jueves, 23 de abril de 2015


La revista Time cambia el rostro de su portada: De Enrique Peña a Jorge Ramos

@NietzscheAristojue 23 abr 2015 11:39
 
¿Qué ha sucedido para que Time transite la antípoda, del elogio desmedido a la severa crítica tácita al otrora “salvador” de México?

Inconcebible para sus críticos y motivo de algarabía para sus apologetas, la revista Time dio portada a Peña Nieto en febrero de 2014 con el título de “Saving Mexico”. Poco más de un año después, la portada la ocupa uno de sus críticos más perseverantes, Jorge Ramos, periodista mexicano que ha hecho carrera en Estados Unidos, al ser nombrado uno de los 100 “líderes” más influyentes del mundo; lista que excluye por segundo año consecutivo a Peña. ¿Qué ha sucedido para que Time transite la antípoda, del elogio desmedido a la severa crítica tácita al otrora “salvador” de México?
La portada a Peña obedeció a la imposición de la reforma energética, el permitir la privatización de los recursos estratégicos de la nación. El mundo conservador internacional y nacional aplaudió ese hecho regresivo para el país. La de Ramos, a su posición crítica permanente en torno a la política mexicana, latinoamericana y norteamericana, en particular, en el tema de la inmigración.
La clave del cambio es muy simple y se halla en parte del discurso de Ramos al recibir la distinción: “Señor Peña Nieto, comprar casas de contratistas y luego darles millones de dólares en contrato, eso es corrupción. Por eso tanta gente quiere su renuncia y no nos vamos a callar”. En español lo dijo. Antes había hecho un brindis por los periodistas críticos que han denunciado la corrupción y que han sido despedidos; léase Carmen Aristegui y su equipo (“That is not saving Mexico”, expresó, en una crítica a la revista misma). En cualquier otro país con un mínimo de respeto por la ley, estableció Ramos, quien habría renunciado habría sido el encargado del poder ejecutivo (en México, por si fuera poco, éste tiene defensores; los que se encargan de evaluar si ya superó la crisis en turno o el tema previo pasó al olvido). La primera parte de la metamorfosis de la revista obedece entonces a la evidencia de corrupción generalizada en México (cita Ramos a Peña, su esposa y al menos uno de los miembros de su gabinete).
La segunda parte del fenómeno yace en el gobierno ineficaz, en la incapacidad para atender los problemas derivados de la violencia, o incluso a la complicidad con la misma. Problemas generados por la políticas del gobierno: Tlatlaya, las víctimas de “una confrontación con el ejército”; Ayotzinapa, las víctimas de “los criminales despiadados”; Apatzingan, las víctimas del “fuego cruzado”. En realidad, en dos casos se ha tratado de ejecuciones de las fuerzas del Estado y en el otro, Ayotzinapa, contando con su complicidad y participación (involucramiento del ejército, la policía federal y local, a veces también de la marina; prolongada herencia de Calderón). Violencia del Estado en manos ahora del gobierno de Peña contra los mexicanos.
Y de allí la crisis de credibilidad, la ausencia de confianza en el gobierno. De allí que la crítica crezca y no haya motivo para elogios. Es así como se va decantando la verdad histórica, no con proclamaciones oficiales. La exclusión de la lista y la portada presente de Time es una manera de evidenciarlo. No puede promover la figura de un personaje en crisis permanente, cuestionado por todos lados.
Cuando Peña apareció en 2013 como “líder mundial”, la revista estableció un argumento absurdo -“combina el carisma de Reagan, el intelecto de Obama y las habilidades políticas de Clinton”- del cual al parecer se retracta. En cambio, aunque Peña ha dado satisfacción al poder internacional en el tema de los energéticos, para la revista hoy es más importante Kim Kardashian.

No hay comentarios: