martes, 3 de noviembre de 2015

COLUMNAS

Elena Poniatowska y ALDF expresan su apoyo a @EditorialPraxis; estado del asunto

@NietzscheAristolun 02 nov 2015 12:32
  
 
     Sí. “X” arpía con sobornos así pateó poeta. Pisa, son robos. No caí. Praxis                                                                                                  Rodrigo Marroquín Rojas

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Con todo y los agravios y el acoso que padece, Editorial Praxis celebra este fin de año el 34 aniversario de su fundación. Asimismo, el 28 de octubre pasado entregó, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, su octavo Premio de Poesía. Y el creador de ambos, premio y editorial, el poeta y escritor, laureado con el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias, Carlos López, continúa como él refiere y pese a todos los presagios, “vivito y coleando” en pleno dos de noviembre de 2015.
Esta muestra de vitalidad, trabajo y espíritu creativo, sin embargo, no ha dejado de ser contrariada una y otra vez por la realidad de la problemática que enfrentan la editorial y él mismo en un conflicto que incluye igualmente, como ya hemos visto en anteriores entregas, a las autoridades de la delegación Cuauhtémoc y de la oficina central del GDF, y a la inmobiliaria ABEC.
Converso con Carlos y me comenta que las cosas están peor desde que fuera liberado de la inaudita e injusta detención de que fuera objeto y de que Praxis fuera encadenada y propiamente incautada. Las reuniones pactadas para destrabar el conflicto han sido fallidas y aun ha salido de ellas bajo el peligro de la advertencia y la amenaza por parte de ABEC, en tanto que la representación de la delegación ha procurado irresponsablemente deslindarse cuando pesa en su contra el haber otorgado permisos ilegales en favor de la inmobiliaria y, posteriormente, el no haber ejecutado la orden de un juez federal a favor de Praxis para, dado la ilegalidad, suspender las obras de demolición que afectan a la editorial en tanto no se llegue a un acuerdo entre las partes. Por otro lado, la actividad económica, la venta de libros y su maquila está detenida y expuesta al saqueo en la edificación que ha albergado a la editorial durante su existencia.
No obstante, me parece que hay signos objetivos que son o debieran ser alentadores para llegar al fin de esta historia, tan injusta como absurda, de manera favorable o al menos justa para Praxis, Carlos López y, naturalmente, la industria que genera a su alrededor entre trabajadores, autores y lectores.
1. Elena Poniatowska. Encabezados por la prestigiada escritora, un grupo de autores se ha solidarizado con la causa de Praxis y enviaron el pasado 18-10-15 una carta al Correo Ilustrado de La Jornada en la que establecen: “Demandamos y respaldamos la pronta resolución del conflicto que ha obligado a detener el trabajo de Editorial Praxis, dejando al país desnudo de una de sus más importantes editoriales culturales.”.
2. ALDF. El pasado 21-10-15, la Asamblea Legislativa del DF, en voz del diputado Alfonso Suárez del Real, presentó un punto de acuerdo en el que se solicita al jefe de gobierno, Miguel Mancera, intervenga a favor de sostener y mantener “este faro de literatura” e “instruya a quien corresponda a efecto de defender el espacio cultural que alberga a la Editorial Praxis” y para “que desde el gobierno se puedan generar los mecanismos que permitan resolver favorablemente esta situación” que garantice la permanencia de Praxis. Habrá que estar pendientes del curso de esta valiosa iniciativa.
3. Delegación Cuauhtémoc. La nueva administración de la delegación ha presumido un combate frontal a la corrupción; es quizá la principal bandera de Ricardo Monreal. Pues bien, el caso de Praxis es una oportunidad para ello, ya que como se ha probado, las autoridades salientes han actuado de manera ilegal e ineficaz.
Le pido a Carlos que ofrezca una síntesis del estado que guarda el asunto y que explique a la vez por qué considera que ha empeorado; aquí la respuesta en sus palabras:
“La situación empeoró a partir de que la Inmobiliaria Abec, S.A. de C.V. se dedicó a mentir en las reuniones convocadas por las autoridades del Gobierno del Distrito Federal y de que éstas dejaron de ser árbitro, para tratar de justificar el mal gobierno y las acciones corruptas de la delegación Cuauhtémoc. Además de presentarse como víctimas, los representantes de Abec declararon de manera cínica que me espían y persiguen, cuestión que en una reunión posterior fue negada y solapada por las autoridades del GDF, en especial por Julio Escamilla, el representante de la Secretaría de Gobierno. Como sabemos el espionaje es un delito. A pesar de haber sido increpada por mí, la representante de Abec, Eloísa Cruz Pardo, afirmó de manera retadora y amenazante que me «tienen controlado» en todas mis actividades, hasta las familiares. Por otra parte, las autoridades del GDF siempre han alegado que ellos están ahí sólo para conciliar a las partes, que el problema es entre particulares. Mi abogado les hizo ver que no es así, pues las autoridades fueron las que se prestaron a la corrupción y expidieron una licencia ilegal de demolición con habitantes dentro del predio de Vértiz 185, que habité hasta el 20 de agosto de este año. A pesar de múltiples entrevistas que he tenido con diversas instancias, incluidas las nuevas autoridades de la delegación Cuauhtémoc, a pesar de que el diputado Alfonso Suárez del Real presentó un punto de acuerdo en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal para defender el espacio literario e intelectual que representa Editorial Praxis, patrimonio cultural de México, hasta el momento las autoridades del GDF no han dicho nada. Mucho me temo que harán caso omiso del acuerdo tomado por la ALDF y no reconocerán la corrupción que campea en sus instancias de gobierno. Por el momento, todo está en el limbo. Mis bienes siguen secuestrados por la Inmobiliaria Abec, deteriorándose, expuestos al saqueo. Mi actividad económica está parada, pero mis obligaciones con los trabajadores que perdieron su fuente de empleo se han cumplido; a todos los indemnicé, excepto a dos que decidieron permanecer fieles al proyecto cultural de Praxis. Los pagos fiscales en la Secretaría de Hacienda y la Tesorería del GDF se están cumpliendo de manera puntual; también los del IMSS. El contador está haciendo su trabajo, para no permitir que también por ese lado nos afecten. Pareciera un contubernio entre entidades malévolas para hacernos desaparecer. Suena a Día de Muertos, pero así es. Sin embargo, aquí estamos vivitos y coleando con presentaciones de libros, participando en ferias de libros, celebrando 34 años de existencia, entregando el octavo Premio de Poesía Editorial Praxis. Con trabajo propositivo les estamos demostrando que existimos, a pesar de que por momentos no nos ven. Parece que somos fantasmas. En esta historia terrorífica en los que algunos se ponen disfraz y a otros se les caen las máscaras, los únicos que pierden son los lectores de carne y hueso, que piden nuestros libros y no se los podemos enviar a sus domicilios porque nuestros libros están secuestrados. Es el colmo. No hemos vendido ni un ejemplar desde que Abec puso cadenas y candados de manera también ilegal en la entrada de las instalaciones de Praxis. Por eso me llamó la atención que voltearan de la ALDF a ver a la colonia Doctores, una colonia estigmatizada por la violencia, que es un faro de la delegación Cuauhtémoc, pues de muchos de sus talleres salen a veces obras de arte.
Lo peor es que no se avizora nada positivo en el horizonte. Creo que a las autoridades no les interesa solucionar el problema, porque no quieren a la cultura. Ellos son gerentes de compañías que tienen como fin sólo el lucro. En algunos lados se piensa que el jefe de Gobierno del Distrito Federal es administrador de inmobiliarias. Parece que los hechos lo confirman. Además, demuestra que son sordos. No es posible que el problema haya escalado allende las fronteras de México y que no lo puedan resolver. Se requiere voluntad política y don de mando. No pueden, a riesgo de perder su fuerza, subordinarse las autoridades a los particulares; no en este lamentable caso, donde ha habido tanta corrupción. En vez de propiciar espacios para desarrollar la cultura, fomentar el empleo creativo, irradiar esperanza entre los habitantes, el GDF fomenta con sus acciones todo lo contrario, pues además se cierran fuentes de empleo.
Hay apoyo nacional e internacional, indignación, estupor; la gente no quiere que nos destruyan; con su indiferencia, parece que las autoridades sí lo desean. No lo lograrán.”.

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