de corrupción que se cierne sobre él y sus colaboradores cercanos (el asunto de las múltiples casas ligadas a contratistas favorecidos por el antes gobernador del Edomex y ahora habitante de Los Pinos; el eufemístico “conflicto de interés”), al estilo tan opulento de conducirse en sus giras internacionales, a la sospecha de censura a la crítica en el caso Aristegui…, es el mundo al que tácitamente se refiere Navalón.
Pero el anterior retrato mínimo, esa crítica, señor Navalón, no puede tratarse de un “antipeñismo” y mucho menos de una moda, sino una consecuencia de la realidad que ha estado viviendo el país durante los últimos años. Es decir, el ejercicio crítico no puede ser moda. Es más, dudo que exista tal “antipeñismo” que usted argumenta. Porque en todo caso, la crítica es contra el sistema y contra quien es el encargado temporal de ese sistema, llámese Peña, Calderón o Peritos. Que Peña está allí, bueno, a él le toca si hace mal las cosas; como las ha hecho. No es cuestión personal.
Usted dice que Zapata y Villa habrían sido “trolles” de las redes sociales si éstas hubieran existido a principios del siglo XX, sugiriendo que de haber sido el caso, incluso no habría habido revolución (o, agreguemos, independencia de España, si Hidalgo y Morelos hubieran tenido twitter).
Me parece absurdo su planteamiento. La realidad histórica obedece a su presente, el “hubiera”, verdad de Perogrullo, como sabemos, no existe. Adivinar o suponer escenarios históricos con elementos de la modernidad pertenece al campo de la ficción y la fantasía. Así como Hidalgo y Morelos lucharon contra la esclavitud y el saqueo impuesto por los gachupines y Madero, Villa y Zapata contra las condiciones miserables impuestas por el porfirismo con el uso del caballo y de la pólvora, hoy la sociedad moderna (que no desea llegar a otra mortal revolución; bastante sangre hay con la guerra de Calderón-Peña) utiliza a las redes sociales como instrumento o arma de su tiempo.
Y usted lo sabe bien, tanto las redes sociales como el internet y la crítica periodística están en riesgo y bajo amenaza en México. Así que ese “universo de libertad total” del que habla en su video, es relativo. El país tiene una de las tasas internacionales más altas de criminalidad contra el periodismo crítico que es quien usa más de las redes sociales; usualmente, como única alternativa. Y el internet, por si fuera poco, es acechado por el conservadurismo del poder internacional (no hace mucho escribí un texto sobre el calificativo de “cloaca” con que Enrique Krauze abomina del twitter; que ya utiliza, por cierto).
Así que el “antipeñismo” ni es moda ni existe. Lo que hay es una crítica a la realidad.  Acusarla de  “antipeñismo” es un intento por desdeñar y descalificar a esa valiosa crítica (todo insulto es a título personal). Y si bien el mundo virtual puede constituir un escape que beneficia al poder (que asimismo lo utiliza a través de sus “bots”, sus centros de espionaje y propagación), es también la herramienta moderna más extraordinaria y cercana a un ejercicio y espíritu democrático. De allí su peligrosidad y el consecuente deseo de amenazarlo y regularlo, el celo con que se le critica; ¿no le parece?

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