viernes, 5 de junio de 2015

Cantata sobre el voto nulo
Un voto nulo no cambia nada, fortalece al sistema. Simplemente es otra forma, aunque fantasmal, de permanecer en el sistema.
Un voto nulo tiene la propiedad de hacer más fuerte al sistema criticado, que de atentar contra él y no tiene nada que ver con la fantasía de hacer resonar las identidades, las subjetividades asimétricas o las racionalidades superiores. No es un bono de lo políticamente genial, tiene usos espurios, sí, entre ellos, acomodar un conjunto de adjetivos que urgen para sentirse mejor consigo mismo. Un voto nulo anula su sostén argumental cuando se usa como credencial de conciencia política superior.
Un voto nulo jamás ha disuelto ninguna realidad, pero genera cómodas satisfacciones para salir de un paso personal crítico. La mejor forma de engatusar y hacer creer que se está en la resistencia aristócrata es el voto nulo. Para la estética barroca del poder el pretendido vacío del voto nulo es un espacio más a saturar. Votar no lo es todo, nunca lo ha sido, pero anular el voto para hacer estadística a la dominación, sirve demasiado. El recurso de la participación política no comienza ni concluye en el voto, el voto es sólo un punto de centenares de puntos de la personal actividad ciudadana que puede crear diversas líneas de tensión.
Cada ciudadano puede crear sus mecanismos de crear tensión política en el proceso social inmediato. La democracia se construye desde la participación infinitesimal de uno. Apelando a una de las miles de formas de ser activista, el voto es una posibilidad entre miles, por ello el voto nulo es un cero que presume de aritmética, pero adquiere una calidad matemática. Si hay interés uno encuentra las formas de multiplicarse y eso es una crítica a un sistema que te quiere hacer unidimensional y que pretende hacer del voto ocasión única de una participación política que podría ser multifacética. Si algo aterra al poder es una votación adversa a él, por eso se dispone de millonarios recursos para anularlo, incluso arropado con un discurso biopolítico libertario.
Raúl Berdejo Bravo

No hay comentarios: